DDHH
Semana de la Memoria: dos historias en primera persona
La Coordinación de Equidad, Géneros y Derechos Humanos del INAES recabó testimonios de quienes fueran trabajadores detenidos durante años durante el último Golpe de Estado.
La memoria colectiva es una labor de reconstrucción permanente que se basa en el presente para recuperar el pasado y reflexionarlo. En ese proceso permanente para preservar la memoria social, la Coordinación de Equidad, Géneros y Derechos Humanos de INAES recabó testimonios e información sobre dos ex-trabajadores del organismo: Felipe González y Edith Staheli. Ambos fueron detenidos durante años durante el último Golpe de Estado y luego formaron parte del Instituto y realizaron valiosos aportes a la Economía Social y Solidaria.
La memoria de felipe
Felipe González está jubilado y vive actualmente con su esposa. Pero recuerda lo vivido a partir del año 1975 como tiempos difíciles. “Soy Felipe Oscar González, fui trabajador de INAES, me tocó vivir la época de la Dictadura militar, mi familia fue detenida en Córdoba. Nos llevaron detenidos al Centro Clandestino de la DD2. Mi mujer estaba embarazada y nos llevaron junto a mi hijo Carlitos que tenía un año y un mes.”
Las peripecias de la familia González se prolongaron hasta entrado el año 83’. “Nosotros, la familia, fuimos detenidos en enero de 1975, ahí nos llevaron a la DD2 de Córdoba, luego a mí me pasaron a la cárcel de encausados, de varones y a mi mujer al Buen Pastor que luego las 26 mujeres del Buen Pastor se fugan por una ventana de la cárcel y entre la fuga se va mi mujer también. Toda la familia estuvo detenida y Carlitos que tenía un año y un mes y mi otra hija que nace después (mi mujer estaba embarazada de siete meses). A los seis meses a mí me dieron la libertad por falta de mérito pero luego como mi mujer se había escapado teníamos el pedido de captura que me duró hasta el año 83’, tal es así que cuando estaba en INAES yo todavía estaba con pedido de captura”.
En 1976 recrudeció la persecución a la familia de Felipe. “En el 76’ cuando nos vuelven a detener yo ya me había encontrado con Marita, habíamos rehecho la familia, estábamos viviendo en Concordia en un Colegio de menores y trabajábamos ahí. Ella de enfermera y yo como celador. Nos descubren ahí y nos vuelven a detener, en ese momento a nuestros nenes se los llevan mis hermanos que estaban. Nos llevan al Centro clandestino de Detención del Ejército de Comunicaciones de Paraná, después de ahí no nos vimos más con mi mujer por cinco años porque a ella la llevaron a Cárcel de Mujeres y a mí me llevaron a Gualeguaychú. Después de Gualeguaychú me llevan a Coronda y ahí termino los cinco años de detención”-relató Gonzalez.
Con la decadencia del Proceso de Reorganización Nacional, poco a poco Felipe empezó a recuperar sus derechos. “Luego recupero la libertad, primero la “libertad domiciliaria” que consistía en tener que estar en la casa de un responsable que en mi caso fue mi hermano, que se había comprometido a cuidarme. Luego de ahí, cuando nos dan la libertad total nos venimos a Buenos Aires, y yo trabajaba de lo que hubiera. Estuve de mozo, gomero, mecánico, albañil, plomero.”-contó Felipe.
Algunos años después, ya instalado en Buenos Aires, Felipe Gonzalez empezó a estudiar abogacía a los cuarenta años, junto a su hijo. Los dos se recibieron y su hijo Carlos Gonzalez sigue trabajando en INAES.
“Acá lo que interesa no es tanto lo que soy yo sino el hecho de conmemorar a nuestros queridos compañeros que fueron tantos que todavía no se sabe exactamente”-afirmó con humildad Felipe. «El objetivo que nosotros teníamos era vivir en un mundo mejor. No queríamos terminar con los más pudientes sino que todos podamos vivir como debe vivir un ser humano. Y eso es lo que espero, si bien es cierto que tal vez no se dé antes de que yo muera, eso lleva mucho tiempo, hay que seguir luchando pero de otra manera, utilizando la palabra siendo escuchando a todos nuestros semejantes, sin imponernos porque somos de aquí o somos de allá”- expresó.
Felipe trabajó en INAES hasta el 2016. Las tareas que más le gustaban durante su trayectoria en INAES era poder recorrer el territorio y hablar directamente con la gente más vulnerable y educar con pedagogías de educación popular cómo constituir cooperativas de manera genuina.
«En el 2015 ganó Macri y en el 2016 me fui, porque yo no podía admitir que esas miles de cooperativas que había formado recorriendo el país, tenía que ir ahora a desarmarlas, no podía traicionar tanto trabajo». Durante la presidencia de Marcelo Collomb en el organismo se disolvieron miles de cooperativas.
El recuerdo de edith
Edith Staheli ingresó al INAES en el año 2004. Según la carta que escribieron como recordatorio de su trayectoria Patricio Griffin y Adriana Peralta: “Ella logró el respeto y la admiración de todos los sectores cooperativos y mutuales, a partir de saber respetar las diferencias políticas”.
Edith trabajó y construyó en el cooperativismo agrario, en la educación cooperativa y mutual, condujo equipos en los Planes Argentina Trabaja y Ellas Hacen, participó activamente en la construcción de la igualdad de género cuando todavía en nuestra tierra se permitían discriminaciones groseras y militó formas de sindicalismo interno integradoras y respetuosas de la diversidad.”-
“Desde 1983 a la fecha la Economía Solidaria le debe un reconocimiento especial, un lugar entre los pioneros del cooperativismo y el mutualismo”, por esa razón desde el Colectivo de Mujeres del organismo surgió la iniciativa de trabajar en un pedido de nombrar el Auditorio del Organismo “Edith Staheli”.“Edith ejerció la sororidad en la militancia de los 70, en la cárcel de la Dictadura donde las compañeras construyeron su identidad de género fabricando día a día pequeños triunfos sobre la represión a fuerza de resistencia y coraje.- Allí parió sola en su celda a su primera hija volviendo a rescatar la vida desde el horror y el aniquilamiento.También soportó la desaparición de su primer amor y padre de su hija.Con solidaridad internacional logró la opción para salir al exilio en Suecia, y supo como pocos aprovechar ese nuevo frente de lucha, para aprender el idioma, para incorporar los avances de la lucha por la igualdad de género, y también para encontrar en su vínculo con la sociedad y militancias de ese país, los conocimientos sobre cooperativismo que la reencontraron con la Comunidad Organizada Peronista.”-relata la carta escrita en homenaje.
Durante la gestión de Cambiemos en la Nación las tareas de Staheli en el Instituto fueron disminuidas y se dedicó a trabajar en Capacitación interna y en el área de cooperativismo escolar hasta su fallecimiento a los 67 años en septiembre del 2019.
DDHH
«Fallido experimento de sufrimiento humano»: cierra la cárcel migrante de Trump
Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Litigios judiciales, denuncias de tratos inhumanos y un gasto superior a los mil millones de dólares forzaron el cierre del experimento más emblemático de la política migratoria trumpista.
Cierra «Alligator Alcatraz»: el fracaso del campo de detención migrante de Trump
El gobierno del estado de Florida confirmó esta semana el cierre del centro de detención para migrantes conocido como «Alligator Alcatraz», emplazado en la pista del Aeropuerto Dade-Collier, en plena zona de los Everglades. El desmantelamiento se producirá a principios de junio, según la notificación oficial cursada a las empresas operadoras. En la actualidad, el predio alberga a casi 1.400 personas que serán reubicadas progresivamente en otras dependencias gubernamentales.
El símbolo de la política antimigrante que no pudo sostenerse
Inaugurado el 3 de julio de 2025 bajo el impulso directo de Donald Trump, «Alligator Alcatraz» se convirtió rápidamente en el emblema de la política migratoria más agresiva del gobierno republicano. El nombre, una combinación del reptil que habita los Everglades y la célebre prisión de la Bahía de San Francisco, condensaba la lógica punitiva del proyecto: aislar, humillar y disuadir a quienes intentaran ingresar o permanecer en el territorio estadounidense sin documentación.
La decisión de cerrarlo no respondió a un cambio de criterio político, sino a la acumulación de tres factores que terminaron siendo insostenibles: los litigios judiciales impulsados por organizaciones de derechos civiles, la escalada de costos operativos que superaron los mil millones de dólares, y las sistemáticas denuncias por condiciones inhumanas que se multiplicaron desde el primer día de funcionamiento.
El gobernador republicano Ron DeSantis, uno de los principales aliados de Trump en materia migratoria, admitió el cierre en conferencia de prensa con una frase que resume la lógica del proyecto más que cualquier crítica opositora: «Si cerramos mañana, podremos decir que cumplió su propósito».
Un legislador demócrata: «Fallido experimento de sufrimiento humano»
El legislador demócrata Alexander Frost fue uno de los más duros en su evaluación. Cuestionó el impacto ambiental del centro, su emplazamiento en una zona ecológicamente sensible y el dispendio de recursos públicos que implicó. «Ahora, tras malgastar millones de dólares de los contribuyentes y enfrentar constantes demandas ambientales, este fallido experimento de sufrimiento humano finalmente cierra sus puertas», afirmó Frost.
La definición no fue retórica. Las organizaciones de derechos civiles que litigaron contra el centro documentaron desde sus primeros meses de funcionamiento condiciones que incluyeron temperaturas extremas, falta de acceso a sueño y alimentación adecuada, y tratos degradantes en la rutina cotidiana de los detenidos.
El caso argentino que expuso la crisis humanitaria
Entre los miles de casos que transitaron por «Alligator Alcatraz», el del argentino Fernando Artese tuvo especial repercusión. Detenido por su estatus migratorio vencido, Artese fue derivado al centro de los Everglades, y su esposa denunció públicamente las condiciones a las que fue sometido: frío extremo, duchas forzadas de madrugada y privación de sueño por falta de alimento.
La pareja expuso además el régimen de seguridad interna del predio. «Deben caminar con las manos en la nuca para salir de su celda, como si fueran criminales peligrosos. Muchos no cometieron delitos. En el caso de Fernando, creó una empresa y contribuyó al país, pero hoy está encerrado como si fuera lo peor», declaró.
El caso de Artese no fue una excepción: fue la cara visible de un sistema diseñado para castigar la condición migratoria con métodos propios de los regímenes penitenciarios de alta seguridad, aplicados en su mayoría a personas sin antecedentes penales.
La lógica del miedo y sus límites
El cierre de «Alligator Alcatraz» no implica un abandono de la política migratoria represiva de la administración Trump. Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Sin embargo, la clausura del centro más emblemático del proyecto expone sus límites concretos: inviabilidad económica, vulnerabilidad judicial y costo humanitario insostenible.
Lo que quedó en evidencia es que la lógica del miedo tiene un precio que, en este caso, los propios impulsores del proyecto no estuvieron dispuestos a seguir pagando.
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