Producción
José de San Martín, el industrialista que hoy confrontaría con Javier Milei
El Libertador, conocido por su papel en la independencia sudamericana, también abrazó el industrialismo y el papel activo del Estado en la economía, contrastando con las ideas ultraliberales como las del jefe de Estado argentino.
San Martín, el «Santo de la Espada», también era industrialista En vísperas de conmemorar los 174 años de la muerte de José Francisco de San Martín, surge un aspecto menos conocido de su legado: su visión industrialista en el desarrollo económico de la nación.
Aunque se le reconoce principalmente por su papel en la independencia sudamericana, San Martín también abogó por la industrialización y el rol activo del Estado en la economía. El industrialismo y el enfoque estatal en la economía fueron compartidos por varios próceres de la Independencia Nacional, que veían en la industrialización una vía para el progreso de la región.
A pesar de tener una formación militar, San Martín aprovechó su tiempo en Europa para entender los avances y transformaciones económicas que estaban teniendo lugar en otras partes del mundo. San Martín, criado en una época de cambios globales, comprendió la importancia de la industrialización y la inversión estatal en el desarrollo de una nación. A su regreso a Argentina, promovió la creación de fábricas y la formación de un ejército con recursos locales, incluyendo la fabricación de armas y uniformes.
Su visión no solo se centraba en la independencia política, sino también en el progreso económico. Contrastando con estas ideas industrialistas, figuras contemporáneas como el economista y jefe de Estado argentino, Javier Milei, defienden un enfoque ultraliberal y libertario en la economía.
“Un topo dentro del Estado”
Milei aboga por la reducción del Estado en la economía y la promoción del libre mercado como motor de un aeropuerto desarrollo. Sus ideas representan un contrapunto con las visiones más intervencionistas y de un Estado más presente de figuras históricas como San Martín.
A medida que se recuerda y analiza el legado de San Martín, se destaca su enfoque en la industrialización y la importancia del Estado en el desarrollo económico, como contraposición de un modelo que abre importaciones y de un Estado casi inexistente, que deja todo librado a la especulación del mercado.
Economía 💲
Crisis automotriz: cayó 30,1% interanual en febrero y acumuló 7 meses de baja
Stellantis, la empresa del segundo auto más vendido vuelve a frenar la producción.
La postal se repite. La planta de Stellantis Argentina en El Palomar volverá a detener su actividad durante casi un mes entre mayo y junio. La empresa lo presenta como una “adaptación al contexto de mercado interno y de exportación”. En los hechos, es otro síntoma del enfriamiento industrial.
No es un episodio aislado. La misma fábrica ya había frenado en diciembre de 2025 y entre febrero y marzo de este año. Ahora el esquema se profundiza: habrá dos tramos de suspensión, del 25 de mayo al 7 de junio y luego entre el 13 y el 26 de julio.
Menos turnos, retiros y producción en baja
La decisión llega después de una secuencia conocida: reducción de turnos, apertura de retiros voluntarios y ajuste de la producción. En la planta bonaerense se fabrican modelos clave como el Peugeot 208, uno de los autos más vendidos del país, además de los utilitarios y otros vehículos de las marcas del grupo.
El argumento empresarial vuelve a ser el mismo: caída de la demanda y dificultades en el frente externo. Pero los datos del sector confirman que el problema es más amplio.
Una industria en retroceso
Según la Asociación de Fabricantes de Automotores, la producción automotriz cayó 30,1% interanual en febrero y acumuló siete meses consecutivos de retracción.
El número no se explica solo por paradas técnicas o estacionales:
- menor demanda interna,
- mayor apertura a importaciones,
- y un mercado externo que no termina de traccionar.
El resultado es una industria que ajusta por el lado de la producción… y del trabajo.
El costo del “ajuste productivo”
En el último parate, los trabajadores percibieron el 70% del salario, en el marco de acuerdos con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Es decir, la “adaptación al mercado” se traduce en ingresos recortados.
Un termómetro de la economía real
El sector automotriz suele funcionar como un termómetro de la economía. Cuando frena, no es solo un problema de las terminales: impacta en autopartistas, logística, concesionarios y empleo indirecto.
El nuevo parate en El Palomar deja una señal clara: más allá de los discursos sobre “normalización”, la industria sigue lejos de recuperar ritmo. Y en ese escenario, los ajustes ya no son excepcionales. Empiezan a volverse regla.
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