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Consumo

Relevamiento: ¿quién nos cuida de los Precios Cuidados?

El plan que en la práctica casi ni funciona, además presenta algunas particularidades como el valor de un paquete de fideos, que cuesta lo mismo que los que no forman parte del programa gubernamental.

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Por Néstor Llidó

En momentos en que la Secretaría de Comercio evalúa un presunto relanzamiento del programa Precios Cuidados en acuerdo con los empresarios y que incluiría menos cantidad de productos, en cada relevamiento efectuado por EL ARGENTINO en los últimos tres meses hemos ratificado que el vigente no actúa como alivio al bolsillo de los consumidores.

Entre góndolas vacías en las que se ofrecen los Precios Cuidados, donde los carteles con los valores se anuncian “favorables”, pero los productos casi no están o directamente, no están, surgen otras experiencias negativas. Todo lleva a la conclusión que este plan de acuerdo entre el gobierno nacional y los empresarios es solo un simbolismo.

Un ejemplo de estas situaciones que llevan al replanteo del programa se observa en el precio del paquete de fideos de 500 gramos de los tallarines Luchetti. Su valor en Precios Cuidados es de 150 pesos, pero fuera del plan, su valor es similar y hasta inferior. Y los mismos fideos, pero de la marca Arcor se consiguen a 130 pesos. Mejor que cuidar los precios, cuidar que el programa sea real!!!.

En esta semana, la recorrida de EL ARGENTINO se efectuó en la localidad de Castelar, en la zona oeste del Conurbano bonaerense, además de los barrios porteños de Floresta y Nueva Pompeya, siempre abarcando a locales de las cadenas Día %, Carrefour Exprés y Coto.

El dato destacado es que pocos precios se mantienen inalterables, sobre todo en los productos más básicos, los que continúan aumentando, si bien no en grandes porcentajes, en ese “goteó” de tener que pagar entre 10 a 20 pesos en algunos casos, semana tras semana.

La leche volvió a subir y ya hay que pagarla en 220 pesos el sachet de litro de La Serenísima y la media docena de huevos se abona a 200 pesos. Mientras que el paquete de azúcar Ledesma entre 227 y 240 y de vez en cuando al aparecer otras marcas, como La Providencia está aún más cara, a 251 pesos.

También es una señal recurrente la cantidad de faltantes de productos en los locales de Carrefour Expréss, donde papel higiénico, rollos de cocina y todo tipo de galletitas brillan por su ausencia.

En contrapartida, los de Coto ofrecen un mayor surtido, aunque su marca propia Ciudad del Lago no aparece como más barata que las tradicionales.

Consumo

El sueldo que no alcanza: la brecha entre inflación y salarios destruye el consumo de las familias argentinas

Los datos cruzados del INDEC y del Ministerio de Capital Humano revelan que los salarios perdieron terreno frente a los precios tanto en marzo como en el primer trimestre del año. La brecha acumula presión sobre las familias trabajadoras en un contexto de tarifas disparadas y canasta básica que no cede.

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El Argentino Diario-Billeteras, Consumo, Salario.

Salarios contra inflación: el poder adquisitivo sigue cayendo y el consumo interno se resiente

★ En marzo de 2026, la inflación registrada por el INDEC fue del 3,4%, mientras que la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), que publica el Ministerio de Capital Humano a través de la Secretaría de Trabajo, creció apenas un 2,4%. La diferencia, de un punto porcentual, puede parecer menor en términos abstractos, pero se convierte en un deterioro concreto y mensurable para los hogares que dependen de un salario para subsistir.

La tendencia se sostiene al ampliar el horizonte temporal. En el primer trimestre de 2026, la inflación acumulada alcanzó el 9,4%, en tanto que los salarios medidos por el RIPTE avanzaron un 8,6%. Eso significa que, incluso en el período en que el Gobierno anuncia una desaceleración inflacionaria, los ingresos de los trabajadores no logran seguir el ritmo de los precios.

Un deterioro que se acumula sobre otro deterioro

El dato de marzo no emerge en el vacío. Se monta sobre una base salarial ya diezmada por años de ajuste. Desde el inicio de la gestión libertaria de Javier Milei en diciembre de 2023, el esquema de tarifas y precios relativos golpeó con dureza desproporcionada a los sectores de ingresos fijos. Según datos del IIEP (UBA-CONICET), los servicios y el transporte público acumularon subas que superaron el 525% desde entonces, con el transporte liderando la escalada con un incremento cercano al 912%.

En ese marco, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%, de acuerdo a datos del propio INDEC. Estas cifras confirman que el alimento sigue siendo el campo donde más se siente la erosión del salario real, aun cuando el índice mensual dé señales de moderación.

El «sueldo disponible» y el efecto sobre el consumo

Más allá del RIPTE, el impacto real sobre las familias se mide en lo que los economistas denominan «salario disponible»: lo que efectivamente queda en el bolsillo luego de cubrir las obligaciones básicas como alquiler, servicios, transporte y alimentación. En la medida en que esas obligaciones fijas crecen más rápido que los ingresos, el margen para el consumo de otros bienes se contrae.

Este es el mecanismo que explica la debilidad del consumo interno. Cuando las familias deben destinar una porción creciente de sus ingresos a gastos no postergables, el gasto en indumentaria, electrodomésticos, esparcimiento y otros rubros se retrae. Ese retroceso se traslada a la cadena productiva, deprimiendo la actividad industrial y comercial y generando un círculo de contracción que las cifras macroeconómicas oficiales tienden a subvalorar.

La discusión sobre el indicador

El Gobierno nacional cuestiona la representatividad del RIPTE como indicador de la evolución salarial, aduciendo limitaciones en su composición. El índice tiene características metodológicas específicas: considera únicamente los puestos de trabajo con una antigüedad mínima de 13 meses, incluye tanto al sector privado como al público nacional, provincial y municipal (solo para las cajas previsionales transferidas al SIPA), y contabiliza exclusivamente los componentes remunerativos hasta el tope imponible para aportes al sistema de seguridad social.

Estas restricciones son reales y deben tenerse en cuenta al interpretar el indicador. Sin embargo, la propia existencia de estas discusiones metodológicas no cancela la tendencia que los datos revelan, y que otros indicadores como el Índice de Salarios del INDEC o los convenios colectivos homologados refuerzan consistentemente: los ingresos de los trabajadores retroceden frente a los precios.

Estanflación como escenario de fondo

Los datos de abril de 2026 agregan otro elemento al diagnóstico. Consultoras como Eco Go y Equilibria proyectaron una desaceleración de la inflación hacia el 2,5% mensual, pero los combustibles presionaron con subas del 10,4%, generando una inercia que neutraliza cualquier alivio puntual en los alimentos. Esta dinámica configura un escenario de estanflación persistente: economía que no crece, precios que no ceden lo suficiente y salarios que no alcanzan.

El panorama es especialmente crítico en un contexto de deuda externa con el FMI que condiciona la política fiscal. El ajuste del gasto público comprometido con el organismo, que en el primer trimestre de 2026 implicó una caída adicional del 5,1% interanual en el gasto primario, reduce la capacidad del Estado de compensar la caída del poder adquisitivo mediante transferencias sociales, jubilaciones actualizadas o políticas de ingresos.

Puntos clave:

– En marzo de 2026, la inflación (3,4%) superó al crecimiento del RIPTE (2,4%), según datos del INDEC y del Ministerio de Capital Humano.
– En el primer trimestre, la brecha se mantuvo: 9,4% de inflación acumulada frente a 8,6% de suba salarial.
– La Canasta Básica Alimentaria registró una variación interanual del 32,8% en marzo de 2026.
– Los servicios y el transporte público acumulan aumentos superiores al 525% desde diciembre de 2023.
– El ajuste del gasto primario cayó un 5,1% adicional en el primer trimestre de 2026, agravando la pérdida de ingresos disponibles.

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