Consumo
Lacoste hará juicio a los dueños de locales que vendan su ropa trucha
La marca de moda Lacoste impulsa un innovador caso de responsabilidad de arrendadores en Argentina al demandar a propietarios de un local donde se vendían productos falsificados. Este movimiento busca establecer un precedente en la lucha contra la falsificación y expandir la responsabilidad más allá de los vendedores individuales.
La marca de ropa francesa Lacoste se encuentra en medio de un caso legal de landlord liability en Argentina, marcando un hito en el país. Esta acción judicial innovadora tiene como objetivo establecer un precedente en contra de los propietarios de inmuebles donde se venden productos falsificados. Sporloisirs, la empresa detrás de la icónica marca del cocodrilo, ha presentado una denuncia penal por la venta de productos falsificados en un local de Liniers, específicamente en el Paseo Santa Rosa de Lima en José León Suárez 155. La defensa legal de la firma describe este lugar como una «feria informal» dentro de la Ciudad.
Los propietarios del inmueble han sido procesados por el Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal 7, Secretaría 13. La Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, Sala 1, ha confirmado el fallo y solicitado el juicio oral. Aunque las penas aún no se han establecido, los dueños del comercio podrían enfrentar hasta dos años de prisión, aunque esto generalmente no resulta en prisión efectiva a menos que tengan antecedentes penales.
El juzgado ordenó el allanamiento del inmueble, confirmando la venta de productos falsificados. Aunque los daños económicos no se han estimado debido a la falta de documentación de facturación, los dueños del local fueron procesados por poner en venta productos con marcas falsificadas. Este caso desafía la tendencia habitual en la que las acciones judiciales se dirigen a los vendedores individuales, en este caso poniendo el enfoque en quienes proporcionan el espacio físico para el comercio ilegal.
La estrategia legal busca sentar un precedente que imponga responsabilidad a los intermediarios que facilitan el comercio ilegal, lo que podría extenderse a otros actores en la cadena de distribución ilegal, como transportistas, proveedores de materias primas y procesadores de pago. Lacoste busca apuntar directamente a los dueños del local en lugar de los vendedores individuales como parte de un proyecto regional que también involucra acciones similares en otros mercados.
Mientras se desarrolla este caso legal, Lacoste continúa su expansión en Argentina, habiendo inaugurado cuatro nuevos locales en el primer semestre de 2023. La marca ha superado las 50 sucursales en el país y ha presentado iniciativas innovadoras, como una colaboración pop-up de café con el pastelero Damián Betular. La expansión se alinea con la intención de llevar la marca a todo el país, permitiendo a los consumidores del interior tener una experiencia de compra presencial además de la opción en línea.
La empresa también ha estado trabajando en su planta en San Juan, con la meta de convertirla en una fábrica modelo para mejorar la eficiencia de la producción. Esta planta tiene la capacidad de fabricar 400,000 productos al año, siendo el 60% destinado a la exportación. Con cambios en la gestión en los últimos años, la marca busca mantener su presencia y competitividad en el mercado argentino.
Consumo
El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas
Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.
Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente
★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.
La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.
Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro
El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.
En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.
El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo
Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.
Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.
La discusión sobre el indicador
El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.
Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.
Estanflación como escenario de fondo
Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.
El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.
Puntos clave:
– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.
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