Conectate con El Argentino

Comunidad 👥

Acribillaron a balazos a «Pillín» Bracamonte y el “Rana” Attardo

IMÁGENES SENSIBLES. Eran los líderes históricos de la barra brava de Rosario Central. Fueron atacados en inmediaciones al Gigante de Arroyito. Los detalles del caso.

Publicado hace

#

Lo que tenés que saber

  • Andrés “Pillín” Bracamonte, líder de la barra brava de Rosario Central, fue asesinado a balazos tras el partido contra San Lorenzo.
  • El ataque ocurrió cerca del Gigante de Arroyito, en Rosario, luego de que el Ciclón venciera 1-0 al Canalla.
  • Junto a él, Daniel “Rana” Attardo, otro miembro importante de la barra, también murió a causa de los disparos.
  • El fiscal a cargo de la investigación, Alejandro Ferlazzo, ya ordenó la recolección de testimonios y el análisis de cámaras de seguridad.
  • El crimen podría estar vinculado a disputas internas dentro de la barra brava de Central y con estructuras del narcotráfico en Rosario.

Matan a «Pillín» Bracamonte, líder de la barra de Rosario Central

Andrés Alejandro “Pillín” Bracamonte, reconocido como jefe de la barra brava de Rosario Central, fue ejecutado a balazos la noche del sábado tras el encuentro entre el Canalla y San Lorenzo. El ataque se produjo a escasos metros del Gigante de Arroyito, justo después de que el equipo local cayera 1 a 0 frente al conjunto de Boedo. La víctima estaba en una camioneta blanca junto a Daniel “Rana” Attardo, otro de los referentes de la barra, quien también fue alcanzado por los disparos y falleció en el hospital Centenario de Rosario.

El ataque y la reacción en la zona

Según relatos de testigos y publicaciones en redes sociales, se escucharon entre siete y diez disparos en la intersección de Avellaneda al 700 bis, una zona cercana al estadio y a un conocido bar del barrio Arroyito, donde varias personas se encontraban cenando. La Policía de Investigaciones (PDI) ya comenzó las tareas para recabar pruebas, como testimonios de los testigos y material balístico. Además, se realizó un relevamiento de las cámaras de videovigilancia de la zona para esclarecer el crimen. Fuentes del hospital informaron que, tras la llegada de las víctimas, se produjeron disturbios en los alrededores del centro de salud.

Imagen

La violencia y las disputas internas

El crimen de Bracamonte no es un hecho aislado. Investigaciones previas habían revelado tensiones dentro de la propia barra brava de Rosario Central. En los últimos meses, se había identificado una interna en la que se mencionaba a grupos que operan en la venta de drogas en la zona noroeste de Rosario, quienes habrían estado buscando tomar el control de la barra. Este conflicto interno podría haber sido uno de los factores detrás del asesinato.

En un hecho relacionado, el 1 de octubre pasado, Samuel Medina, alias “Gordo Samu” o “Gordo Quique”, y quien fuera pareja de la nuera de Ariel “Guille” Cantero, líder de la organización criminal Los Monos, también fue asesinado en circunstancias similares. Medina recibió 16 disparos mientras circulaba en un automóvil por la zona norte de la ciudad, tras el triunfo de Rosario Central contra Vélez Sarsfield.

Un contexto de tensión creciente en los estadios

La violencia no se limitó a estos homicidios. En los partidos posteriores, se registraron momentos de tensión dentro del estadio. Durante el partido contra Banfield, la hinchada de Rosario Central desplegó banderas en homenaje a Samuel Medina. Entre ellas, se encontraba una que mostraba la figura de un mono y la frase “Siempre mono, nunca sapo”, comúnmente utilizada por la barra de Boca Juniors. Además, algunas banderas llevaban las siglas LMQ, que hacen referencia a “La mafia quiqueña”, un grupo vinculado a la familia Cantero.

La violencia también se trasladó fuera de las tribunas, como ocurrió en la previa del partido contra Barracas, cuando personas vinculadas a Los Monos fueron atacadas a golpes en la popular del estadio.

Cultura

La soberanía también se toca: cómo el Indio Solari le ganó la pulseada a las corporaciones

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota construyeron uno de los fenómenos musicales más masivos de la historia argentina sin firmar jamás con una multinacional discográfica, sin pisar un estudio de televisión y sin publicitar sus recitales. El modelo ricotero fue, antes de que existiera el concepto, un manual de soberanía cultural y autogestión popular que hoy resulta tan vigente como en 1985.

Publicado hace

#

Cómo los Redondos construyeron el fenómeno más masivo del rock argentino sin discográficas ni televisión

En la Argentina de los años ochenta, el axioma era inapelable: si una banda no tenía un productor, no firmaba con una discográfica multinacional y no hacía televisión, no existía. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dedicó veinticinco años a desmentirlo. Con la muerte de Carlos «el Indio» Solari, este viernes 5 de junio a los 77 años, el país despide al músico que demostró que la soberanía sobre la propia obra no era una utopía contracultura, sino una decisión posible, sostenible y, en su caso, capaz de convocar a 350.000 personas en el interior del país.

El pozo común y la Negra Poly: la arquitectura de la independencia

La historia comienza en los estudios MIA (Músicos Independientes Asociados), en diciembre de 1984. Allí, los Redondos graban «Gulp!», su primer disco de larga duración, nueve años después de formados. El dinero para esa producción no vino de ningún sello discográfico: provino de un pozo común formado con un porcentaje de las ganancias de cada show. La distribución comercial corrió por cuenta de Carmen Castro, la Negra Poly, la tercera figura fundacional de la banda junto al Indio y Skay Beilinson, y su pieza logística y estratégica más decisiva.

La postura de la Negra Poly ante los productores externos era tan clara como la música de la banda. Según consta en testimonios de la época, su argumento para rechazar ofertas era el siguiente: quien invierte en una producción necesita resarcirse, y para resarcirse debe vender al grupo de una manera que no tiene absolutamente nada que ver con lo que el grupo quiere hacer. Esa frase funcionó como principio rector durante toda la carrera de los Redondos: la independencia no como pose, sino como condición de posibilidad del arte.

El primer disco se presentó, además, como un objeto artesanal en sí mismo. Ricardo Cohen, alias Rocambole, el artista plástico que diseñó toda la identidad visual de la banda desde 1978, elaboró las 7.000 copias iniciales a mano, mediante rodillos, tinta de grabado, pegamentos de colores y un trabajo de serigrafía. No había cadena de producción corporativa: había un colectivo de artistas que fabricaban, uno por uno, los objetos que iban a poner en circulación. Aquel primer vinilo artesanal contenía, además, una canción, «Criminal Mambo», que el Comité Federal de Radiodifusión prohibió en las radios. El sistema ya les marcaba los límites. Ellos tomaron nota y siguieron.

El sabotaje de la industria y la respuesta ricotero

El Indio Solari describió años más tarde, en una entrevista publicada en 2005 por la revista colombiana Gatopardo, la hostilidad concreta que la industria desplegó contra su proyecto: «Si queríamos alquilar el piso para un estadio, lo que a otros les salía 7, a nosotros nos cobraban 20. En los años ochenta una empresa discográfica compró cientos de copias de Gulp!, nuestro primer disco, y las guardó en un desván». La exclusión no era metafórica. Era económica, logística y deliberada.

La respuesta no fue el resentimiento sino la invención de un circuito propio. Los Redondos jamás firmaron contrato con una discográfica multinacional. Jamás pisaron un estudio de televisión. Hasta bien entrada la década del noventa, no publicaban ni el lugar ni la fecha de sus recitales: la difusión se hacía por el boca en boca, por los cassettes que circulaban de mano en mano en los barrios, por el rumor que corría entre los pibes de los colectivos y las villas. Más adelante, firmaron un contrato de distribución con la Distribuidora Belgrano, pero sin ceder el control sobre ninguna decisión artística o logística. El sello era, en todos los casos, propio: Patricio Rey Discos.

Como señaló Rocambole ante la agencia universitaria ANCCOM (UBA), el gran aporte de los Redondos fue demostrar que una banda podía ser inmensamente popular sin pasar por los condicionamientos del sistema: «que tenían que hacer televisión, que tenían que dar notas, que tenían que tener mucha difusión. Una a una esas propuestas las fueron demoliendo». En su diagnóstico, cuando empezó el rock nacional existían cosas que debían hacerse sí o sí, y si un grupo no tenía productor ni firmaba con una multinacional, no era nadie.

Masividad sin intermediarios: el récord que nadie esperaba

El resultado de ese modelo fue estadísticamente absurdo para los estándares del mercado. La banda que no hacía televisión llenó el estadio de Huracán con 80.000 personas en dos shows (1994), el de Racing con 90.000 (1998) y el de River Plate con 140.000 en una sola noche en el año 2000, según datos de la Fundación Konex. Ninguna de esas cifras fue consecuencia de una campaña publicitaria, de un single radial o de una aparición en pantalla. Fueron consecuencia de la densidad del vínculo entre la banda y su público, tejido durante años sin que ninguna corporación mediara en esa relación.

Cuando el Indio lanzó su primer disco solista, «El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel)», en diciembre de 2004, el mecanismo fue el mismo: producción independiente, sin publicidad. El disco superó las 150.000 copias vendidas en un país donde, como él mismo señaló en la entrevista de Gatopardo, la piratería era moneda corriente y la mitad de la población vivía por debajo de la línea de la pobreza. El mercado había predicho el fracaso de ese modelo durante décadas. El modelo había sobrevivido al mercado.

Rocambole y la identidad visual: el arte como parte de la obra

Un elemento central del modelo ricotero fue la concepción del disco como objeto cultural total. Las tapas de los álbumes de los Redondos no eran embalaje: eran obras. Rocambole diseñó cada una de ellas con la misma lógica artesanal que rigió la producción musical: sin conceder a los criterios del mercado, sin aceptar que el empaque debía subordinarse a la comercialización. Su trabajo abarcó tapas, afiches, escenografías, videos y toda la identidad visual de la banda durante veinticinco años. «La autogestión sirve para tratar de realizar lo que uno imagina sin coacciones», definió el propio Rocambole, cuya exposición en el Centro Cultural Recoleta, inaugurada a fines de 2025, fue visitada por 100.000 personas en menos de tres meses, según relató el periodista Maximiliano Tomas, quien publicó en marzo de 2026 la entrevista inédita de Gatopardo.

Un modelo que el mercado sigue sin poder explicar

La industria musical del siglo XXI encontró en el streaming y las plataformas digitales su nueva forma de concentración corporativa. Los Redondos llegaron tarde a ese ecosistema: su discografía estuvo disponible en plataformas de streaming recién a partir de 2017, distribuida por The Orchard, empresa especializada en distribución digital independiente, según informó el diario El Litoral. La lógica fue, una vez más, la de preservar la soberanía sobre la obra sin necesidad de ceder a condiciones que la desnaturalizaran.

Lo que el modelo ricotero demostró, en síntesis, es que la soberanía cultural no es una abstracción ideológica. Es una decisión de producción, una arquitectura financiera, una red de vínculos directos con el público que prescinde de intermediarios corporativos. En un país que debatió durante décadas si era posible construir industria nacional sin quedar atrapado en las redes del capital transnacional, los Redondos lo hicieron, disco por disco, recital por recital, cassette por cassette. Y llenaron River sin pedirle permiso a nadie.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo