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Cultura

Natalia Cociuffo: “Cada cosa que me fue pasando, fueron desafíos que soñé”

En una charla con El Argentino, la actriz y cantante, releva el desafío de hacer a María Callas. A su vez, habla de su amistad con Elena Roger, su paso por el ciclo de Marcelo Tinelli y la evolución del medio.

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Por Andrea Reyes

A 100 años del nacimiento de María Callas, Natalia Cociuffo se pone en la piel de la gran artista que revolucionó la lírica mundial. El espectáculo se estrena el martes 23 de mayo a las 20.00 horas en la Sala A del Centro Cultural San Martín, y la actriz y cantante adelantó a El Argentino de qué trata esta obra plena de música y emociones.

“No se trata de un homenaje, en el sentido de hacer una interpretación de María Callas, sino que es contar un momento en la historia de ella. María estuvo muy atravesada por la parte emocional: su madre prefería a su hermana y le exigía mucho en su carrera lírica, se casó con su productor y no fue un matrimonio feliz, hasta que conoció a Aristóteles Onassis, el hombre que marcó su vida. Entonces, la autora, Adriana Tursi, decide contar el momento en que él la abandona por Jackie Kennedy y María prácticamente se vuelve loca; ahí comienza el declive de su carrera, se queda sin voz, viene su depresión y posterior muerte a dos años del fallecimiento de Onassis. Ella no pudo superar esa ausencia y eso se cuenta en la obra”, afirma Natalia.

-¿Cómo encaraste el personaje?

-Fue un desafío enorme y toda una decisión ver cómo se encaraba lo vocal, porque yo no soy una cantante lírica y tampoco la idea era imitar ni nada de eso. Se decidió incorporar una manera de cantar y un estilo que tiene más que ver conmigo.

-¿Cuál fue el mayor desafío que tuviste en tu carrera?

-En su momento hacer “Los monstruos” fue bastante difícil, sentí que era como lo máximo que requería de mí, y en esta oportunidad siento también ese rigor de mucho letra y compromiso. Cuando yo acepto roles, los tomo porque siento que tienen algo que me supera en lo anterior y que me genera una adrenalina extra. Cada cosa que me fue pasando, de alguna u otra manera, fueron desafíos que soñé.

-¿Hay algo que todavía no te llegó y que te gustaría hacer?

-Se están acercando un poco, siempre tuve ganas de hacer ficción y ahora estoy haciendo un personaje pequeño en la novela “Buenos Chicos”, que estrena en junio por la pantalla del Trece. Por otro lado, tenía ganas de hacer un personaje interesante en cine y la semana que viene comienzo a filmar una película con el director Pablo César. Entonces, lo que soñé en algún momento, está sucediendo.

-¿Cómo fue la experiencia de estar en la tele junto a Marcelo Tinelli en Showmatch y Canta conmigo ahora?

-Al principio no estaba comodísima del todo con la parte televisiva de todo ese plan, porque yo era de otro palo, pero después entendí un poco ese juego y me llevé bien con toda la gente de la producción. Me sentí cada vez más cómoda con la gente que trabajé, con el formato y con Marcelo, que siempre fue buena onda. Yo creo que tengo la capacidad de adaptarme y decir “bueno, acá hay que jugar a esto y se juega de la mejor manera”.

-¿En algún momento sentiste cierta exigencia del medio para pertenecer?

-No, para nada. No lo sentí ni vi eso. Tenía compañeros de todos los colores y todos los estilos, y nunca sentí ni bullying ni comentarios, por lo menos donde yo me manejé y con la gente que me contacté.

-Eso habla de que estamos evolucionando

-Yo creo que sí, ahora hay mucha atención a no hablar de los cuerpos, no mencionar eso, hay mucho más cuidado que antes, y la persona que habla de eso y te dice “hay estás más flaca”, no está bien visto. Igual queda, hay un dejo de eso.

-Sobre todo en las redes sociales. ¿Cómo te llevás con eso?

-Me manejo bien, subo cosas de trabajo y cuido mucho mi imagen. No estoy tan pendiente ni me vuelvo loca. No soy influencer, no trabajo de mis redes, las uso para promocionar algunas cosas.

-Se viene “María, es Callas” pero a la vez continuas con Piaf junto a Elena Roger. ¿Qué representa ella en tu vida?

-La amo. Es mi amiga, es la persona que en otro momento de mi vida me impulsó a decir: “Quiero ser como ella”. Es un montón, pero yo admiraba su disciplina, tesón y rigurosidad con las cosas y dije “yo quiero ir por ese camino”. Después la vida me dio la oportunidad de trabajar con Elena en “La fiaca” y luego vino “Piaf” en el 2009 y ahora nuevamente con el regreso de la obra. Pero igualmente todos estos años seguimos en contacto, la adoro. Tenemos unas charlas divinas donde nos aconsejamos mutuamente.

Cultura

Sadin alertó en Buenos Aires: la IA es una “nueva forma de muerte”

El filósofo francés presentó su libro El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero y advirtió que la inteligencia artificial generativa expulsa al otro y desposee de capacidades a las personas. Sobre Javier Milei, afirmó que “el presidente entendió todo” y pidió prohibir esta tecnología en las escuelas.

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“No podés ser anticapitalista y usar ChatGPT, hay una contradicción”. La frase, lanzada ante un teatro porteño, resume el tono de la advertencia del filósofo francés Éric Sadin sobre la inteligencia artificial generativa: una tecnología que, según planteó, desposee a las personas de sus capacidades y expulsa al otro de la vida cotidiana.

Sadin, escritor y pensador reconocido por su mirada tecnocrítica, presentó el miércoles en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires, su nuevo libro El desierto de nosotros mismos. El giro intelectual y creativo de la inteligencia artificial, publicado en español por Caja Negra Editora. El “desierto” del título es la desposesión de nuestros dones, de nuestras capacidades y de aquello que nos hace singulares. La editorial ya había publicado en el país otros títulos del autor, como La inteligencia artificial o el desafío del siglo (2020) y La era del individuo tirano (2022).

La “antiargentinidad” y la expulsión del otro

El filósofo dedicó un tramo de su exposición a la cultura local. Sostuvo que “la Argentina es pasional, con un interés por el otro, por los miembros de la familia” y que esa pasión es “la calidad primera” del país. Lo planteó para explicar un fenómeno global que describió como “la evacuación del otro, la expulsión del otro”. Y le puso nombre: “La antiargentinidad es lo que se está produciendo en el mundo entero: el otro queda aparte”.

El planteo conecta con uno de los ejes del libro: un mundo que nos excluye, donde cada vez parece haber menos lugar para trabajar con otros mientras avanza la inteligencia artificial.

Las máquinas como “nueva forma de muerte”

La definición más dura llegó al hablar de las herramientas que producen texto. “Las máquinas que producen texto son una nueva forma de muerte, nos está rodeando y es un lenguaje tanatológico, que es el lenguaje de la muerte”, afirmó Sadin. Después interpeló al público con una pregunta: “¿Hay más muerte que la muerte?”. La sala, según el relato de la presentación, respondió con silencio.

El filósofo advirtió además sobre la manipulación de imágenes. “En un chasquido uno puede producir una imagen y crear manipulación”, dijo, y ejemplificó con un conflicto entre vecinos: se puede generar la imagen de alguien golpeando a otra persona. Para Sadin, “no hay más límites, hay un entorno que favorece la violencia”.

Recordó el caso de la fotografía falsa del papa Francisco con una campera: aunque se sabía que la imagen no era real, el episodio mostró la dificultad creciente para distinguir lo verdadero de lo falso. “No comprender si determinadas imágenes son reales o no, constituye un principio de una forma de sordera social”, sostuvo.

“Juez y parte”: la crítica a quienes diseñan la IA

Sadin cuestionó a quienes crean los sistemas de inteligencia artificial y a quienes los consultan como si fueran una autoridad. “Veo una infantilización del ser humano”, dijo, y planteó que se les pregunta a los diseñadores qué están haciendo “como si fuéramos niños”, cuando “ellos no son los que saben”. “Es hora de dejar de oír a quien es juez y parte”, afirmó, y aclaró que defiende “principios, no intereses”.

Rechazó el término “tecnofascismo” para describir el fenómeno y sostuvo que lo que está en juego es una “coalición de intereses”. Su llamado fue directo: “Contra los cínicos hay que movilizarse”.

Milei, la escuela y el “capitalismo asomático”

Sadin vinculó su lectura del presente con el gobierno de Javier Milei. “El presidente entendió todo”, afirmó. Según planteó, el mandatario no necesita de los argentinos y representa un Estado antagónico a la participación de la sociedad. La definición se suma a las miradas críticas sobre el proyecto libertario, aunque el filósofo la formuló en clave filosófica y dentro de una lectura global del avance tecnológico.

En el terreno educativo fue categórico: “Tendríamos que haber prohibido la IA generativa en la escuela porque estamos dejando que los niños se conviertan en personas que no saben escribir ni hablar en nombre propio”.

En el libro, Sadin describe un proceso de desposesión de nuestras capacidades que lleva dos siglos en marcha y que las IA generativas profundizan. Lo vincula con un “capitalismo asomático”, un sistema que busca “librarse de la presencia”, de nuestros cuerpos y de nuestras mentes. El autor advierte que la automatización del mundo podría ser total y que el vaciamiento del otro no sería repentino ni espectacular, sino mediante “pequeños toques”, casi silenciosos, que harían desaparecer prácticas ligadas a la “creatividad”, la “curiosidad por los demás” y la “potencia de alegría”.

El libro también recupera una anécdota del director japonés Hayao Miyazaki, creador de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro. Ante sus alumnos, Miyazaki habría dicho que nunca querrá incorporar esta tecnología a su trabajo y que la considera “un insulto a la vida misma”. Frente a ese escenario, la propuesta de Sadin es defender lo que nos hace humanos: la singularidad, los cuerpos, la capacidad de actuar y también el alma.

Lo que tenés que saber:

  • Éric Sadin presentó El desierto de nosotros mismos en el Teatro El Picadero, de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Afirmó que las máquinas que producen texto son “una nueva forma de muerte”.
  • Dijo que “el presidente entendió todo” al referirse a Javier Milei.
  • Sostuvo que habría que haber prohibido la IA generativa en las escuelas.
  • Sobre el libro, advirtió que el “capitalismo asomático” busca librarse de la presencia de cuerpos y mentes.
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