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La industria siderúrgica se desploma : caída del 26% en la producción y amenaza de despidos

La producción de acero en Argentina sufrió una fuerte caída en 2024 debido a una combinación de factores económicos y estructurales, pero con un denominador común: el plan de vaciamiento de Milei. A pesar de la expectativa de una mejora para 2025, la industria enfrenta desafíos que incluyen la competencia desleal y los altos costos en dólares.

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La industria siderúrgica argentina atravesó uno de sus peores momentos en 2024, con una caída del 26% en la producción de acero, un resultado que ha generado gran preocupación tanto entre los empresarios como entre los trabajadores del sector. Según los datos de la Cámara Argentina del Acero (CAA), la producción de acero crudo en diciembre alcanzó solo 256.300 toneladas, lo que representó una disminución del 23,1% en comparación con el mismo mes de 2023.

Los motivos de este desplome se deben a una combinación de factores, entre los que destacan paradas de mantenimiento programadas y ajustes de stock en un contexto de demanda deprimida. A pesar de que se anticipaba un repunte para el último trimestre del año, la caída fue más pronunciada de lo esperado, afectando a toda la cadena productiva de la industria siderúrgica.

Expectativas para 2025 y desafíos persistentes

Para 2025, las expectativas de los actores del sector siderúrgico son más optimistas, especialmente por la previsión de un aumento en la demanda de acero, impulsada en gran parte por el crecimiento en el sector energético. Sin embargo, a pesar de esta proyección positiva, los problemas estructurales que aquejan a la industria continúan siendo un obstáculo significativo.

Uno de los problemas más preocupantes es el elevado costo de los insumos locales, especialmente aquellos que se cotizan en dólares. Esto se suma a la competencia desleal que enfrenta la industria argentina debido a la importación de productos de países que no operan en mercados competitivos, lo que pone aún más presión sobre los costos y la competitividad de las empresas nacionales.

Además, la carga tributaria, con impuestos como Ingresos Brutos y las tasas municipales, sigue siendo uno de los mayores problemas, ya que distorsionan los precios y afectan la rentabilidad de las empresas, que ya enfrentan márgenes de ganancia ajustados.

Acindar recorta empleos y el impacto en la mano de obra

El impacto de esta crisis industrial no se limita solo a las cifras de producción. Uno de los efectos más graves ha sido la pérdida de empleos. La empresa Acindar, uno de los principales actores de la industria siderúrgica argentina, ya anunció que reducirá otros 200 puestos de trabajo en su planta de Villa Constitución. Esta medida refleja la situación precaria que atraviesa el sector, con una constante disminución de personal debido a la caída de la producción y la incapacidad para generar rentabilidad suficiente para mantener la plantilla.

La pérdida de empleos en la industria siderúrgica ha sido una constante a lo largo de 2024, y la tendencia parece continuar en 2025 si no se toman medidas estructurales que permitan mejorar la competitividad y reducir los costos.

La caída de otros sectores industriales

El impacto de la crisis siderúrgica también se ha hecho sentir en otros sectores industriales vinculados a la fabricación de metales y maquinaria. Según datos del Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), la actividad metalúrgica cayó un 12,1% en 2024. Dentro de este sector, los rubros más afectados fueron la fundición (-17,7%), bienes de capital (-13%) y equipamiento médico (-12,8%), mientras que otros como la maquinaria agrícola y las carrocerías tuvieron caídas más moderadas, pero igualmente negativas.

Resumen de la situación

  • Caída en la producción de acero: La industria siderúrgica argentina sufrió una caída del 26% en 2024, con una disminución del 23,1% en la producción de acero crudo en diciembre.
  • Expectativas para 2025: Aunque se proyecta un aumento en la demanda, especialmente por el crecimiento del sector energético, los desafíos estructurales, como los costos en dólares y la competencia desleal, siguen siendo un problema.
  • Recortes de empleos: Acindar anunció la reducción de 200 puestos de trabajo en su planta de Villa Constitución, continuando con la tendencia de pérdida de empleo en el sector.
  • Impacto en otros sectores industriales: La caída de la producción siderúrgica también afectó a otros sectores, con una disminución generalizada en la actividad metalúrgica.

Consumo

Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios

El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.

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Lo que tenés que saber:

  • El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
  • La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
  • Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
  • Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
  • La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva

El consumo de carne cae y marca un piso histórico

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.

La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.

El impacto de los precios en la mesa

El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.

Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.

Salarios en baja y cambio de hábitos

La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.

En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.

Un indicador clave del deterioro económico

El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.

En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.

Impacto en la producción y exportaciones

La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.

En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.

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