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Essen: la UOM denunció despidos y alerta por “desindustrialización” de la era Milei

La fábrica de ollas redujo personal en Venado Tuerto. El sindicato atribuye los despidos a la apertura de importaciones y apuntó contra la “desindustrialización” ocasionada por las políticas económicas del Gobierno.

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★ La reconocida fábrica de ollas, cacerolas y sartenes Essen, con sede en Venado Tuerto, Santa Fe, redujo un 10 por ciento de su personal. Esta situación, que coincide con la problemática que enfrentan otras metalúrgicas del sur santafesino, fue atribuida por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) a la «apertura indiscriminada de las importaciones».

La voz sindical frente a la crisis

Diego Olave, secretario general de la UOM de Venado Tuerto, dialogó con Splendid AM 990 y describió la situación como «complicada, como en todas las empresas que tenemos habilitadas en nuestra región, que están registrando muchísimas bajas». El sindicalista precisó que, en los últimos seis meses, además de 34 despidos en Essen, también se registraron 30 bajas en Corven Amortiguadores y unas 120 en Corven Moto, empresa que emplea a 700 trabajadores.

Impacto de las importaciones y perspectivas empresariales

Desde el gremio, señalaron directamente a las mercaderías que ingresan desde China como las principales responsables de la situación. Los empresarios del sector, por su parte, manifestaron su preocupación por la pérdida de competitividad debido a la libre importación de productos. Olave relató que en conversaciones con los propietarios de las firmas, estos anticiparon que la actual coyuntura llevará a que, «en vez de fabricar en muchas fábricas, se dediquen a ensamblar piezas importadas, y esto va a generar muchísimo desempleo».

Desindustrialización y golpe al empleo local

Olave afirmó que estos hechos son consecuencia de «una gestión de desindustrialización del Gobierno» y subrayó que el sector metalúrgico «es el segundo más golpeado después de la construcción». Destacó la importancia de Venado Tuerto, una ciudad de 100.000 habitantes con un parque industrial relevante, y lamentó que «todos los rubros están en la misma situación, por lo cual cuando un trabajador que se queda sin empleo después le cuesta conseguir una salida laboral».

Consumo

Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa

Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.

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En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.

Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.

La lista de precios, producto por producto

En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:

Filete de merluza: $13.900 el kilo

Filete de lisa: $13.900 el kilo

Pollo de mar: $11.800 el kilo

Pejerrey: $10.900 el kilo

Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo

Paella de mariscos: $40.000 el kilo

Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900

El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.

No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio

Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.

“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.

En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:

“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.

Tradición religiosa vs. crisis económica

El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.

Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados

Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.

Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo

Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.

Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.

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