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Consumo

Informe Dolarización de precios en Argentina: ¿quién paga la cuenta?

La paradoja de ser un país productor de alimentos con precios internos comparables a los europeos, pero con salarios locales mucho más bajos.

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Nuestro país, reconocido mundialmente por su capacidad agroexportadora, enfrenta una paradoja económica que afecta directamente a sus ciudadanos: los precios de los alimentos en el mercado interno se asemejan a los de países europeos, mientras que los salarios locales distan mucho de los estándares del Viejo Continente.

Comparación de precios: Argentina vs. España

Un análisis de Rafael Klejzer, referente del Movimiento Popular La dignidad, reveló que productos básicos en Argentina tienen precios similares o incluso superiores a los de España.

Producto por producto

Aceite de oliva: 6,73 euros en Buenos Aires frente a 5,19 euros en Barcelona.

Arroz: 2,31 euros en Buenos Aires, mientras que en Barcelona cuesta 1,30 euros.

Pan de sándwich: 2,59 euros en Argentina y 1,25 euros en España.

La diferencia salarial entre Argentina y España

Estas cifras resultan aún más alarmantes al considerar que el salario mínimo en España es de 1.323 euros, mientras que en Argentina equivale a aproximadamente 230 dólares, según el tipo de cambio oficial.

Esto implica que, aunque los precios de los alimentos son comparables, el poder adquisitivo de los argentinos es significativamente inferior. 

Dolarización de precios y concentración empresarial

La situación se agrava debido a la dolarización de los precios de los alimentos en Argentina. Aunque los costos de producción se calculan en pesos, los precios finales se ajustan al valor del dólar y a las cotizaciones internacionales.

Esta práctica beneficia a las grandes empresas agroexportadoras y a las cadenas de supermercados, que controlan la producción, distribución y comercialización de alimentos.

Como resultado, los consumidores locales enfrentan precios elevados que no corresponden a sus ingresos en moneda local. 

Esta distorsión económica (la gran estafa) genera una transferencia de recursos desde los sectores populares hacia las grandes corporaciones.

Los trabajadores y las familias de menores ingresos destinan una proporción significativa de sus salarios a la compra de alimentos, mientras que las empresas con poder de mercado obtienen ganancias sustanciales al fijar precios en función de la cotización del dólar.

Es esencial revisar las políticas de formación de precios y considerar mecanismos que protejan el poder adquisitivo de la población, evitando que la dolarización de los precios continúe perjudicando a los sectores más vulnerables.

Lo que tenés que saber

• Argentina produce alimentos en pesos pero los vende a precios dolarizados.

• Los precios de productos básicos en Argentina son similares o superiores a los de España.

• El salario mínimo en Argentina es significativamente inferior al de España.

• La concentración empresarial y la dolarización de precios perjudican a los consumidores locales.

Consumo

Crisis y el “rebote” que no fue: la actividad económica registró su peor caída desde 2023

El comercio mayorista y minorista entre los más golpeados.

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La economía volvió a caer en febrero y expuso la crisis de Milei

El nivel de actividad volvió a tropezar en febrero y dejó al descubierto que la mejora de enero fue, en el mejor de los casos, un rebote corto. Según informó el INDEC, el EMAE registró una caída del 2,6% mensual y del 2,1% interanual, marcando la peor contracción desde diciembre de 2023.

El dato no sorprendió del todo: el propio ministro de Economía, Luis Caputo, había anticipado que el indicador podía “dar para abajo”, en un reconocimiento inusual frente a una narrativa oficial que venía destacando señales de reactivación.

Un rebote que no alcanzó

El retroceso de febrero contrasta con el leve crecimiento de enero (0,4% mensual y 1,9% interanual), que había sido presentado como el inicio de una tendencia positiva.

Sin embargo, el nuevo dato confirma que:

  • la recuperación no es sostenida,
  • y tampoco es homogénea entre sectores.

El EMAE —que funciona como anticipo del PBI— vuelve así a reflejar una economía con fuertes desequilibrios internos.

Industria y consumo, los más golpeados

Entre los sectores más afectados se destacó la industria manufacturera, con una caída interanual del 8,7%, seguida por:

  • Comercio mayorista y minorista: -7%
  • Electricidad, gas y agua: -6%
  • Construcción: -0,6%

El patrón es claro: los rubros más vinculados al mercado interno y al consumo siguen en retroceso, en un contexto de pérdida de poder adquisitivo y ajuste.

Crecimientos puntuales que no compensan

Del otro lado, algunos sectores mostraron subas interanuales:

  • Pesca: +14,8%
  • Minería: +9,9%
  • Agro: +8,4%
  • Intermediación financiera: +6%

Se trata, en su mayoría, de actividades vinculadas a exportaciones o dinámicas más concentradas, con menor impacto directo en el empleo masivo.

Una economía partida

El dato de febrero refuerza una tendencia que ya se venía insinuando:

  • sectores primarios y financieros crecen,
  • mientras que industria, comercio y construcción siguen cayendo.

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