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Energía

Tarifazo disfrazado: el Gobierno ajusta gas y luz en pleno verano

El Ejecutivo impulsa un nuevo esquema de precios en energía que impactará en las facturas desde febrero. Bajo el argumento de «normalizar» el mercado, las medidas profundizan el ajuste sobre usuarios residenciales mientras mantienen intactos los subsidios al gran capital energético.

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El Argentino Diario-Tarifas de luz y de gas.

★ El Ministerio de Economía y la Secretaría de Energía acaban de establecer dos nuevas resoluciones que modifican sustancialmente los precios del gas natural y la electricidad para los usuarios residenciales de todo el país. Las medidas, presentadas como parte de la «normalización progresiva» del sector, significan en la práctica un nuevo ajuste tarifario que se suma a la seguidilla de aumentos aplicados durante 2025.

Gas: precio único anual que esconde la suba invernal

A través de la resolución 23/2026, publicada hoy en el Boletín Oficial, el Gobierno fijó un Precio Anual Uniforme del gas natural para los consumos de 2026 vinculados a los contratos del Plan Gas.Ar. La medida, según justifica la cartera económica, busca «atenuar el doble efecto estacional que enfrentan los usuarios en invierno, por mayores consumos y suba de precios».

Sin embargo, el esquema plantea interrogantes. El precio anual uniforme se construye «sobre el costo real de abastecimiento del gas en el marco del Plan Gas.Ar», pero la resolución no especifica cuál será ese valor final que pagará cada hogar argentino. Lo que sí establece es que será «la base sobre la que se aplicarán los beneficios del régimen de subsidios» del sistema de Subsidios Energéticos Focalizados, el mismo mecanismo que en 2025 dejó sin protección tarifaria a millones de usuarios de clase media.

La norma instruye a ENERGÍA ARGENTINA SA, las productoras y las distribuidoras de gas a adecuar sus contratos en apenas cinco días hábiles y ordena al Enargas que los cuadros tarifarios reflejen el nuevo precio. El oficialismo mantiene así su política de reducción gradual de subsidios, en línea con los condicionamientos históricos del FMI sobre el sector energético.

Electricidad: suba mayorista que llegará a todas las facturas

En paralelo, la Secretaría de Energía aprobó mediante la resolución 22/2026 la Reprogramación Trimestral de Verano definitiva para el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), que rige desde el 1 de febrero hasta el 30 de abril de 2026. La medida fija nuevos precios estacionales de la energía, la potencia y los servicios adicionales que «servirán de base para los cuadros tarifarios de las distribuidoras de todo el país».

Traducido al bolsillo: lo que sube en el mercado mayorista termina, inexorablemente, en la factura del usuario final. La resolución enmarca esta reprogramación en el proceso de «normalización progresiva» del MEM iniciado en noviembre de 2025, con el objetivo declarado de «converger a precios mayoristas eficientes y sostenibles» y trasladar gradualmente los costos reales a las tarifas.

Además, se actualizó desde el 1 de febrero el recargo que integra el Fondo Nacional de la Energía Eléctrica a 2.029 pesos por megavatio hora, alineado al 2% del precio estacional representativo de los costos de abastecimiento.

El contexto: emergencia energética y retiro del Estado

Ambas medidas se aplican en el marco de la emergencia energética y económica, prorrogada hasta julio de 2026 en el caso de la electricidad y hasta diciembre de 2027 para el sector en su conjunto. Una emergencia que, paradójicamente, se utiliza para implementar aumentos sistemáticos mientras se mantiene congelada la situación salarial de millones de trabajadores.

La Secretaría de Energía también instruyó a CAMMESA a recalcular, con carácter transitorio, los cargos de potencia de las distribuidoras tomando un umbral del 75% de la demanda máxima histórica en lugar del 90%, con refacturación retroactiva desde noviembre de 2025. Una modificación técnica que, en la práctica, facilita la adecuación tarifaria en las jurisdicciones.

Todo esto ocurre mientras el Gobierno profundiza su política de retiro del Estado del sector energético, en contraposición con la necesidad de garantizar la soberanía energética y el acceso a servicios básicos como derechos fundamentales.

Puntos clave:

• El Gobierno estableció un Precio Anual Uniforme del gas para 2026 sin especificar el monto final que pagarán los usuarios residenciales

• Los precios mayoristas de la electricidad subirán desde febrero, lo que impactará en las tarifas de todas las distribuidoras del país

• Ambas medidas se enmarcan en la política de reducción gradual de subsidios energéticos

• El recargo del Fondo Nacional de la Energía Eléctrica se actualizó a 2.029 pesos por megavatio hora desde el 1 de febrero

• Las resoluciones se aplican bajo emergencia energética prorrogada hasta mediados de 2026 y fines de 2027

Combustibles ⛽

Los combustibles recaudan récord, pero los recursos siguen sin ir a las rutas

El impuesto a los combustibles se convirtió en el tributo que más recaudó en la gestión de Javier Milei, con un salto real del 240% desde noviembre de 2023. Sin embargo, un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) expuso la contradicción: mientras los ingresos para vialidad crecieron 91,2%, el gasto de la Dirección Nacional de Vialidad se desplomó 82,3% y el consumo de nafta sigue en caída.

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El Argentino Diario-Combustible-Nafta-Gasoil.
Cobran más por la nafta, pero ejecutan menos: la contradicción vial del gobierno de Milei.

El impuesto a los combustibles se disparó y se convirtió en la estrella recaudatoria de la gestión de Javier Milei, pero esa lluvia de pesos no aterriza sobre el asfalto. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), el tributo es el que más creció desde el inicio del gobierno, en paralelo a un recorte feroz del gasto en vialidad y una caída sostenida del consumo de nafta. La paradoja no podría ser más elocuente: se cobra más que nunca, se ejecuta menos que nunca y las rutas quedan a la deriva.

Un impuesto que se triplicó

El reporte del IAG detalló que, desde el inicio de la gestión presidencial, el impuesto a los combustibles líquidos (ICL) subió 1387% en términos nominales, frente a una inflación acumulada del 329%. Descontado el efecto inflacionario, la carga impositiva sobre las naftas se disparó un 240%, lo que significa que el tributo prácticamente se triplicó. El ajuste impositivo superó con creces el índice general de inflación.

Esa escalada se nota en el surtidor. El peso de los impuestos directos en el ticket de carga pasó de representar el 8,9% del precio total en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de este año. Así, de los $2045 que cuesta hoy un litro de nafta súper en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, $411 corresponden puramente a impuestos. En noviembre de 2023, a precios constantes de hoy, el litro costaba $1333 y la parte tributaria era de apenas $120. El precio real del combustible en el surtidor subió un 53,4% desde el cambio de gestión.

Recaudación récord, gasto en picada

El incremento impositivo engrosó las cuentas públicas: el impuesto a los combustibles es el tributo cuya recaudación real más creció respecto de 2023, con una suba del 91% en el período de enero a agosto. Solo los Derechos de Exportación acompañaron ese crecimiento (+3,9%), favorecidos por la baja base que dejó la sequía histórica del 2023. En contraste, la recaudación de la seguridad social sufrió caídas notorias a raíz de la pérdida de puestos de trabajo.

Ahí aparece la contradicción central que el informe del IAG no dejó pasar. Pese a que Javier Milei sostuvo públicamente que «una ruta en buen estado salva tantas vidas como un auto seguro», las inversiones reales caminan en sentido opuesto. Entre enero y agosto de 2026, los ingresos reales por el impuesto de asignación específica destinado a vialidad aumentaron un 91,2% frente a 2023. En simultáneo, el gasto real devengado por la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) sufrió un recorte del 82,3%. De todos los fondos recaudados por el impuesto que le corresponden a Vialidad, la DNV ejecutó tan solo el 32,7%.

El desbalance es brutal: el gasto de Vialidad por todo concepto, incluyendo créditos externos y transferencias del Tesoro Nacional, terminó siendo incluso inferior a la suma teórica que le correspondía por la asignación específica del impuesto a los combustibles. El Estado cobra la plata, pero se niega a ponerla donde dijo que la pondría.

Consumo en caída y fronteras en llamas

Mientras la recaudación se dispara, la demanda se apaga. El consumo de nafta en los primeros siete meses de 2026 acumuló una caída del 5,26% frente al mismo período de 2023, lo que equivale a una pérdida neta de 314 millones de litros volcados al mercado local. Respecto del año pasado, el descenso en las ventas alcanza el 1,84%, según el reporte basado en estadísticas de la Secretaría de Energía.

La baja golpea a todas las provincias, aunque no con la misma intensidad. Mientras Buenos Aires y Neuquén fueron las menos afectadas, el impacto más severo se concentró en las zonas de frontera: Misiones encabezó el derrumbe con una caída del 32,48%, seguida por Formosa con una baja del 26,26%. El IAG explicó que el precio local de la nafta aumentó por encima del valor de los países vecinos, lo que anuló la conveniencia que atraía a la demanda fronteriza y provocó un desplome de las ventas.

El derrumbe tampoco discrimina por tipo de producto: frente a 2023, la nafta premium registró una caída del 7,3% en el consumo y la nafta súper una disminución del 4,5%. Menos combustible vendido, más impuestos cobrados y menos obra pública ejecutada. El gobierno de Milei logró convertir al surtidor en una caja recaudatoria, pero se olvidó de que el camino también conduce a algún lado.

Puntos clave

  • El impuesto a los combustibles líquidos subió 1387% en términos nominales y 240% en términos reales desde noviembre de 2023; el tributo se triplicó.
  • Los impuestos pasaron de representar el 8,9% al 20,1% del precio de la nafta; de los $2045 del litro de súper en CABA, $411 son tributos.
  • El impuesto a los combustibles fue el de mayor crecimiento de recaudación real respecto de 2023, con una suba del 91% entre enero y agosto.
  • Los ingresos reales para vialidad subieron 91,2%, pero el gasto de la DNV cayó 82,3% y ejecutó apenas el 32,7% de lo recaudado.
  • El consumo de nafta cayó 5,26% en los primeros siete meses de 2026; Misiones lideró el desplome con 32,48%.
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