Trabajo
Trabajadores pobres: el salario ya no alcanza ni para comer en el trabajo
Estudio de la UCA reveló que los jovenes y el sector público están entre los más afectados.
La crisis del poder adquisitivo ya no solo se refleja en las góndolas o en las cuentas del hogar. También se siente en los lugares de trabajo. Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina reveló que el 83,5 por ciento de los trabajadores sufre algún tipo de privación alimentaria durante la jornada laboral. El dato expone con crudeza la expansión de un fenómeno cada vez más visible en la Argentina: los trabajadores pobres.
El estudio, elaborado junto a la empresa de servicios laborales Edenred, registró distintas formas de vulnerabilidad: desde saltearse comidas hasta reemplazar alimentos nutritivos por opciones más baratas y menos saludables. En el extremo más crítico, el 22,6 por ciento de los asalariados directamente no come durante su jornada laboral por falta de dinero.
El informe trazó así una radiografía del deterioro salarial: aun con empleo, millones de personas no logran cubrir necesidades básicas como la alimentación diaria.
Trabajar y no poder comer
Las cifras muestran que la privación alimentaria se volvió una experiencia extendida en el mundo del trabajo.
Entre los principales datos del estudio aparecen:
83,5% de los asalariados sufre algún tipo de privación alimentaria.
61,1% admite que debe saltearse alguna comida durante la jornada laboral.
78,5% se ve obligado a elegir alimentos más baratos y menos saludables.
22,6% directamente no come durante el trabajo por falta de dinero.
El fenómeno golpea con más fuerza a trabajadores de menores ingresos, no calificados y empleados en pequeñas empresas, donde la ausencia de comedores o beneficios alimentarios profundiza la vulnerabilidad.
Incluso antes de resignar completamente una comida, los trabajadores ajustan por otro lado: la calidad nutricional. El estudio señaló que casi ocho de cada diez empleados sustituyen alimentos saludables por opciones más económicas para poder sostener el gasto cotidiano.
Jóvenes y sector público, entre los más afectados
El relevamiento también identificó grupos particularmente golpeados por la situación.
Los jóvenes de entre 18 y 29 años encabezan la lista de quienes más omiten comidas durante la jornada laboral. A su vez, el sector público registra niveles de vulnerabilidad alimentaria superiores al sector privado.
En paralelo, el gasto diario para alimentarse durante el trabajo muestra un fuerte condicionamiento económico:
36,1% gasta menos de 5.000 pesos por día
43,9% entre 5.000 y 10.000 pesos
solo 20% supera ese nivel de gasto
Es decir, ocho de cada diez trabajadores destinan menos de 10 mil pesos diarios a su alimentación laboral, una cifra que condiciona la calidad de la dieta.
El avance de los trabajadores pobres
Los datos reflejan un fenómeno que distintos estudios sociales vienen señalando desde hace años: tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza. La expansión de salarios deteriorados y empleos precarizados consolidó la figura del trabajador pobre, obligado a ajustar incluso en aspectos básicos como la alimentación.
La problemática se agrava además en contextos laborales donde no existen comedores, espacios de descanso ni beneficios alimentarios, lo que incrementa el riesgo de privación.
De hecho, el informe mostró que el 80,4 por ciento de los trabajadores desearía recibir un aporte alimentario por parte de su empleador, un beneficio que hoy solo aparece en algunos convenios colectivos.
Reforma laboral y jornadas más extensas
El escenario adquiere otra dimensión en medio del debate sobre la flexibilización laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Las reformas impulsadas en el mercado de trabajo habilitan esquemas más flexibles en materia de jornadas y condiciones laborales, mientras distintos sectores sindicales advierten que los salarios continúan perdiendo poder adquisitivo.
En ese contexto, especialistas en empleo advierten una contradicción evidente: trabajadores que podrían enfrentar jornadas laborales más extensas mientras, al mismo tiempo, tienen cada vez más dificultades para alimentarse durante el propio trabajo.
La escena se repite en oficinas, fábricas y comercios: viandas cada vez más pequeñas, comidas salteadas o menús de baja calidad nutricional. Una postal silenciosa del deterioro social que atraviesa el mundo del trabajo.
Gremiales
Bancarios ganaron un 12,3% en cuatro meses pero la inflación sigue devorando el salario real
El sindicato que conduce Sergio Palazzo homologó la actualización salarial para el mes de abril, llevando el básico inicial a $2.319.195,20. Sin embargo, la inflación acumulada del período duplica holgadamente la suba obtenida, en un contexto de ajuste estructural que erosiona el poder adquisitivo de los trabajadores.
Paritaria bancaria: la actualización salarial no logra compensar una inflación que no da tregua
★ Los trabajadores bancarios obtuvieron un aumento del 2,6% correspondiente al mes de abril de 2026 en el marco de la paritaria encabezada por el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo. Con esta actualización, el salario inicial del sector quedó fijado en $2.319.195,20, mientras que el monto mínimo del bono por el Día del Bancario ascendió a $2.067.482,29, sujeto a corrección por futuras actualizaciones salariales.
La actualización rige para todas las remuneraciones mensuales brutas, normales, habituales y totales, tanto remunerativas como no remunerativas, e incluye los adicionales convencionales y no convencionales del sector.
Un 12,3% en cuatro meses que no alcanza
En su comunicado oficial, La Bancaria precisó que «esta actualización acumula en los cuatro primeros meses del año un 12,3% sobre los salarios de diciembre de 2025″. La misma organización confirmó que la actualización del mes de mayo seguirá «el mismo mecanismo y el alcance estipulado en los acuerdos salariales» previos, y que la negociación paritaria se retomará en la segunda quincena de junio de 2026.
El dato tiene una lectura crítica ineludible: la inflación acumulada en igual período supera con creces ese guarismo. Según datos del INDEC correspondientes a marzo de 2026, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una variación interanual del 32,8%, y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%. En ese escenario, cualquier aumento que no iguale o supere la inflación real implica, en términos concretos, una caída del poder adquisitivo.
El ajuste como telón de fondo
El acuerdo salarial de La Bancaria se inscribe en un contexto de deterioro generalizado de los ingresos laborales en la Argentina bajo la gestión de Javier Milei. Desde diciembre de 2023, la canasta de servicios y transporte acumuló una suba superior al 525%, con el transporte público liderando los incrementos con casi un 912% de aumento, según relevamientos del IIEP (UBA-CONICET). El gas acumuló un 748% y la electricidad un 339% de suba en el mismo período.
Estos datos revelan que incluso los gremios con mayor capacidad de negociación colectiva, como el bancario, enfrentan una carrera que no llegan a ganar: las actualizaciones salariales corren detrás de una estructura de precios que avanza por delante. El ajuste fiscal impuesto en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), formalizado en abril de 2025 por un monto de USD 20.000 millones, condiciona la política de ingresos y traslada el costo del saneamiento de las cuentas públicas a los trabajadores y los sectores populares.
Paritaria inconclusa en un año electoral
El anuncio de La Bancaria de retomar la negociación en junio deja abierta la discusión sobre la recomposición salarial real en un año donde las presiones inflacionarias, aunque desaceleradas respecto de los picos de 2024, continúan erosionando los ingresos de manera sostenida. La morosidad de las familias argentinas trepó al 11,2%, según datos difundidos en paralelo por la Agencia NA, una señal de que el estrés financiero de los hogares sigue en niveles críticos pese a la relativa calma cambiaria de los últimos meses.
La discusión paritaria bancaria, por su envergadura y visibilidad, oficia además como termómetro del humor sindical en un contexto donde los gremios más organizados pugnan por no resignar posiciones frente a un esquema económico que, según el diagnóstico de economistas y organizaciones sindicales, diseña el ajuste con los bolsillos de los que menos tienen.
Puntos clave
- La Bancaria homologó un aumento del 2,6% para abril 2026; el salario inicial quedó en $2.319.195,20.
- El acumulado de los primeros cuatro meses del año es del 12,3% sobre diciembre de 2025.
- La inflación interanual de la Canasta Básica Alimentaria al cierre de marzo de 2026 fue del 32,8% (INDEC).
- Los servicios acumulan una suba superior al 525% desde diciembre de 2023 (IIEP UBA-CONICET).
- La paritaria bancaria se retomará en la segunda quincena de junio de 2026.
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