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Consumo

Afuera Cuota Simple: ¿habrá cuotas?

Desde el 1° de julio, pymes de todo el país podrán ofrecer 3 y 6 cuotas con tasas promocionales para más de 40 rubros. El programa será gestionado por Payway y busca frenar la caída del consumo.

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La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) anunció el lanzamiento de “Cuota MiPyME”, un nuevo programa de financiamiento en cuotas dirigido exclusivamente al sector pyme. La medida llega como una reacción inmediata al fin del plan oficial “Cuota Simple”, que dejará de regir el 30 de junio.

El nuevo sistema comenzará a operar el 1° de julio y estará disponible para todas las pymes registradas con certificado vigente ante la Sepyme. Contemplará opciones de 3 y 6 cuotas fijas con tasas promocionales, sin tope de monto financiado y con la particularidad de incluir productos importados, algo que el plan oficial no permitía.

Ricardo Diab, presidente de CAME, justificó la iniciativa al remarcar que “es fundamental para el pequeño y mediano comerciante contar con financiamiento en cuotas con baja carga de intereses para ganar competitividad frente a las promociones de las grandes superficies”.

Cuotas sin tope y más sectores incluidos

El programa será administrado por Payway, la empresa de medios de pago que ya operaba junto a “Cuota Simple”. Las pymes que participaban del plan oficial quedarán incorporadas automáticamente a “Cuota MiPyME”, con las mismas condiciones de tasas subsidiadas: 13% para 3 cuotas y 16% para 6 cuotas.

“Queremos evitar que la discontinuidad del plan estatal impacte en las ventas de las pymes. Por eso, desde el sector privado trabajamos con rapidez para que puedan seguir financiando al consumidor sin perder margen”, sostuvo Emiliano Porciani, Chief Business Officer de Payway.

Entre los rubros incluidos se destacan más de 40 actividades comerciales, desde indumentaria y electrodomésticos hasta turismo, educación, servicios de internet satelital y productos médicos. En esta edición también se permitirá financiar productos importados, en un contexto de mayor flexibilización del mercado cambiario y de ingresos de bienes del exterior.

El consumo en jaque: la urgencia de una salida

La iniciativa surge en un contexto de fuerte retracción del consumo, con caídas de entre el 12% y el 16% interanual según datos de la propia CAME. En los primeros cinco meses del año, los rubros más afectados fueron indumentaria, alimentos y electrodomésticos, mientras que las pymes del interior del país fueron las más golpeadas.

“Cuota Simple” había sido una herramienta clave para contener la baja en las ventas. Su finalización se enmarca en el ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional, que recortó subsidios, programas sociales y financiamiento dirigido.

Frente a esta realidad, “Cuota MiPyME” representa un intento del propio sector empresarial por sostener la demanda interna y preservar empleos, apelando al financiamiento como ancla de competitividad.

Rubros que podrán operar con “Cuota MiPyME”

  • Indumentaria, calzado y accesorios
  • Electrodomésticos grandes y pequeños
  • Muebles, colchones, iluminación
  • Celulares, computadoras y tablets
  • Juguetería, óptica e instrumentos musicales
  • Bicicletas, motos y repuestos automotrices
  • Turismo, eventos, cultura y espectáculos
  • Servicios educativos, reparación y estética
  • Equipamiento médico y seguridad electrónica
  • Materiales y herramientas para la construcción
  • Conexión a internet satelital y servicios de agua y cloaca

CABA

Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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