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Entrevista

“No adherir a la Ley de Alcohol Cero genera confusión”

Viviam Perrone, la fundadora de Madres del Dolor habló con El Argentino.

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Por Néstor Llidó

La fundadora de Madres del Dolor habló con El Argentino y planteó la necesidad de lograr que todos los distritos se sumen a la normativa nacional que busca cambiar un panorama demoledor: que en el país mueren 14 personas por día en siniestros viales.

A partir de su tragedia personal, Viviam Perrone creó la asociación Madres del Dolor, que lleva adelante iniciativas para evitar los siniestros viales y sancionar a quienes lo provocan. Tras la reciente sanción de la Ley de Alcohol Cero al Volante pide que se adhieran todos los distritos del país, para evitar problemas, como los que ocurren en la Ciudad de Buenos Aires donde se permite hasta el 0,5 en los test de alcoholemia.

Los siniestros viales constituyen una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo. Cada año provocan el fallecimiento de 1.300.000 personas, en su mayoría niños y jóvenes de 5 a 29 años. Uno de cada cuatro de ellos eran peatones o ciclistas.

Estas cifras fueron ratificadas al conmemorarse, recientemente, la VII Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial y al sumarse a las campañas de difusión de esta problemática, en nuestro país se dio cuenta de una estadística que demuestra una crítica situación.

En la Argentina mueren 14 personas por día en siniestros viales, los mal llamados accidentes, pero en realidad, si se tomara en cuenta el seguimiento de las víctimas, que terminan falleciendo luego producto de las heridas sufridas, llegamos a las 20”, contó Viviam Perrone a EL ARGENTINO.

Convertida en una referente de la lucha por modificar la legislación, ejercer mayores controles en el tránsito y concientizar sobre la importancia de la Educación Vial, luego de la muerte de su hijo Kevin Sedano atropellado por un conductor que corría una picada, Viviam Perrone sostuvo que “si bien en los últimos años se ha avanzado, aún hay mucho por hacer, sobre todo si esas leyes que se sancionan luego no tienen su correlato en la realidad. Por ejemplo, como no tomar bebidas alcohólicas si se va a conducir, se hacen campañas, pero si no se controla, no se unifica su implementación, no termina arrojando los resultados esperados”.

La referencia es la sanción de la ley de Alcohol Cero al Volante, que junto a otras organizaciones de familiares de víctimas, impulsaron desde Madres del Dolor. Así, con la presentación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial se logró la aprobación en el Congreso, a pesar del “lobby” de los empresarios vitivinícolas y del voto en contra de algunos legisladores, tanto opositores, como oficialistas. “Ya tenemos la ley, que en varias provincias tenía vigencia, al igual que en municipios del Conurbano bonaerense. Pero sucede que la Ciudad de Buenos Aires todavía no adhirió y eso genera confusión. De un lado de la General Paz es cero y del otro lado 0,5 lo mínimo permitido en la alcoholemia. Hay que unificar este criterio, de manera urgente”, exclamó.

Fundadora, presidenta y actualmente secretaria de Madres del Dolor, Viviam Perrone despliega una amplia actividad. Tras participar de las campañas por la Semana Mundial por la Seguridad Vial en tanto en “su Vicente López”, como en el Obelisco, mantuvo un encuentro en la Legislatura porteña con el diputado Juan Manuel Valdés, donde le expuso la necesidad para que la Ciudad de Buenos Aires se sume al Alcohol Cero al Volante, a los efectos de “tener claridad absoluta para los que conducen en el ámbito metropolitano, que no haya excusas y así, generar conciencia e iniciar un camino de descenso de siniestros viales con víctimas fatales”.

Ya en forma previa, se reunió en el Congreso Nacional con senadores y diputados de distintas bancadas para llevar una propuesta de reformas de algunos artículos del Código Penal referidos a siniestros viales. “Han pasado más de siete años de la última reforma, respecto de delitos viales, comprendidos en la Ley 27.347 y es necesario hacer cambios como la suspensión de juicios a prueba, que devienen en probation, o la incorporación de una serie de agravantes para aquellos que provocan siniestros con víctimas que se califican como homicidios culposos o lesiones culposos, que sólo contemplan penas excarcelables”, afirmó.

“Hemos charlado con el senador Pablo Bensusana del Frente de Todos por La Pampa, también con el senador Alfredo Cornejo de Juntos por el Cambio de Mendoza, recibimos el respaldo de otros dirigentes e insistimos en que es indispensable adaptar las leyes, endurecer penas y unificar criterios en el ámbito judicial donde se resuelven las causas”, agregó Perrone.

#RepensarlaMovilidad, #CallesparalaVida y #SeguridadVial son los lemas de la actual campaña, que se difunde en redes sociales y con actividades presenciales. Allí Madres del Dolor tiene presencia, con sus integrantes que son o acompañan a los familiares de las víctimas, aportando y exigiendo medidas concretas. “Si se puede evitar, no es un accidente”, concluyó Viviam Perrone

ESA MUERTE Y EL PUNTO DE INFLEXIÓN

Kevin Sedano era un pibe de apenas 14 años el 1 de mayo del 2002 cuando salía de un boliche al que había ido a bailar con sus amigos, fue atropellado por un auto que corría una picada, sobre la avenida Del Libertador, frente a la Quinta Presidencial de Olivos.

Las lesiones sufridas derivaron en su fallecimiento una semana más tarde. Días atrás, al cumplirse veintiún años del hecho, se repintó la estrella amarilla en su memoria, ese símbolo que recuerda a las víctimas de siniestros viales.

Eduardo Sukiassian pasó el semáforo de Sturiza y Del Libertador en rojo y atropelló a Kevin. Venía al doble de la velocidad permitida, frenó a la media cuadra para ver lo ocurrido, luego se escapó y se fue a esquiar a Estados Unidos. Hoy en día esto no puede ser considerado un accidente, debido a que la percepción ha cambiado, pero todavía falta mucho», señaló Viviam Perrone, durante el acto.

Ese siniestro vial fue provocado por Sukiassian, un joven de entonces 20 años, al que luego de casi seis años condenaron a tres años de prisión efectiva, pero a los dos meses resultó beneficiado con la excarcelación. Una pena cumplida a medias y que la lucha de estas madres, de los familiares de víctimas de siniestros viales, busca modificar con su trabajo a diario.

Celebridades

Diego Ramos y el regreso de La Noche es Nuestra: «Me gusta conducir como si estuviera en el living de mi casa»

Con invitados, música en vivo, juegos y gastronomía, el conductor estrenó la segunda temporada del ciclo de la TV Pública. En diálogo con El Argentino, habló sobre la televisión en vivo, el valor de la escucha y la importancia de generar un espacio donde los invitados puedan relajarse.

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Con una sonrisa tranquila, el aplomo que dan los años de experiencia frente a las cámaras y la calidez de quien recibe amigos en casa, Diego Ramos estrenó la segunda temporada de La Noche es Nuestra, el ciclo de la TV Pública que se emite de lunes a jueves, de 20.30 a 22 horas, y que apuesta por algo cada vez más difícil de encontrar en la televisión: conversaciones relajadas, encuentros genuinos y un espacio donde los invitados puedan bajar la guardia.

El programa regresó con su formato característico de after office televisivo. Entre buena comida, tragos, música en vivo, juegos y anécdotas, el estudio vuelve a transformarse en un bar donde las figuras del espectáculo, la cultura y distintos ámbitos comparten historias lejos de la tensión habitual de otros formatos. La propuesta incluye además chef, bartender, DJ, humor y desafíos que buscan mostrar facetas poco conocidas de cada invitado.

Diego Ramos y una forma distinta de conducir en La Noche es Nuestra

«En la comunicación y, particularmente, en la conducción, me gusta ser como un nexo entre los que están hablando y lo que uno preguntaría o le interesaría saber», explicó Diego en referencia al rol que ocupa frente a cámara.

En este sentido, lejos de ubicarse como la figura del conductor que busca imponer su protagonismo, el actor sostiene una filosofía basada en la escucha. «Hace años que vengo buscando dónde es que yo me muevo mejor. No me gusta el que se las sabe todas«, aseguró.

Al respecto, durante la charla resumió su estilo con una definición simple: «Me gusta conducir como si estuviera en el living de mi casa». Esa sensación atraviesa todo el programa. No hay interrogatorios ni momentos incómodos. Hay charla, cercanía y espacio para que las historias aparezcan naturalmente.

Consultado por El Argentino sobre cómo vivió este nuevo estreno, Ramos se mostró sereno. «Me encuentra bien, de verdad que muy tranquilo, porque yo creo mucho en el trabajo previo, y la producción hizo un trabajo previo muy grande», destacó.

La experiencia acumulada también se nota. «Yo creo que me agarró más tranquilo. Más horas de vuelo, si se quiere. Más tiempo, más experiencia. La verdad es tranquilidad», reflexionó sobre las diferencias entre la primera y la segunda temporada.

Esa calma también aparece cuando habla de los imprevistos propios de la televisión en vivo. «Yo no le tengo tanto miedo al error, sino a no poder solucionar el error. Errores puede haber siempre», señaló.

Entre la actuación y la conducción

Aunque su carrera continúa estrechamente ligada a la actuación y al teatro, Ramos reconoce que la conducción ocupa hoy un lugar cada vez más importante en su recorrido profesional. «Hace rato ya que vengo conduciendo o como panelista», comentó.

Al respecto, si bien asegura que la actuación le sigue ofreciendo una conexión única con el público, encuentra en la conducción otra satisfacción: «Me gusta ser un vehículo, un puente entre la gente que le puede interesar y la gente que sabe o hace algo en lo que se destaca y lo quiere mostrar».

En este sentido, en tiempos donde muchas entrevistas parecen construirse desde la confrontación, Ramos elige otro camino. «A mí me gusta crear un programa donde no tengas que venir a dar explicaciones, sino que puedas venir a dar notas», explicó a El Argentino.

Asimismo, en un contexto donde predominan los cruces y las declaraciones explosivas, el conductor apuesta por recuperar algo más simple: el encuentro, la escucha y la conversación. Tal vez la frase que mejor sintetiza el espíritu de La Noche es Nuestra llegó cuando afirmó: «A mí me gusta que la gente venga con la guardia baja porque sabe que no va a pasar absolutamente nada malo».

Con esa premisa, el actor volvió a abrir las puertas de su particular bar televisivo. Un lugar donde la noche transcurre entre risas, música, comida y conversaciones sin apuro; un espacio que busca recuperar algo simple, pero cada vez más valioso: el placer de compartir una buena charla.

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