Consumo
Las ventas del Día del Niño cayeron 5,2%, en un sector golpeado también por importaciones masivas
El sector juguetero registró su primera baja desde 2023 por el feriado largo y la crisis del comercio físico. El avance de las importaciones pone en riesgo 8.000 puestos de trabajo.
Las ventas de juguetes durante el Día del Niño 2025 se desplomaron un 5,2% en unidades respecto al año anterior, marcando la primera caída significativa del sector desde 2023. La retracción se produjo pese al crecimiento explosivo del comercio electrónico, que aumentó 30% pero no logró compensar el derrumbe de las ventas en tiendas físicas, según confirmó la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ).
El informe oficial de la CAIJ reveló que las tiendas físicas conservan todavía el 76% de las operaciones, mientras que el e-commerce alcanzó el 24% del total. Sin embargo, la combinación del clima frío, el feriado del viernes 15 de agosto y la baja afluencia a los comercios tradicionales golpeó duramente al sector.
Importaciones descontroladas amenazan la industria nacional
Detrás de los números se esconde una realidad más preocupante para la industria nacional. Entre enero y julio de 2025, las importaciones de juguetes se dispararon un 114% en volumen y 84% en valor, alcanzando las 13.752 toneladas. Este tsunami de productos extranjeros generó un sobrestock que presiona a la baja los precios y complica la situación de las 180 pymes del sector, que emplean a más de 8.000 trabajadores.
«El juego debe ser sin riesgos. La seguridad de la niñez tiene jerarquía constitucional en Argentina», advirtió Matías Furió, presidente de la CAIJ, quien anticipó acciones legales contra importadores que presenten documentación falsa. La entidad alertó sobre riesgos de seguridad infantil ante la flexibilización de controles y el ingreso masivo de productos a valores inferiores a 3 dólares por kilo.
Brechas de precios que reflejan una economía fragmentada
Los datos de facturación exponen las diferencias abismales del mercado argentino. Mientras en las jugueterías de cercanía el ticket promedio fue de 13.000 pesos, en las grandes cadenas alcanzó los 38.000 pesos, con predominio de productos importados. Esta brecha refleja no solo diferentes estrategias comerciales, sino también el acceso desigual al consumo en un contexto de ajuste económico.
La industria nacional opera al límite
La industria juguetetera nacional funciona al 50% de su capacidad instalada, una situación que la CAIJ atribuye directamente a la competencia desleal de las importaciones. El sector reclama una reducción urgente de impuestos y costos logísticos para poder competir en igualdad de condiciones.
Como respuesta a esta crisis, la cámara anunció el lanzamiento del Observatorio Argentino de Juguetes, que fiscalizará el cumplimiento de normas de seguridad en comercios y plataformas digitales. El organismo otorgará el sello «Juguete Seguro» y trabajará con pediatras en la detección de riesgos emergentes.
Tendencias que marcaron el 2025
Pese a la crisis, algunas tendencias lograron imponerse este año. Los juguetes didácticos y de primera infancia mantuvieron su popularidad, junto con el auge sostenido de los juegos de mesa. Entre los fenómenos virales se destacaron los peluches de capibaras y el coleccionable «Labubu», que agotó stock gracias a su masiva difusión en redes sociales.
Puntos clave:
- Las ventas de juguetes cayeron 5,2% en unidades pese al crecimiento del e-commerce del 30%
- Las importaciones aumentaron 114% en volumen entre enero y julio, generando sobrestock
- La industria nacional opera al 50% de capacidad con 8.000 empleos en riesgo
- Se lanza el Observatorio Argentino de Juguetes para fiscalizar normas de seguridad
- Los tickets promedio van de $13.000 en jugueterías locales a $38.000 en grandes cadenas
Consumo
Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios
El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.
Lo que tenés que saber:
- El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
- La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
- Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
- Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
- La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva
El consumo de carne cae y marca un piso histórico
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.
La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.
El impacto de los precios en la mesa
El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.
Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.
Salarios en baja y cambio de hábitos
La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.
En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.
Un indicador clave del deterioro económico
El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.
En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.
Impacto en la producción y exportaciones
La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.
En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.
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