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La Justicia volvió a rechazar recursos contra el DNU de la SIDE que habilita detenciones sin orden judicial

El juez federal Daniel Alonso desestimó un habeas corpus preventivo presentado por abogados radicales. Es el segundo revés judicial que sufren las acciones para suspender el decreto que habilita detenciones sin orden judicial.

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★ El titular del juzgado federal de Paraná, Daniel Alonso, rechazó este viernes una presentación de habeas corpus preventivo contra la ampliación de facultades de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) dispuesta a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 941/2025, dictado a fines de diciembre de 2025. Esa norma modifica de forma profunda el sistema de inteligencia argentino y otorga funciones nuevas o más amplias a la SIDE, algunas de ellas muy controvertidas.

El habeas corpus preventivo había sido presentado por los abogados de la UCR Rubén Alberto Pagliotto, Raymundo Arturo Kisser y Armando Rafael Aquino Britos. El juez estableció en el fallo que «no se infiere ni siquiera de manera indiciaria la existencia de limitación o amenaza actual de la libertad ambulatoria, ni un atentado a la libertad decidido y en próxima vía de ejecución, ni vulneración de garantía constitucional alguna».

Los presentantes apelarán el rechazo

Quienes pidieron el recurso apelarán al rechazo. «El hecho mismo que el DNU habilite la detención por agentes de inteligencia sin orden judicial, en sí mismo, es un peligro concreto, real y potencial. O sea: la ley habilita este procedimiento repugnantemente inconstitucional y anticonvencional», declararon en diálogo con los medios.

Alonso expresó que «del escrito promocional no se advierte la existencia de los supuestos de procedencia del hábeas corpus preventivo». El DNU, firmado el pasado 31 de diciembre, recibió numerosos amparos en su contra, pero ninguno había llegado a la instancia de ser tratado durante la feria judicial de enero, momento en el que las tareas se reducen al mínimo y solo se tratan temas de urgencia.

Antecedente: el juez de feria ya había rechazado cinco amparos

Esta resolución se suma al rechazo que el juez de feria Walter Lara Correa dispuso días atrás sobre cinco amparos presentados por legisladores opositores, dirigentes radicales alfonsinistas, el CELS, el Llamamiento Argentino Judío y la Fundación Apolo. En aquella oportunidad, Lara Correa sostuvo que resolver esas medidas implicaría pronunciarse sobre el fondo de la cuestión, una competencia que corresponde a los jueces naturales de la causa y no a los tribunales de feria.

El diputado socialista Esteban Paulón, uno de los presentantes junto a Maximiliano Ferraro y Mónica Frade, criticó entonces: «Hay urgencias y urgencias. Para el juez Lara Correa el DNU 941, que está vigente y suspende garantías constitucionales desde el 2 de enero pasado, no reviste ninguna urgencia para su tratamiento. Para el Gobierno sí hubo urgencia para dictarlo».

El artículo más polémico del DNU

El punto más discutido del decreto es que habilita a agentes de inteligencia a detener o aprehender personas en el marco de sus actividades de inteligencia, incluso sin orden judicial previa en casos de flagrancia. Las críticas principalmente radican en la afectación de derechos y garantías constitucionales como la libertad ambulatoria y el debido proceso. Esto debido a que esta medida permitiría detenciones por agentes que no son parte del sistema tradicional de seguridad y sin el control judicial inmediato que exige la Constitución.

Además, el decreto establece que todas las operaciones del sistema de inteligencia tienen carácter encubierto, lo que oscurece aún más el control externo y complica saber cuándo y cómo se aplican esas facultades dentro del territorio nacional.

Centralización y control presupuestario

Más allá de las detenciones, la SIDE queda como órgano rector de todo el sistema, coordinando varias agencias como la Agencia Nacional de Contrainteligencia y la Agencia Federal de Ciberinteligencia. Esto implica una centralización del poder de inteligencia en un único organismo bajo conducción política directa. Los críticos argumentan que el DNU otorga facultades cuasi policiales por decreto, algo que tradicionalmente debe regularse por ley del Congreso.

Además, la medida contempla que la SIDE pueda requerir información de otros organismos del Estado, tanto nacionales como de provincias y de la Ciudad de Buenos Aires, lo que amplía su alcance operacional. Este aspecto también fue duramente criticado por la oposición señalándolo como una forma de «desdemocratizar» los servicios de inteligencia.

El debate pasa al Congreso

Con la vía judicial demorada por los rechazos sucesivos, el foco se traslada al Congreso Nacional. El Gobierno envió el DNU al límite del plazo legal y la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo tiene diez días hábiles para tratarlo, plazo que vence el 29 de enero. Sin embargo, ni la vicepresidenta Victoria Villarruel ni el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, conformaron esa comisión pese a los reclamos opositores.

La oposición en Diputados suma 119 votos entre Unión por la Patria, Frente de Izquierda e interbloque Unidos, a diez del quórum necesario para habilitar la sesión y avanzar en el rechazo del decreto, que se consigue con mayoría simple. El escenario más probable es que el DNU se trate en la primera semana de febrero, cuando los legisladores regresen del receso veraniego.

El senador justicialista Jorge Capitanich presentó un proyecto de ley para derogar el decreto, utilizando en parte un análisis del CELS que califica al DNU como la creación de una «policía secreta». Veinte organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional Argentina, ACIJ y Poder Ciudadano, también pidieron al Congreso que rechace la norma.

Los sucesivos rechazos judiciales configuran un patrón que deja en manos del Congreso la única vía efectiva para frenar el DNU 941/2025, en un contexto donde el oficialismo despliega una estrategia dilatoria y la oposición enfrenta el desafío de sumar los votos necesarios para alcanzar el quórum.

Puntos clave

• El juez federal Daniel Alonso rechazó un habeas corpus preventivo presentado por abogados radicales contra el DNU 941/2025.

• Los presentantes apelarán la decisión argumentando que la habilitación de detenciones sin orden judicial es «un peligro concreto, real y potencial».

• Este rechazo se suma al del juez de feria Walter Lara Correa, que desestimó cinco amparos presentados por legisladores y organizaciones de derechos humanos.

• La oposición en Diputados suma 119 votos, a diez del quórum necesario para tratar el decreto en el recinto de sesiones.

• El plazo de diez días hábiles para el tratamiento en la Comisión Bicameral vence el 29 de enero, pero la comisión no fue conformada por Villarruel y Menem.

Buenos Aires

A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta

El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.

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El Argentino Diario-Jorge Julio López.
El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.

Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.

El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».

El testigo que incomodaba al poder

La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.

Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.

La desaparición en democracia

El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.

Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.

Veinte años, cero respuestas

La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.

Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.

Lo que tenés que saber

  • El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
  • Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
  • Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
  • La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
  • A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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