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Análisis

El motor para el futuro

Espacio Arte Trans.

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Por Emma Serna

El sábado 5 en Buenos Aires se celebró la 31° Marcha del Orgullo, que congregó 1.300.000 personas, algo realmente asombroso. En mi vida vi una manifestación así.

El año pasado la misma marcha había llegado al millón, pero no creí que se iba a superar este año. ¿Fruto del marketing? ¿De los nuevos tiempos? ¿De un cambio de era?

Es complejo descifrar qué motivo generó que en muy pocos años, aquella marcha que empezó siendo de 20 personas en el año 1992 hoy esté en los números que vemos.

Creo personalmente que puede ser fruto de la suma de todo. No podemos negar que una gran masa de personas tomó conciencia de lo importante que se ha vuelto celebrar la alegría de ser quien unx es, de cuidar lo logrado, de seguir luchando para que la transformación social se extienda a aquellos rincones que aún no ha llegado.

Me tocó por tercer año estar frente a la conducción del primer escenario, en Plaza de Mayo, en donde todo comenzó para la historia de nuestro país.

La que fue testigo de la libertad de nuestro pueblo, por donde cayeron bombas que acabaron la vida de tantas personas, donde corrió tanta sangre en crisis económicas y políticas. La plaza en donde nació el Movimiento Peronista, que recibió presidentes, protestas, reclamos, la búsqueda de desaparecidos….

Y hoy nos toca a nosotrxs, esas personas que durante años vivimos en la vergüenza, en la condena social, que entre lágrimas y autoconsuelo supimos levantar la cabeza y mirarnos al espejo y salir a defender nada más y nada menos que lo que somos.

Admito que me da vergüenza sentirme feliz de haber conducido este evento que supera las 3 décadas, sabiendo que tantxs militantes de nuestros derechos ya no están, que pelean en lugares tan difíciles aun, que no tienen ni un micrófono, ni un renglón en un diario y sin embargo hacen mover la verdadera rueda que nos conduce a un camino mejor.

Sé que aún falta muchísimo, pero es bueno señalar los avances y que sin lugar a dudas estamos viviendo lo que lxs grandes referentes como Carlos Jáuregui soñaron hace 30 años para nuestro país. Brindo por ellxs, por su memoria, por su lucha y por sus sueños que son los nuestrxs.

Análisis

Transmisión y política 

Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

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El-Argentino-Por Jesús Rivero

Por Jesús Rivero*

Deseo comenzar por la etimología de transmisión, porque como planteaba Jacques Marie Emile Lacan, el origen me colma.

Transmisión etimológicamente significa acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

¿Qué se transmite?

El objeto petit “a» que agujerea al sujeto-sujetado y lo sostiene desde su pérdida. 

¿Es pedagógico?

Se puede decir que no. Aunque las palabras no pueden decir todo.

Éste petit “a» de Jacques Lacan es su invento privilegiado, ya que a la nada le cedió un lugar topológico, lo nombró y dio (donó) existencia.

Falta irreductible que opera más allá del sujeto supuesto saber. Es la hiancia que motoriza el deseo. Lacan en su última enseñanza transmite esto, la cosa, el ruido. No un supuesto saber platónico y universal, esto obtura.

Hagan la prueba, pongan sobre un escritorio una piedra y un libro frente a una audiencia y observen las miradas de dicha audiencia, que se transmite. El ruido, la enunciación del enunciado. El dicho del decir del disertante, cuyo rasgo unario, no tiene que ver con la pedagogía. Lo que se transmite es otra cosa, el objeto petit “a».

Lo que todos buscan en este movimiento, que es el peronismo, cuyo significante vacío busca negociar con un significado. Es el punto de capitón que anuda la significación. Esta lucha casi interminable que auguran para siempre los opositores, pero nadie mejor que ellos saben, que dicha disputa de poder (lucha de clases) siempre llega a su anudamiento.

El significante vacío sin negociación, no es nada. La problemática es intentar identificar un líder, sin transmisión. Sin hacer circular una cosa, más allá. Esto no puede ser forzado, no es pedagógico, responde a la lógica de la falta, de lo que se perdió. El mismo Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” planteó que “las masas no se identifican al ideal del yo, sino que se identifican entre sus yoes, al objeto ideal que es el líder». Es decir, no hay identificación al significante, sino entre las masas a un rasgo, que es el objeto ideal.

Este objeto (poder) no es pedagógico. No se aprende, se comprende. La conducción no es para cualquiera, se tiene o no se tiene. Todos tienen el bastón de mariscal en la mochila, pero no todos saben transmitirlo. De aquí, vemos a grandes teóricos no entender la fórmula de dicha conducción, nunca la van a entender, porque no se entiende se comprende. 

El mismo Juan Domingo Perón, que en lo singular creo es el mejor en conducción, no decía: “la política no se aprende, se comprende, y solamente comprendiendo es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía que la mula no sabía nada de estrategia. Lo peor es que él pensaba que muchos de los generales que también lo habían acompañado, sabían lo mismo; hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido. El éxito será siempre para quien la haya comprendido, no para el que pretenda aprenderla”.

Hoy en día hay muchos que pretenden aprenderla, y hay pocos que desde el exilio, cárcel o proscripción, la comprenden. Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

*escritor y activista político.

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