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Análisis

Ucrania, Argentina y los objetivos de la guerra

El presidente argentino Javier Milei firmó el documento de Suiza, posiblemente por sumisión a los poderosos.

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Por Telma Luzzani

La guerra en Ucrania se ha convertido en una pieza clave en la pugna entre modelos y partidos políticos que atraviesa hoy a Estados Unidos y Europa. El emergente más claro se vislumbra en los actuales procesos electorales estadounidense y francés. Distanciarse de la rusofobia oficialista parecen ser tanto para el republicano Donald Trump como para la ultraderechista Marine Le Pen un activo que los diferencia y que podría llevarlos al triunfo.

El pasado 14 de junio, el ex presidente y otra vez candidato para presidir la Casa Blanca arrojó una bomba en forma de promesa: “Si gano en los comicios de noviembre, voy a detener la guerra en Ucrania. La detendré rápidamente, antes de llegar al Salón Oval (el 20 de enero de 2025)”, aseguró Trump.

Ese mismo viernes que, como se verá más adelante, no era un día cualquiera, el presidente ruso, Vladimir Putin, presentó un nuevo plan de paz “no para congelar el conflicto sino ponerle fin”. Las principales condiciones del Kremlin fueron cinco:

1) Reconocimiento de Crimea, Sebastopol, las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, las provincias de Zaporozhie y Jerson como entidades constituyentes de la Federación Rusa.
2) Retirada de las tropas ucranianas de esos territorios.
3) Renuncia oficial de Ucrania a su adhesión a la OTAN.
4) Cancelación de todas las sanciones occidentales contra Rusia.
5) Neutralidad, no alineación, desmilitarización, desnazificación y desnuclearización de Ucrania.

“Rusia está dispuesta a sentarse a la mesa de negociaciones incluso mañana. Sin demora declararemos el cese del fuego”, aseguró Putin. “Si Occidente y Kiev rechazan de nuevo la propuesta de paz rusa, el derramamiento de sangre será responsabilidad suya”.

Obviamente, ni Putin ni Trump eligieron aquel día por casualidad. Ese viernes estaba en plena marcha la reunión del G7 en Italia (había comenzado el jueves 13) con el objetivo explícito de blanquear una mayor “ayuda” a Ucrania. En esa reunión las siete potencias decidieron darle a Kiev un dinero que no era de ellas: le prestarán 50.000 millones de dólares provenientes de los depósitos rusos congelados (a través de las sanciones) que se encuentran, mayormente, en bancos europeos. Con ese dinero se dilatará algunos meses más (¿quizás hasta después de los resultados electorales en EEUU?) la derrota ucraniana.

Otro acontecimiento importante que estaba en la mira de Putin y Trump a la hora de hacer sus declaraciones fue la “Cumbre por la Paz en Ucrania”, realizada el sábado 15, en el exclusivisimo complejo hotelero de Bürgenstock (Suiza), paraíso elegido por estrellas glamorosas como Sophia Loren. Más que la paz, el objetivo de esa cumbre fue aumentar el respaldo a Kiev y el repudio a Moscú, por parte de la “comunidad internacional”, sobre todo la del Sur Global.

Que no fue una reunión de paz quedó en evidencia por, al menos, dos decisiones: 1) no invitar a una de las partes beligerantes: Rusia y 2) Sólo debatir el plan del ucraniano Volodimir Zelensky, ninguneando otras siete opciones de peso como la de Sudáfrica (que cuenta con el apoyo de varios países africanos) o como el proyecto chino-brasileño, además de las propuestas impulsadas por Indonesia, el Vaticano o Arabia Saudita.

El resultado del encuentro fue malo: estuvieron en Suiza apenas 92 de los 160 Estados y organizaciones invitados; hubo ausencias muy significativas como la de China y la declaración final no fue firmada por países de creciente peso geopolítico como Brasil, México, India, Arabia Saudita y Sudáfrica, entre otros. Sí firmaron Chile y Argentina. Uno de los puntos del texto final -“respetar la integridad territorial”- es central para nuestro país ya que es uno de los pilares que sostiene que las Islas Malvinas son argentinas.

La sumisión a los poderosos

Es probable que la firma del documento de Suiza por parte del gobierno de Javier Milei tenga más que ver con su sumisión a los poderosos que con la defensa de la soberanía nacional. Desde que asumió en diciembre pasado, el presidente ha puesto en riesgo la seguridad de todos los argentinos al desconocer la tradición de neutralidad y no injerencia en asuntos de otros países de nuestra política exterior.

La historia pacifista del pueblo argentino permite afirmar que Milei no fue votado para llevar al país a enfrentamientos con potencia militares del calibre de Rusia. Sin embargo, un día antes de la reunión del G7 en Italia, sin cumplir con lo dictado por la Constitución Argentina, el ministro de Defensa de Milei se reunió con el “Grupo de contacto Ramstein” y acordó –a espaldas de la ciudadanía y sin autorización del Congreso- el envío de, por lo menos, cinco aviones Super Etendard a Ucrania.

El Grupo de Contacto Ramstein, creado por la Casa Blanca para suministrar todo tipo de asistencia militar a Kiev, carece de legalidad internacional y no es reconocido por ninguna de las entidades –como la Organización de Naciones Unidas- que conforman la arquitectura legal del planeta y acuerdan las reglas de juego que rigen entre los países.

Este grupo fue pergeñado hace dos años por EEUU para ampliar en forma encubierta a la OTAN y sumar al conflicto europeo, a países de Asia Pacífico, África y América latina. El ingreso de un país a este grupo no es por votación sino por decisión unilateral del Pentágono. Lo conforman 52 países entre ellos aliados históricos de EEUU como Australia, Nueva Zelanda, Japón, Corea del Sur, Túnez y Kenia.

Ramstein es una ciudad alemana donde las Fuerzas Armadas estadounidenses tienen una de sus más poderosas bases de operaciones. Según consta en los documentos del Pentágono, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, EEUU estableció, en Alemania, 287 de las más de mil bases militares que tiene esparcidas por el mundo. El gobierno alemán no tiene autoridad sobre esos espacios. Como se ve (y aunque no se difunde) se trata de un país ocupado. La base militar de Ramstein, por ejemplo, fue utilizada para vuelos de la CIA en sus operaciones encubiertas luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El grupo a favor de Ucrania lleva ese nombre porque se conformó en abril del 2022 en la mencionada base.

El ingreso de Argentina a ese grupo provocó la reacción del Kremlin. El embajador ruso en Buenos Aires, Dmitry Feoktistov, advirtió al gobierno de Milei: “Moscú espera que Argentina no interfiera. Transmitimos firmemente que esos pasos tendrán un carácter hostil”. La traducción de la palabra “hostil” es conocida: Argentina puede ser considerada un objetivo militar.

Ucrania divide a Europa

La grieta que enfrenta a los europeos por la adhesión o el rechazo a las estrategias de la OTAN en relación a Rusia y a Ucrania es cada vez más profunda. En Francia (como en EEUU), han pasado a ser, incluso, parte de la propuesta electoral.

En pleno desarrollo de la mencionada “Cumbre por la paz” en Suiza, Marine Le Pen, principal opositora y referente de la ultraderecha francesa, se mostró moderadamente en contra de la corriente y cuestionó que no se hubiera invitado a Rusia a la reunión. “¿Creen realmente que podemos negociar la paz sin hablar con uno de los beligerantes? Quienes creen eso son más una pose que una realidad”, disparó.

Desmarcándose de la rusofobia europea y proponiendo una política diametralmente opuesta a la del actual presidente francés Emmanuel Macron, Le Pen sugirió “hablar con Rusia” para que 1) Ucrania pueda tener una salida digna a una guerra que “evidentemente no puede ganar”; 2) Francia puede desempeñar un papel para “el rápido retorno a una paz duradera” y 3) poner fin también a “la guerra energética que ha sido devastadora para nuestras economías”, es decir, volver a comprar gas ruso. Es conocida la buena sintonía entre Le Pen y Putin. No obstante a medida que crecen las chances de triunfo de su partido, Reagrupación Nacional, Le Pen ha moderado su discurso.

Jordan Bardella (28), presidente del partido lepenista y candidato a ser primer ministro de Francia si la ultraderecha gana en las legislativas del 30 de junio y 7 de julio, también se mostró reacio a fogonear la guerra. “Si asumo como primer ministro no tengo intención de entregar misiles de largo alcance o armas que pueda permitir a Ucrania atacar territorio ruso, algo que podrían conllevar a una escalada del conflicto en Europa oriental”, aseguró a la prensa. ¿Quieren los europeos –como se rumorea- que se reimplante la conscripción militar obligatoria? ¿Quieren que se expanda la guerra y que sus hijos tengan que luchar en el frente?.

Sin dudas, las promesas del jovencísimo candidato Bardella tienen tufillo electoralista. Su fin es oponerse al presidente Macron, quien ha estado haciendo alarde (ante el espanto de sus socios europeos) de querer enviar tropas a Ucrania.

Está claro que los nuevos escenarios políticos que se produzcan en las próximas semanas y meses en Francia y EEUU van a acelerar los cambios que ya están en marcha en la guerra europea. Esas transformaciones y sus consecuencias se sentirán también en América latina. Es muy urgente, por lo tanto, que Argentina se sume al resto de Latinoamérica y retome su tradición pacifista, de neutralidad y no injerencia en asuntos de otros países.

Análisis

La hidrovía del rio Paraná: una cuestión geopolítica 

El juez federal Daniel Rafecas rechazó este jueves el pedido para frenar la licitación de la hidrovia del Paraná. ¿Por qué?

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Por Jesús Rivero*

Quizá, porque el congresista republicano Brian Mast, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EEUU y aliado de Donald Trump habia enviado una carta al Secretario de Estado Marco Rubio alertando sobre una “influencia maligna china» en la puja del contrato.

No es casualidad que esa misma semana el asesor presidencial Santiago Caputo viajó a Washington y se reunió con Mast, Michael Jensen, director senior del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, y con el embajador argentino Alec Oxenford. La licitación explicita mas grande del ejecutivo de Javier Milei, es una cuestión de geopolítica. 

La hidrovia del rio Paraná-Paraguay es la principal via navegable de exportación Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay. Por la hidrovia circula el 80% de las exportaciones agroindustriales argentinas, más de 80 millones de toneladas de granos y sus derivados por año.

El contrato que se esta licitando contempla el dragado, redragado, balizamiento y mantenimiento de la via navegable Troncal por 25 años, con inversiones estimadas en 10.000 millones de dolares y una facturación anual de entre 200 y 300 millones. Jan De Nul, la empresa belga que opera el canal desde 1995 compite contra DEME (también belga) que incorporo al fondode inversiones estadounidense KKR, a Great Lakes Dredge y Dock y a Clear Street para fortalecer su oferta con capital norteamericano. Aunque el Gobierno excluyó  de la licitación a empresas estatales extranjeras, lo que dejo afuera a las chinas, no le impide la disputa e influencia del gigante asiático. 

El núcleo de las denuncias sobre la licitación apunta en primer lugar hacia los hermanos Juan, Patricio y Georgi Neuss, amigos de Santiago Caputo. A través de su firma Edison Energía fundada apenas un año antes de empezar a ganar licitaciones, se adjudicaron la concesión de Transener por 300 millones de dólares junto a Genneia, de Jorge Brito (h) y ganaron las concesiones de las represas Alicurá y Cerros Colorados.

Pasaron de tener una sola distribuidora eléctrica en la Patagonia a operar en toda la cadena eléctrica del pais: generación, transporte y distribución.

¿Los Neuss y Caputo, son familia?

Los Neuss financian la Fundación Faro que conducen Agustín Laje y Francisco Caputo, Hermano de Santiago Caputo. Son dueños del Yacht Club donde se organizan cenas para recaudar fondos para La Libertad Avanza. En febrero de 2025 aportaron 35 millones de pesos a la estructura partidaria para las elecciones de medio termino. Y, Servimagnus, el socio local de Jan De Nul esta vinculado al Grupo Román, que también aparece en el mapa de subcontratistas junto a los Neuss.

El otro punto de tensión es de escala geopolítica ya que alertaron a EEUU de una presunta influencia China en la oferta de Jan De Nul. El consorcio liderado por DEME que quedo en segundo lugar en la evaluación técnica traslado a funcionarios de Washington que Servimagnus  el socio local de Jan De Nul  tendría vinculos con empresas chinas a traves de Agrofina y esa conexión representaria “un riesgo para la seguridad nacional de Argentina y Estados Unidos”. Eso describe la carta que Mast envió a Rubio, elevando la cuestión al terreno diplomático. Y, temiendo perder el negocio geopolítico en terminos de intereses de Estados Unidos y violando el derecho internacional en relación a la soberania e intereses del Estado-Nación de Argentina.

Jan De Nul y Servimagnus no se responsabilizan de tales acusaciones en un comunicado que explicita “las referencias que buscan instalar un supuesto vinculo de JDN y Servimagnus con capitales chinos son falsas y malintencionadas». Asimismo respondieron  que DEME habia integrado un Joint Venture con firmas chinas en la licitación corta de la Hidrovia de 2022 y en proyectos en Ecuador

En lo que respecta al Gobierno, se defiende y argumenta que la licitación fue auditada por la UNCTAD y que conto con mesas participativas con exportadores, cerealeras y entidades industriales. 

¿Y Rafecas, para quien juega?

Las denuncias no llegaron solo desde el frente internacional y la oposición. La semana pasada la Procuraduría de Investigaciones Administrativas emitió un dictamen formal ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 9 advirtiendo sobre “serías irregularidades en el proceso”.

El organismo señalo ausencia de estudios de impacto ambiental, incumplimiento del Acuerdo de Escazú, falta de participación de las provincias ribereñas,clausulas restrictivas en las impugnaciones,  que exigen una garantía de diez millones de dólares para cuestionar decisiones administrativas y riesgos de direccionamiento del proceso. Fue el tercer informe crítico emitido sobre la licitación.

El diputado nacional Jorge Taiana tomó ese dictamen como base para presentar un nuevo proyecto de resolución en la Cámara de Diputados exigiendo la suspensión inmediata de la licitación. “El Gobierno debe suspender inmediatamente esta licitación y garantizar un procedimiento trasparente», afirmó, Taiana.

Sin embargo el juez Rafecas rechazo el pedido de suspensión cautelar el jueves 21 de mayo. Rafecas coincidio con el dictamen del fiscal Guillermo Marijuan y concluyo que no existen elementos suficientes ni un riesgo concreto que justifique detener el proceso. Con este posicionamiento que no es nuevo, esta claro para quien juega Rafecas.

Hoy, como hace decadas la hidrovia más importante de Sudamérica, responde a los intereses del lobby internacional, como Rafecas, y como Santiago Caputo que corre a dar explicaciones a los dueños de todo. 

*Escritor y activista político militante de Podemos Argentina. (fundador del Frente de Liberación Socialista en Argentina)

 

 

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