Conectate con El Argentino

Análisis

Quinientos pibes de secundario de MDQ piden por «una escuela que nos enseñe a pensar, no a obedecer»

Es una iniciativa de Scholas Ciudadanía, este programa busca acercarse a su comunidad desde una perspectiva constructiva.

Publicado hace

#

El-Argentino-Manu Campi

Por Manu Campi | @manucampimaier

Se tiende a pensar en los más jóvenes como parte de un aparato que va midiendo expectativas y realidades a través de indicadores, estadísticas y porcentajes. Quizás la incomodidad que plantea este grupo etario se deba a la directa responsabilidad de quienes deben velar por su futuro, tomando distancia de su presente, haciendo caso omiso sobre errores pasados, pero que no deja de izar una falsa bandera y que no termina por asegurar, tal vea por capricho, de que a ninguno de ellos les falte nada. Es decir, que los derechos se cumplan en tanto el amparo estatal sirva de moderador de los mismos. Sin embargo, con el tiempo se ha perdido de vista tal vez lo más importante; los chicos están ahí, piensan, sienten y, lo más abrumador para sorpresa de muchos, hablan.

Sobre esta premisa, y ante la falta de un espacio que los represente, ya sea dentro del seno familiar o en los espacios que, en teoría, funcionan como lugares de contención, como los centros educativos regidos pura y exclusivamente por programas lectivos, en principio obsoletos, ponen de manifiesto que la verdadera educación no es otra que la búsqueda de respeto, de un espacio de escucha y la vital importancia de poder dar voz a quienes se encuentran invisibilizados.

En la ciudad de Mar del Plata y ante un Teatro Auditorium repleto, el cierre del programa Scholas Ciudadanía, que se llevó a cabo entre el 7 al 16 de septiembre, contó con más de 500 jóvenes que pudieron llevar sus reclamos, no solo a las autoridades sino también a la sociedad. A través de carteles hechos por ellos mismos las chicas y chicos subieron al escenario para mostrar cómo es esa manera de pensar, a que refiere y a quién están dirigidos. Leyendas como “El rival más difícil está en tu cabeza”, “Estar acompañado, pero sentirse solo”, o “Estaba muriendo, pero como no vieron sangre no creyeron”, bastaron para el cierre de este encuentro tan emotivo como preocupante.

La voz de los más chicos reclamó una respuesta directa a la falta de representación, muchas veces por omisión y otras por pura negligencia, pero siempre a manos de los parámetros estatales que tienden a no visibilizar y mucho menos representar las dificultades que estos encuentran en el día a día. En ese sentido, el valor de la palabra supera cualquier tipo de propuesta que descanse arriba de un escritorio.

Con una participación de 50 colegios secundarios, públicos, privados y de diversas religiones, finalizó el ciclo que abordó problemáticas en los jóvenes como el aumento de la violencia y la salud emocional.

Para darle una solución puntual a las problemáticas planteadas, los jóvenes presentaron el proyecto: “Nosotros para nosotros”, cuyo nombre se debe a que “los principales destinatarios somos nosotros, los jóvenes”. El proyecto consta de una estrategia, un contenido, acciones concretas y necesidades para llevarlo a cabo. Además, pidieron espacios de contención en donde puedan canalizar todo aquello que los atraviesa cotidianamente, donde haya actividades recreativas, constituidas por ellos, donde puedan encontrar un ambiente seguro, libre y de concientización.

Scholas Ciudadanía es un programa educativo para la formación de estudiantes del nivel secundario, que pretende acercarlos a su realidad más próxima a través de un esquema que rescate la importancia de la participación y del compromiso social, cívico y político. Este programa busca acercarlos a su comunidad desde una perspectiva constructiva, donde el joven se vuelve creador de proyectos que dan respuesta a las problemáticas y que permiten el cambio en su comunidad.

El programa repara en la selección e identificación de dichas dificultades donde, a partir de compartir sus experiencias e inquietudes personales, pudieron identificar que muchas de ellas responden a situaciones que atraviesan a la comunidad, lo que les permitió votar y elegir como solución a profundizar sobre la violencia y qué tipos de esta existen, la falta de respeto, salud mental, soledad y falta de Inteligencia emocional.

La especifica identificación de estas situaciones en las exigencias familiares, modos de crianza, los estereotipos, falta de amor propio, baja autoestima, falta de motivación y la normalización de la violencia se vieron abordadas a través de espacios de escucha y desde la empatía comprender cómo actuar, pensar y sentir.

El compromiso de darle curso a las solicitudes de los chicos por parte de las autoridades presentes, y con merecido aplauso de pie para con los verdaderos actores, culminó este emotivo encuentro donde quedó en evidencia que se acabó el tiempo de mirar hacia otro lado.

Análisis

Sin golpe de Estado ni tanques, así se destroza la democracia en el siglo XXI: decretos, lawfare y un Congreso socavado

Un análisis del New York Times advierte que la Corte Suprema de Estados Unidos le arrebata sistemáticamente poder al Congreso, el cuerpo directamente elegido por los ciudadanos. El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos: en Argentina, el gobierno de Javier Milei lo lleva al extremo con una fábrica de decretos que intentan legislar por las espaldas del Parlamento. El DNU 70/23, la Ley Bases, el veto a las universidades y los fallos parciales de la Corte argentina configuran un mismo patrón global: el vaciamiento del poder legislativo.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.

El Congreso fue diseñado para ser el corazón de la democracia representativa: el lugar donde los ciudadanos, a través de sus representantes elegidos, deciden las leyes que organizan la vida en común. Ese principio, fundacional en cualquier república, está siendo erosionado de manera simultánea en dos de las democracias más antiguas de Ámerica, con métodos distintos pero con el mismo resultado: el vaciamiento del poder legislativo en favor del ejecutivo y del poder judicial, dos poderes que nadie vota.

Un análisis publicado esta semana por el New York Times en su sección de investigación plantea que la Corte Suprema de EEUU, liderada por John Roberts, lleva años despojando sistemáticamente de poder al Congreso norteamericano: restringe la capacidad de las agencias reguladoras de implementar leyes, exige estándares imposibles para las políticas de derechos civiles, limita la delegación de poder a los organismos estatales.

El resultado, según el análisis, es una transferencia gradual y silenciosa de poder hacia un tribunal no electo que se mueve más rápido que el Congreso y tiene menos obligaciones en la estructura constitucional.

El espejo argentino: Milei y la fábrica de Decretos

En Argentina, el fenómeno adopta otra forma pero apunta al mismo destino. Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023 y en sus primeros días de gobierno firmó el DNU 70/23, un mega decreto de necesidad y urgencia con más de 300 artículos que desreguló la economía, modificó el régimen laboral y alteró decenas de normas aprobadas por el Congreso, todo ello sin pasar por el Parlamento.

La Constitución argentina establece que los DNU son una herramienta de carácter excepcional, para situaciones de urgencia que impidan el tratamiento legislativo ordinario. Milei los usó como método de gobierno: según datos de Chequeado, en 2025 el libertario dictó 11 DNU, igualando la cantidad de leyes que se promulgaron en el mismo período.

La Confederación General del Trabajo (CGT) obtuvo una medida cautelar que suspendió el capítulo laboral del DNU 70/23. La reforma laboral quedó en suspenso. Pero el resto del decreto siguió vigente, porque la Corte Suprema argentina rechazó sucesivos planteos para obligar al Congreso a tratarlo y declararlo inconstitucional en su totalidad, bajo el argumento de que no había «caso o controversia» suficiente. La Corte falló contra cuatro de los cinco DNU que analizó en los últimos años, pero el DNU de Milei sigue en un limbo jurídico que, en la práctica, lo mantiene vigente.

El veto a las universidades: cuando el ejecutivo dice no al Congreso y a la Justicia

El patrón no se agota en el DNU 70/23. El Congreso argentino aprobó en 2024 una ley de financiamiento universitario que garantizaba recursos para el funcionamiento de las universidades nacionales y disponía actualizaciones salariales para su personal. Milei la vetó. El Congreso ratificó la ley. Milei la ignoró.

En junio de 2026, la Corte Suprema dejó firme una medida cautelar que obligó al gobierno a cumplir con esa Ley, en un fallo que los rectores universitarios celebraron como el final de un proceso largo y difícil. Según representantes universitarios, las transferencias del gobierno a las universidades nacionales registraron una caída del 45,6% entre 2023 y 2026. Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, lo sintetizó en una publicación en X: «Fue un camino largo y difícil. Gracias a una sociedad que nunca renunció a la defensa de la universidad pública.»

El escenario se repite en cada conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso: el gobierno desconoce o veta las leyes que no le gustan, impulsa reformas estructurales mediante decretos que evitan el debate parlamentario, y espera que la Corte tarde años en resolver, como ocurrió con el DNU de Macri sobre el que el máximo tribunal recién se pronunció siete años después de firmado. La lentitud judicial se convierte así en un instrumento político: el decreto funciona mientras la Corte no lo invalida.

Un fenómeno global: del Congreso de papel a la democracia de papel

El paralelo entre el análisis del NYT sobre EEUU y la Era Milei no es casual ni superficial. Responde a una tendencia global que politólogos y constitucionalistas vienen documentando desde hace años bajo el nombre de «retroceso democrático» o «erosión democrática»: la democracia no muere de un golpe, sino que se vacía lentamente, cuando las instituciones formales siguen en pie pero pierden su contenido real. El Congreso existe pero no legisla; la Corte existe pero tarda o esquiva; el presidente gobierna por decreto y el Congreso aprobado por el voto popular queda reducido a un sello.

En EEUU, la Corte Suprema de mayoría conservadora, designada en buena medida por Trump durante su primer mandato, avanzó en años recientes sobre el derecho al aborto (revertiendo Roe v. Wade), sobre la regulación ambiental (limitando la capacidad de la EPA), sobre la autonomía de las agencias independientes (restringiendo el poder de la FTC) y sobre la inmunidad presidencial (otorgándosela a Trump en un fallo sin precedentes en la historia del país). Cada uno de esos fallos recortó el poder del Congreso para regular, proteger y legislar, y lo transfirió a un tribunal no electo cuyos miembros tienen cargos vitalicios.

En Argentina, el proceso tiene su propia especificidad: aquí el vaciamiento lo lidera el Ejecutivo, que gobierna por Decreto y asfixia presupuestariamente todo aquello que el Congreso aprobó, desde las universidades hasta la Línea 144, desde los programas sociales hasta las transferencias a provincias. La Corte oscila entre frenar algunos excesos (universidades, reforma laboral) y dejar pasar otros (el DNU 70/23 en su conjunto). El resultado es una democracia que funciona en sus formas pero pierde sustancia en su contenido.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo