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Consumo

La caída del “dólar supermercado”: una estrategia que tambalea

Mientras que el dólar blue retrocedió 6,29%, la cotización en Diarco lo hizo 6,42%. La estrategia surgió para sumar otra opción de pago, pero la baja en el consumo impacta directo y su sostenibilidad es incierta.

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El Argentino Diario-Dólar supermercado-Dólar Diarco.

A un mes de la implementación del «dólar supermercado», una estrategia comercial que permitía a los consumidores pagar en dólares billetes en cualquier condición, las cadenas mayoristas han visto una caída significativa en su valor. Según datos recientes, este tipo de cambio en Diarco disminuyó un 6,42%, mientras que el dólar blue cayó un 6,29% en el mismo período.

El 19 de agosto, cuando se anunció el «dólar supermercado», la cotización en Diarco alcanzaba los $1.400, mientras que el dólar blue cerraba a $1.350. Sin embargo, el 13 de septiembre, la situación era distinta: el dólar Diarco se ubicaba en $1.310 y el dólar blue en $1.265, marcando un descenso pronunciado en ambos tipos de cambio.

Impacto en el consumo y la economía

La caída del dólar supermercado se enmarca en un contexto de crisis económica y pérdida del poder adquisitivo, que afecta gravemente el consumo en Argentina. Desde que asumió Javier Milei, las políticas de ajuste han generado una caída constante en la demanda, lo que ha obligado a los comercios a reajustar sus estrategias para seguir siendo competitivos.

El «dólar supermercado» nació con la intención de ofrecer una opción alternativa para los consumidores y pequeños comerciantes, en un contexto de alta demanda de dólares y un sistema financiero que se mostraba reacio a aceptar dólares en mal estado. Según especialistas del sector, esta política ayudó a captar divisas que de otro modo quedarían fuera de circulación. Sin embargo, la caída sostenida en el poder adquisitivo plantea serias dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de esta medida.

Una herramienta útil, pero temporal

A pesar de la baja, el «dólar supermercado» sigue resultando atractivo para quienes poseen dólares en efectivo, especialmente aquellos que no pueden ser depositados en bancos. La clave, según los analistas, será la evolución del dólar blue en las próximas semanas. Mientras la diferencia entre el dólar blue y el dólar supermercado no sea sustancial, esta iniciativa continuará teniendo sentido para ciertos sectores de la población.

Sin embargo, los comercios que han adoptado esta estrategia deben estar atentos a las fluctuaciones del mercado y a la creciente incertidumbre económica que atraviesa el país. La baja del dólar blue, junto con una caída sostenida en el consumo, podría significar el fin de la competitividad de esta herramienta.

CABA

Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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