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Opinión

«Visibilidad Trans»

Este sábado es el día de la visibilidad trans. Inicialmente fue impulsado por Rachel Crandall, cofundadora de la organización Transgénero Michigan, quien en 2009 tuvo la iniciativa de establecer el 31 de marzo como un Día para la Visibilidad Trans alrededor del mundo, frente a la necesidad de tomar conciencia y reflexionar sobre las condiciones de vida de esta comunidad.

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Por Luly Arias

Para reflexionar sobre la fecha charlamos con Luana López Reta, referente de La Nelly Omar Zona Norte.

«Cuando hablamos de visibilidad muchas veces se piensa que se nos ve asociadas al viejo concepto de objeto de consumo para un sector de la sociedad machista. Yo creo que la visibilidad es mucho más que eso, la visibilidad es la posibilidad de mostrar que somos parte de la sociedad, que somos una parte visible tangible que existimos.

Para nosotras, poner un pie en la calle es una decisión política porque cuando nos ven el supermercado, en el tren o en el colectivo, cuando nos ven siendo parte de la vida diaria de la sociedad, es cuando se empieza a entender que somos personas con derechos, con sentimientos, con necesidades. Que no somos sólo un objeto de consumo, un pedazo de carne. Es ahí donde esa visibilidad tiene un sentido político, lo que implica que podamos ser, y ser parte de una sociedad y de una comunidad.

Cuando se aprobó la ley de cupo laboral travesti trans, pensé que uno de los efectos a largo plazo iba a ser justamente que la gente tome conciencia. Que estemos en el escritorio de al lado, siendo “la de recursos humanos” o “la de recepción”, o “la de sistemas”, o “la de contabilidad”, llevando a cabo tareas, es lo que hace que las demás personas entiendan que somos como elles.

Esto es por la lucha de las que vinieron antes y la de las que siguen levantando esas banderas, por ejemplo Mariela Muñoz cuando luchaba para que se le reconociera su identidad de mujer y su derecho de ser madre, y muchas más, como Lohana Berkins, Diana Sacayán, y muchas de las que hoy están vivas.

El mejor homenaje que podemos hacer a nuestras referentes históricas es respetar a las que están. Es darles el lugar que tienen que tener, que ocupamos los lugares de decisión, que se escuche nuestra voz y no a través de otras personas. Espero que esto a futuro sea una realidad y que tengamos diputadas, senadoras trans y más.
Instagram: @cooperativaartetrans – @luly.arias

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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