Consumo
Devaluación e inflación: Milei pulverizó los salarios
Tres destacados economistas coincidieron al señalar que el impacto de la aceleración de precios afectará duramente el poder adquisitivo de los trabajadores. Los detalles.
Tras el salto inflacionario de 25,5% de diciembre, el economista Santiago Manoukian y los ex funcionarios Roberto Feletti y Alejandro Vanoli, coincidieron en que el impacto de la aceleración de precios afectará duramente el poder adquisitivo de los trabajadores.
Manoukian, economista jefe de Ecolatina, estimó que la caída del poder adquisitivo en diciembre “fue la peor desde, al menos, abril de 2002, cuando había caído 9,5%”, lo cual se suma a un descenso de 20% de promedio en los últimos cinco años.
“Diciembre, enero y febrero van a ser meses de fuertes caídas del salario, sobre todo en el informal, porque las paritarias, mal que mal, se fueron aceitando y acortando la duración”, indicó a Urbana Play y Radio Splendid, y señaló que el nivel de inflación de diciembre “no sorprendió” por la “magnitud de la devaluación”.
En ese sentido, opinó que el plan del Gobierno parte de un diagnóstico de “desequilibrio monetario”.
“Parten de la idea de que hubo una oferta de pesos muy importante que fue volcada al mercado y no fue demandada por la población, y un gobierno anterior que aplicó regulaciones de precios y atraso del tipo de cambio que generaron muchas distorsiones, expectativas de devaluación e inflación reprimida”, indicó.
En base a eso, afirmó que una “consecuencia lógica” del programa será una recesión para este año a partir de “la caída esperada de demanda, la amenaza de más desempleo y la apertura comercial”.
“Son meses muy complicados para los hogares. La inflación va a aumentar la pobreza y la indigencia en los próximos meses y hay sectores como prepagas que venían subiendo precios por debajo del promedio y ahora buscan recuperar márgenes de rentabilidad. El ajuste lo va a a hacer el salario”, enfatizó.
La consultora Focus Market indicó, a través de un estudio realizado en 680 puntos de venta en todo el país, que en la primera semana de enero hubo una caída de 18,3% interanual en el consumo y de 2% semanal respecto de la última de diciembre, como resultado de la pérdida de poder adquisitivo.
“Los argentinos compran menos con el mismo nivel de ingreso y las posibilidades de gasto agregado de las familias comienzan a replantearse racionalizando su conducta de compra”, comentó Damián Di Pace, director de la consultora.
Comentó que la caída del consumo le puso un “freno a la variación promedio de precios, los cuales avanzaron 2,5% semanal en la primera semana de enero”.
En tanto el exsecretario de Comercio, Roberto Feletti, sostuvo que “hay una decisión política de culpar al gobierno de Alberto Fernández de haber devaluado 120% apenas el nuevo Gobierno llegó”, y responsabilizó al Poder Ejecutivo de haber “liberado completamente” precios como los de los combustibles, prepagas y alimentos.
“Necesitan licuar los pesos existentes y el gasto público porque, además, mientras pasa esto los salarios permanecen quietos. Es un shock que lleva los precios internos a valores internacionales, mientras se desprecia el valor de las jubilaciones, los salarios y los ahorros al planchar la tasa de interés”, dijo esta mañana a la emisora AM 750.
Para Feletti, esto forma parte de una política de “transferencia de ingresos hacia los sectores y agentes económicos más poderosos”.
El exfuncionario advirtió que se está entrando a una situación de “catástrofe social en términos de ingresos”, y un “proceso monumental de deterioro” de los mismos.
Por su parte, Alejandro Vanoli, economista y expresidente del Banco Central, calificó como “preocupante” el índice de diciembre, y estimó que se repetirá “en enero y febrero” a partir de incremento en tarifas de servicios públicos.
“El agravante es que, a diferencia de años anteriores donde la inflación era muy alta, las perspectivas de crecimiento del salario real y jubilaciones son verdaderamente muy malas. Esto augura una inflación muy alta con una gran recesión”, alertó.
“Para los próximos dos meses, creo que 25% es el piso, y aunque esté en 25%, lejos de festejar, aplica un daño tremendo en el bolsillo popular”, afirmó Vanoli.
Consideró que “no era inevitable” el alza de 25,5% de diciembre, y que “hubo una decisión explicita de llevar el tipo de cambio de $ 350 a $ 800”, lo cual se trasladó a precios.
Alertó también que un “crawling peg” del 2% mensual, “augura que no va a ser la única devaluación sino la primera de varias”.
Consumo
Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios
El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.
Lo que tenés que saber:
- El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
- La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
- Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
- Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
- La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva
El consumo de carne cae y marca un piso histórico
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.
La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.
El impacto de los precios en la mesa
El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.
Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.
Salarios en baja y cambio de hábitos
La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.
En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.
Un indicador clave del deterioro económico
El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.
En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.
Impacto en la producción y exportaciones
La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.
En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.
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