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Análisis

Una Inteligencia Artificial y Popular

El presidente colombiano, Gustavo Petro, le propuso a Bill Gates asociarse para utilizar el innovador algoritmo a favor del desarrollo de las energías limpias y la seguridad informática nacional.

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El Argentino Diario-Colombia-Gustavo Petro-Inteligencia Artificial.

Por Emiliano Guido

El presidente colombiano de izquierda Gustavo Petro compartió un panel con el súper rico Bill Gates en el Foro de Davos, durante la mesa denominada “Abordar el Cisma Norte- Sur” el Jefe de Estado sudamericano de fuertes convicciones progresistas -propone frenar el desarrollo petrolero en su país y elevó los diálogos de paz con las guerrillas como ningún otro mandatario precedente- no increpó al creador de Microsoft. Todo lo contrario, acorde a su estilo innovador -Petro suele sorprender, por ejemplo, presentando proyectos magnánimos ambientalistas o de democracia directa- el ex guerrillero Petro propuso al empresario que controla el 49% de OpenIA, la desarrolladora de una de las aplicaciones de inteligencia artificial más conocidas a nivel mundial: ChatGPT, generar una asociación público privada para que su país, Colombia, pueda ser un nodo regional del instrumento tecnológico con un cisma irrenunciable: que el algoritmo contribuya a la seguridad informática y el desarrollo de las energías limpias.

“Estuvimos hablando, en un breve tiempo, de la inteligencia artificial, de la posibilidad de que Colombia se convierta en un hub de inteligencia artificial, que implica data centers inmensos, sobre la base de un mayor consumo de energías limpias, en lo cual Colombia tiene potencialidad», así resumió Petro el espíritu del encuentro con Gates en sus redes sociales, a las que suele dedicar mucho tiempo, al modo del presidente argentino, pero con un mensaje político diametralmente opuesto, claro. A su turno, Bill Gates consideró que a la inteligencia artificial como una herramienta clave: “la innovación en relación con las necesidades del sur global.

Un ejemplo de ello es el avance en las vacunaciones en Ruanda y la India, gracias a que estas naciones están desarrollando laboratorios en los que la inteligencia artificial se utiliza. Ya no estamos hablando de cinco, diez años, sino ahora”.
Por el momento, las políticas públicas del gobierno colombiana a favor del desarrollo de la inteligencia artificial en clave nacional y popular son embrionarias. En el paper académico El uso de la inteligencia artificial como herramienta de progreso, publicado en la Revista de Filosofía- Universidad de Zulia se lee lo siguiente: “Colombia ha sido pionera al adecuarse al uso de la inteligencia artificial como forma eficiente de afrontar la realidad, reducir la contaminación y orientarse al desarrollo sostenible.

Esto puede apreciarse en el fortalecimiento de los servicios sanitarios, en la automatización de los tramites en las entidades públicas. Lo que es cierto, es que el empleo de la inteligencia artificial podría ayudar a subsanar las brechas sociales, en la simplificación de la atención a pacientes, a estudiantes, a ciudadanos, al manejo de los cultivos, en la aplicación de políticas públicas y en el crecimiento de Colombia como potencia digital, integrada a la cuarta revolución industrial”.

Tres meses atrás Gustavo Petro presentó el plan anual de inteligencia con los siguientes conceptos: “Se fortalecerá con capacidades humanas sobre todo en matemáticas, cyberdefensa, persecución a las grandes bandas criminales y sus relaciones financieras internacionales. La inteligencia debe ser desideologizada y despotilizada”. En paralelo a los anuncios iniciáticos de Petro en torno a la IA, diputados que integran la alianza oficialista han presentado proyectos legislativos para fortalecer la capacidad regulatoria estatal en torno al tema mencionado.

En el artículo “Colombia debate su futuro frente a la inteligencia artificial”, publicado en El País de España, el corresponsal en Bogotá Juan Pablo Vásquez resalta que: “Sandra Ramírez, senadora del partido Comunes y firmante del Acuerdo de Paz de 2016, es coautora de una de estas iniciativas. En ella, propone establecer un deber de información para todas las empresas y personas que utilicen herramientas de inteligencia artificial en ámbitos académicos y económicos. En la sociedad todo debe ser regulado y la inteligencia artificial no es la excepción. Para poder usarla de manera responsable, la regulación debe imponer transparencia, justicia y ética, justifica”.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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