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Opinión

Yasser Arafat: la convicción y la casa que no existe

La columna de Manu Campi.

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Por Manu Campi | @manucampimaier

En un mes con 19 chicos muertos por un nuevo avance del ejército israelí, el máximo referente palestino cumpliría 93 años

Yasser Arafat, el máximo referente palestino hoy cumpliría 93 años. Nació el 24 de agosto de 1929 en El Cairo, Egipto. Fue presidente de la Organización para la Liberación de Palestina –OLP– y presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Premio Nobel de la Paz en 1994, en virtud de su compromiso para con una salida pacífica a la situación en la región, moriría con prisión domiciliaria sin ver liberada a su nación adoptiva.

Hablar del Estado de Palestina remite directamente a las últimas siete décadas sobre la población refugiada más longeva de la historia reciente. Esta conformación política expansionista, colonialista e imperialista tiene a la fecha, unos 7 millones de palestinos y palestinas que nacen, viven y mueren con esa “condición”.

En la primera semana de agosto, 19 niños fueron asesinados en el territorio palestino ocupado –17 durante las hostilidades en Gaza del 5 al 7 de agosto, y dos más en operaciones policiales israelíes en Cisjordania–, elevando el número de muertos desde el comienzo del año a 37. Además, el 18 de agosto, las fuerzas armadas israelitas allanaron y clausuraron las oficinas de siete organizaciones palestinas de derechos de la sociedad civil ubicadas en Cisjordania ocupada.

Ya entre 1897-1902 –cuando se empieza a conformar el Estado de Israel en los Congresos Sionistas– se barajaban tres posibilidades geopolíticas a tal fin: la Patagonia, Uganda y Palestina y, el vínculo de una región con la otra es únicamente, el proyecto imperialista sobre la administración de los recursos a corto, mediano y largo plazo.

En su momento, el actual presidente norteamericano, Joe Biden, mientras presidía la Comisión de Relaciones Exteriores del senado, sostuvo que, “si no existiera Israel, los Estados Unidos tendrían que haberlo inventado”.

Por su parte, países que condenan públicamente las acciones militares israelitas, como España, Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Países Bajos y Suecia, son los mismos que financian suministrando armamento y financiando tales acciones.

La otra cara de la moneda, ante la impasividad global sobre las probadas violaciones a los DDHH, es la decisión del gobierno noruego en adoptar un etiquetado específico para los productos procedentes de colonias israelíes. Así, el origen «Israel» solo será válido para los bienes que vengan de territorios bajo control israelí antes del 4 de junio de 1967 y, de no ser así, tendrán la leyenda de “hecho en territorios ocupados”.

Luego del reciente cese del fuego de los queda al descubierto el férreo bloqueo de los últimos 15 años. Los datos aportados por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, dan cuenta del daño que acumula el cerco: el 80% de la población depende hoy de la ayuda internacional, el 90% del agua no es apta para consumo humano, la inseguridad alimentaria afecta casi al 60% de los hogares y la ONU advertía hace algunos años que, en 2020, la franja sería “inhabitable”, han pasado dos.

Cuando las bombas ya no suenan, se ve a simple vista y a plena luz del día, la cárcel a cielo abierto más grande del mundo.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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