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La producción automotriz se desploma: cayó 29,3% interanual y desmiente el relato de la “recuperación”

Los datos de ADEFA revelan una caída del 19,6% respecto al mes anterior y del 29,3% en la comparación interanual. Mientras las ventas mayoristas muestran cierto dinamismo en el acumulado anual, las exportaciones retroceden un 9,5% y la producción evidencia el freno de la actividad industrial.

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★ La industria automotriz argentina confirmó en noviembre la continuidad de su crisis productiva, con una caída del 29,3% respecto al mismo mes del año anterior, según informó la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). Las terminales fabricaron apenas 37.961 unidades, ubicándose por debajo de la barrera de los 40.000 vehículos y evidenciando un retroceso del 19,6% en la medición mensual contra octubre.

El deterioro de la producción en números

Con 18 días hábiles de actividad —cuatro jornadas menos que en octubre—, las automotrices no lograron sostener el ritmo productivo. La comparación interanual resulta contundente: en noviembre de 2024 se habían producido 53.701 unidades, casi 16.000 vehículos más que en el mismo período de 2025.

El acumulado de los primeros once meses del año arroja 464.408 vehículos fabricados, apenas un 0,9% por debajo de las 468.553 unidades del mismo período del 2024. Esta aparente «estabilidad» que menciona Rodrigo Pérez Graziano, presidente de ADEFA, contrasta con el desplome mensual y oculta la profundización de la crisis en el último trimestre del año.

Las exportaciones siguen en retroceso

El frente externo, lejos de funcionar como válvula de escape ante la contracción del mercado interno, también mostró debilidad. En noviembre se exportaron 31.248 unidades, un 3,1% menos que en el mismo mes de 2024, a pesar de mostrar una leve mejora del 5,5% respecto a octubre.

Más preocupante resulta el acumulado: entre enero y noviembre las terminales enviaron al exterior 260.681 vehículos, un 9,5% menos que en 2024. Esta caída de las exportaciones desafía el discurso oficial sobre la apertura comercial como solución y evidencia las dificultades estructurales del sector para competir en el mercado regional, particularmente en Brasil, principal destino de la producción argentina.

«El frente externo sigue siendo un desafío estratégico», admitió Pérez Graziano, en una frase que suena más a eufemismo que a diagnóstico ante la pérdida sostenida de mercados.

Ventas mayoristas: el único dato en verde del acumulado

Las ventas a la red de concesionarios mostraron en noviembre un retroceso del 21,3% respecto a octubre y del 12,1% en términos interanuales, con 35.249 unidades comercializadas. Sin embargo, el acumulado del año presenta un crecimiento del 47,9% respecto a 2024, con 535.270 unidades colocadas contra las 361.944 del año anterior.

Este incremento en las ventas mayoristas contrasta llamativamente con la caída de la producción y las exportaciones, sugiriendo que el crecimiento se explicaría principalmente por la liquidación de stocks acumulados durante 2024 y por la recuperación desde una base de comparación muy baja, producto de la fuerte contracción del año pasado.

Las explicaciones de la cámara empresaria

Desde ADEFA atribuyeron el desempeño mensual negativo a «la menor disponibilidad de jornadas productivas, las modificaciones en los planes industriales en algunas plantas y el reordenamiento de mercado». Sin embargo, estas razones de tipo estacional o coyuntural no alcanzan para explicar la persistencia de la caída en la comparación interanual.

El presidente de la entidad también reclamó por «la reducción de la carga fiscal, tanto a nivel nacional como provincial y municipal», condicionando este pedido a que «las condiciones fiscales lo permitan». Este planteo se inscribe en la línea argumental de las cámaras empresarias que demandan al Estado incentivos y beneficios mientras el sector atraviesa una crisis que afecta principalmente a los trabajadores y la cadena de proveedores.

El trasfondo de la crisis

La contracción de la producción automotriz refleja problemas estructurales que exceden las explicaciones coyunturales. La caída de las exportaciones evidencia la pérdida de competitividad de la industria argentina en el mercado regional, mientras que el estancamiento de la producción sugiere que las terminales están ajustando sus planes industriales ante un escenario de incertidumbre.

El sector automotriz es uno de los principales indicadores de la actividad industrial del país, con un fuerte efecto multiplicador sobre la cadena de proveedores de autopartes y servicios. Su contracción no solo impacta en las terminales, sino en miles de pymes y trabajadores que dependen directa o indirectamente de esta actividad.

Puntos clave:

• La producción automotriz cayó 29,3% en noviembre respecto al mismo mes de 2024, con apenas 37.961 unidades fabricadas
• Las exportaciones acumulan una caída del 9,5% en el año, evidenciando la pérdida de competitividad externa del sector
• Las ventas mayoristas crecieron 47,9% en el acumulado anual, pero desde una base de comparación muy baja y con fuerte retroceso mensual
• ADEFA reclama reducción de la carga fiscal mientras el sector ajusta planes industriales y jornadas de trabajo
• La crisis del sector automotriz impacta en toda la cadena de proveedores y en miles de trabajadores del sector industrial

Trabajo

Cabot cierra su planta en Campana y deja a 150 familias a la deriva

**El ajuste económico suma otra víctima: la multinacional química anunció el cierre definitivo de su planta bonaerense, donde producía negro de humo para la industria del neumático. Los trabajadores marcharon este lunes para exigir garantías sobre sus indemnizaciones.**

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150 trabajadores sin empleo: Cabot cierra y el modelo Milei destruye otro eslabón industrial

La empresa multinacional Cabot Corporation resolvió el cierre definitivo de su planta ubicada en la localidad bonaerense de Campana, dejando sin trabajo a 150 personas entre empleados directos y tercerizados. La firma, especializada en la producción de negro de humo y materiales químicos de alto rendimiento, comunicó la decisión el martes pasado a través de directivos llegados desde Brasil, quienes reunieron al personal en el comedor de la planta para anunciar el cese total de las operaciones en Argentina.

La noticia que nadie esperaba

La modalidad del anuncio encendió las alarmas entre los trabajadores: sin previo aviso colectivo, sin instancias de negociación previas y con la sola mención de que «un estudio jurídico se encargaría del tema». La incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones se instaló de inmediato. Agustín, operario de la planta y padre de dos hijos, describió la situación con crudeza en declaraciones televisivas : «Vino uno de los gerentes de Brasil, juntó a todos los trabajadores en el comedor y anunció que la firma iba a cerrar su operación en Argentina y que un estudio jurídico se iba a encargar del tema. No sabemos si nos van a pagar o no. Están queriendo meter el preventivo de crisis para pagarnos un 50% menos. A nosotros no nos han pagado, no nos han echado, estamos a la deriva.»

El recurso del preventivo de crisis, un mecanismo legal que habilita a las empresas a reducir las indemnizaciones a la mitad, fue señalado por los propios trabajadores como la estrategia que la compañía planea utilizar para minimizar sus obligaciones laborales. Si se aplica, implicaría una pérdida económica directa y significativa para cada uno de los afectados.

Una lucha con décadas de historia en juego

Este lunes, los trabajadores de Cabot se movilizaron desde la planta hasta la plaza principal de Campana para presentar un petitorio ante el municipio y exigir garantías concretas. La imagen de obreros con años y décadas de trabajo al hombro reclamando en la calle resume, en términos humanos, lo que los índices macroeconómicos no siempre logran mostrar.

Mario Di Paolo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Negro de Humo, ratificó los hechos y marcó la dimensión del golpe: «El martes vinieron dos directivos de Brasil, juntaron a toda la gente en el comedor y notificaron el cese total de las tareas y el cierre definitivo de Cabot Argentina. Yo hace 15 años que estoy en Cabot y estamos con la lucha con los compañeros.» Di Paolo advirtió además sobre la situación concreta que enfrentan los operarios en el mercado laboral actual: «Con este modelo económico está muy difícil conseguir trabajo. Los compañeros son todos mayores de 40 años, se les va a complicar mucho empezar a trabajar de vuelta.»

El drama individual de cada trabajador ilumina la magnitud del daño. Gustavo, de 52 años y con 16 años de antigüedad en la planta, expresó: «Es una sorpresa grande para todos. Ya no voy a conseguir laburo en ningún lado. Hay que remarla. Sin trabajo no hay dignidad y no hay nada. Es una vergüenza lo que hicieron.» Agustín, por su parte, señaló el impacto sobre sus compañeros de mayor trayectoria: «Tenemos compañeros con más de 30 años en la fábrica que saben que no consiguen más trabajo, porque uno con esa edad para el sistema ya queda obsoleto.»

Una decisión «netamente comercial» en un contexto de desguace

Uno de los testimonios más contundentes fue el de un trabajador con 26 años de antigüedad en la empresa, quien rechazó los argumentos de la firma: «Siempre pusimos el pecho en todas las crisis, pasamos por muchas, por eso es inentendible la situación que nos plantean hoy. No es un problema de productividad, es una decisión netamente comercial. Es una pena que tomen esta decisión y dejen a 150 familias sin trabajo.»

En el sector señalan que la crisis en la industria del neumático, agravada por las dificultades atravesadas por FATE, uno de los principales clientes históricos de la producción de negro de humo de la planta, contribuyó a deteriorar la ecuación comercial de Cabot en Argentina. Sin embargo, los propios trabajadores insisten en que la decisión responde a una estrategia corporativa global, no a un problema de desempeño local.

El costo humano del modelo

El cierre de Cabot no es un episodio aislado. Se inscribe en un proceso de desindustrialización acelerada que distintos relevamientos privados y sindicales estiman en más de 320.000 puestos de trabajo perdidos y alrededor de 15.000 industrias cerradas en todo el país desde diciembre de 2023. Ese proceso tiene coordenadas precisas: apertura importadora, contracción del mercado interno, retracción del consumo y deterioro sostenido del poder adquisitivo, factores que la gestión de Javier Milei asume como costos necesarios del «saneamiento macroeconómico.»

El propio contexto inflacionario agrava la situación de quienes pierden el empleo. Según datos del INDEC de marzo de 2026, la Canasta Básica Total (CBT) registró una variación interanual del 30,4%, lo que significa que los trabajadores desplazados enfrentan simultáneamente la pérdida de ingresos y un costo de vida que se mantiene en niveles críticos. A eso se suma que el gasto primario del Estado cayó un 5,1% interanual adicional en el primer trimestre de 2026, según datos del Foro Economía y Trabajo, reduciendo aún más la red de contención disponible para quienes quedan fuera del mercado laboral.

En ese marco, la promesa oficial de que el ajuste tiene un horizonte de alivio choca con la realidad cotidiana de trabajadores que, a los 40, 50 o 52 años, saben que el sistema productivo argentino actual no tiene lugar para ellos.

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