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Tecnología & Ciencia 📡

La líder del equipo de la vacuna argentina contra Covid-19, ganó el premio L’Oreal-Unesco 

La doctora en inmunología, Juliana Cassataro, y la doctora en Ciencias Químicas, Mónica Cristina García, son ganadoras de la 17° edición de este premio nacional, «Por las Mujeres en la Ciencia». Ambas son investigadoras del Conicet. 

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La doctora en inmunología Juliana Cassataro, líder del equipo que desarrolló la vacuna nacional contra la Covid 19 y la doctora en Ciencias Químicas Mónica Cristina García, ambas investigadoras del Conicet, son las ganadoras de la 17ª edición del Premio Nacional L’Oreal-Unesco «Por las Mujeres en la Ciencia» en las categorías Premio y Beca respectivamente, reconocimiento que recibieron este miércoles durante un acto realizado en el Centro Cultural de la Ciencia.

«Es un honor recibir este premio porque siempre he admirado a otras científicas galardonadas. Además, es un premio evaluado por pares, lo que implica un reconocimiento al trabajo y la trayectoria no sólo hacia mí, sino a todo mi grupo de investigación», señaló Cassataro.

Cassataro dirigió el grupo de investigación que desarrolló la primera vacuna íntegramente argentina como refuerzo contra la Covid-19, «ARVAC Cecilia Grierson», para mayores de 18 años, que el mes pasado fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

«Este proyecto (el desarrollo de la vacuna) demuestra que la ciencia argentina con inversión es capaz de brindarle soluciones efectivas a la gente»Juliana Cassataro

«Este año cumplimos con uno de los objetivos que era desarrollar y probar la vacuna, demostramos que era segura eficaz y se aprobó. Ahora apuntamos a que la vacuna se use y permita sustituir importaciones.», indicó la científica, quien dirige el grupo de investigación sobre inmunología, enfermedades infecciosas y desarrollo de vacunas el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad de San Martín (IIBIO-Conicet-EByN-Unsam).

Y añadió: «Este proyecto demuestra que la ciencia argentina con inversión es capaz de brindarle soluciones efectivas a la gente. En lo personal fue muy satisfactorio sentir que después de tantos años de formación pudimos contribuir en algo tan importante como el desarrollo de una vacuna».

Por su parte, Mónica Cristina García, quien investiga un tratamiento para el cáncer utilizando biotecnología, también señaló que «es un gran honor recibir esta distinción; los premios son un mimo al alma y un reconocimiento a que vamos por buen camino».

«Como mujer científica, más aún en el campo de las STEM (acrónimo de los términos en inglés Science, Technology, Engineering and Mathematics) nos encontramos con muchas dificultades para nuestro desarrollo profesional y eso hace que luchemos incansablemente por romper barreras y dejar nuestra huella en las ciencias», sostuvo.

Mnica Cristina Garca Como mujer cientfica nos encontramos con muchas dificultades y eso hace que luchemos incansablemente por romper barreras y dejar nuestra huella en las ciencias Foto LinkedIn
Mónica Cristina García: «Como mujer científica nos encontramos con muchas dificultades y eso hace que luchemos incansablemente por romper barreras y dejar nuestra huella en las ciencias» / Foto: LinkedIn. 

La investigadora también destacó que «ojalá el premio sirva de ejemplo para que más niñas, adolescentes y jóvenes se animen a emprender este maravilloso camino de las ciencias».

García busca desarrollar alternativas terapéuticas prometedoras a través de nanomedicinas que permitan localizar el efecto terapéutico en el sitio de acción-tumor.

Actualmente, se encuentra trabajando como investigadora adjunta en la Unidad de Investigación y Desarrollo en Tecnología Farmacéutica de la Universidad Nacional de Córdoba.

Detalles del premio

El Premio Nacional L’Oreal-Unesco «Por las Mujeres en la Ciencia» se realiza en Argentina desde hace 17 años en colaboración con Conicet (Consejo Nacional de Investigación Científica y Técnica), reconociendo hasta el momento a 60 mujeres científicas – sin incluir a las ganadoras de la edición actual- que representan a provincias de todo el país, destacaron desde la organización.

Los proyectos que participaron de esta decimoséptima edición estuvieron enmarcados en las ciencias de la vida, específicamente en una o varias esferas de alguna de las siguientes áreas y disciplinas: ciencias médicas; biológicas; bioquímicas y biología molecular; ciencias veterinarias; biotecnología y fisiología.

También recibieron menciones especiales la doctora en Biología Ana María Laxalt, por su proyecto «Fosfolipasa C en Estrés: Control de Enfermedades en Tomates mediante Edición Genética y Uso de Arabidopsis como Modelo Experimental», trabajo que realiza desde el Instituto de Investigaciones Biológicas, una entidad conjunta del Conicet y la Universidad Nacional de Mar del Plata.

Otra de las menciones especiales fue para la doctora en Bioquímica Gabriela Alejandra Salvador por su investigación «Mediadores lipídicos de pro-resolución: relevancia en procesos de injuria neuronal disparadores de neuroinflamación», del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca.

La otra mención fue para la doctora en Ciencias Biológicas y Microbióloga María Julia Lamberti, por su proyecto «Desarrollo de vacuna a células dendríticas estimuladas con lisados tumorales inmunogénicos generados por Terapia Fotodinámica para el tratamiento del melanoma», que desarrolla en el departamento de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Córdoba.

Además, recibió una mención la doctora en Ciencias Biológicas Melisa Olave, por su trabajo «Bases científicas necesarias y urgentes para definir estrategias eficientes de conservación de la biodiversidad ante la sexta extinción masiva», investigación que realiza en el Instituto Argentino de Investigación de Zonas Áridas de Mendoza.

El objetivo del premio es reconocer y visibilizar la labor de las mujeres en el ámbito científico, tanto a como nacional como mundial con el Premio Internacional L’Oréal-Unesco «Por las Mujeres en la Ciencia», reconocimiento que se entrega hace 25 años.

A nivel internacional, se ha distinguido a más de 4.100 profesionales, y desde 1998, la Fundación L’Oréal y la Unesco han trabajado para empoderar y promover a científicas a través del programa «Por las Mujeres en la Ciencia», espacio históricamente masculinizado.

De las 127 galardonadas internacionales, siete han recibido premios Nobel: Christiane Nüsslein-Volhard , Ada Yonath, Elizabeth H. Blackburn, Emmanuelle Charpentier, Jennifer A. Doudna, Katalin Karikó y Anne L’Huillier,

A lo largo de estos 25 años, diez científicas argentinas fueron reconocidas en el Premio Internacional, siendo el país de Latinoamérica con mayor cantidad de premiadas de la región: siete en la categoría Laureadas y tres en la categoría Rising Talent.

Ellas fueron Mariana Weissman (2003), Belén Elgoyhen (2009), Cecilia Bouzat (2014), Andrea Gamarnik (2016), Julia Etulain (2017), Amy Austin (2018), Karen Hallberg (2019), Maria Molina (2019),Alicia Dickenstein (2021) y Florencia Cayrol (2022).

Ciencia 🧬

Pollitos en huevos impresos en 3D: la apuesta biotecnológica que divide a la ciencia

La empresa estadounidense Colossal Biosciences anunció el nacimiento de 26 pollitos incubados en cáscaras artificiales fabricadas con titanio y silicona. El avance reavivó el debate sobre los límites éticos y científicos de la llamada «desextinción» de especies.

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Anuncio espectacular: qué hay detrás del “huevo artificial” que promete revivir especies extintas

★ La empresa de biotecnología Colossal Biosciences, con sede en Dallas, Texas, presentó el 19 de mayo de 2026 lo que describió como una «plataforma de incubación sin precedentes»: una estructura reticular impresa en 3D que reemplaza la cáscara natural de un huevo y permitió, según el comunicado de la compañía, el nacimiento de 26 pollitos sanos. El anuncio se difundió a través de redes sociales y un video promocional, pero sin publicación científica revisada por pares.

El dispositivo: qué es y qué no es

El sistema desarrollado por Colossal consta de dos componentes principales. Por un lado, una membrana semipermeable de silicona capaz de replicar la transferencia de oxígeno de un cascarón natural, permitiendo el paso del gas a niveles atmosféricos sin necesidad de oxígeno suplementario, a diferencia de métodos anteriores de incubación ex ovo que requerían ese recurso. Por otro, una estructura de celosía impresa en 3D que protege esa membrana y, según la empresa, fue diseñada para ser «completamente escalable y biológicamente precisa». El sistema incluye además una ventana transparente que permite monitorear el desarrollo embrionario en tiempo real.

Sin embargo, el procedimiento no fue el que sugirió la comunicación inicial de la empresa en sus redes. Los científicos de Colossal extrajeron los embriones de huevos fertilizados puestos por gallinas reales en las primeras 24 a 48 horas tras la postura, los transfirieron al sistema artificial y los colocaron en una incubadora convencional. También añadieron calcio de forma externa, elemento que en la gestación natural se absorbe de la propia cáscara.

La bióloga reproductiva Nicola Hemmings, de la Universidad de Sheffield, quien no forma parte del equipo de Colossal, fue directa: «Producir un pollito a partir de un recipiente artificial no es necesariamente algo nuevo», declaró. La experta y otros investigadores independientes señalaron además que el dispositivo no replica otros componentes del huevo, como los órganos temporales que se forman para nutrir y estabilizar al embrión en crecimiento y eliminar los desechos.

La promesa: revivir al moa gigante

El director ejecutivo de Colossal, Ben Lamm, presentó el avance como un paso hacia uno de los objetivos más ambiciosos de la empresa: recrear al moa gigante de la Isla Sur (Dinornis robustus), un ave extinta hace aproximadamente 600 años, cuya extinción fue provocada por la caza indiscriminada de los colonos maoríes en el siglo XV. El moa, que podía alcanzar los tres metros de altura y alimentarse de hojas a 3,6 metros del suelo, ponía huevos hasta 80 veces más grandes que los de una gallina, lo que hace inviable su incubación por cualquier ave viva moderna.

«No queríamos esperar hasta estar listos para dar a luz a un moa gigante. En realidad, queríamos empezar a trabajar ahora en los desafíos de ingeniería relacionados con la subrogación y el nacimiento», explicó Lamm. El ejecutivo también abrió la posibilidad de que la tecnología se comercialice o se ponga a disposición de zoológicos e instalaciones de cría para la conservación de especies.

Colossal no es una empresa nueva en la carrera de la «desextinción». Previamente anunció haber modificado genéticamente ratones para que desarrollaran pelaje similar al del mamut lanudo, y cachorros de lobo inspirados en el extinto lobo terrible.

Las voces críticas: escepticismo científico

El anuncio no fue recibido con unanimidad en la comunidad científica. El biólogo evolutivo Vincent Lynch, de la Universidad de Búfalo, fue contundente respecto del objetivo final de la empresa: «Puede que sean capaces de utilizar esta tecnología para crear un ave modificada genéticamente, pero eso es solo un ave modificada genéticamente. No es un moa.»

El cuestionamiento apunta a un problema de fondo: aun si el sistema de incubación funciona a escala, el proyecto requiere primero comparar el ADN antiguo extraído de huesos de moa bien conservados con los genomas de especies de aves actuales, editar genéticamente esas células y producir embriones viables. Cada uno de esos pasos representa obstáculos científicos de enorme complejidad que aún no tienen solución conocida.

A ello se suma la ausencia de una publicación científica con revisión por pares que respalde los resultados anunciados. La información fue difundida por la propia empresa a través de un comunicado de prensa y un video, lo que impide una evaluación independiente rigurosa de la metodología y los resultados. La revista científica Nature recibió explicaciones de la empresa sobre el funcionamiento del sistema, pero eso no equivale a una validación del método.

Contexto: una startup con grandes promesas y grandes financiadores

Colossal Biosciences se inscribe en una tendencia creciente de empresas privadas que avanzan sobre territorios que históricamente pertenecieron a la ciencia pública. La lógica del anuncio espectacular, el video viral y la promesa de «traer de regreso» especies extintas responde tanto a una agenda científica como a una estrategia de captación de inversores. El investigador Andrew Pask, de la Universidad de Melbourne, vinculado al proyecto, definió el objetivo con claridad: «El plano de trabajo es el genoma, pero si no tienes dónde construir, de nada servirá.»

La tecnología obtenida puede tener aplicaciones concretas en conservación de aves amenazadas o en investigación reproductiva. Lo que permanece en el terreno de la especulación, por ahora, es la posibilidad de recrear un moa gigante.

Puntos clave

  • Colossal Biosciences anunció el 19 de mayo de 2026 el nacimiento de 26 pollitos en cáscaras artificiales impresas en 3D y fabricadas con titanio y silicona.
  • Los embriones provienen de huevos fertilizados puestos por gallinas reales; no se trata de huevos completamente bioingenierizados.
  • El anuncio no fue acompañado de una publicación científica con revisión por pares.
  • Científicos independientes cuestionaron la completitud del sistema y la viabilidad de revivir al moa gigante.
  • El director ejecutivo Ben Lamm reconoció que aún «queda un largo camino» antes de intentar la resurrección del moa con este sistema.
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