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Análisis

Las urgencias de Massa: canje de deuda, bono para jubilados, tarifas y Mesa de Enlace

Tras una primera semana de designaciones, asunción, anuncios y primeros contactos con su equipo y con organismos multilaterales de crédito, estos serán los movimientos clave que realizará el superministro los próximos días.

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El-Argentino-Sergio Massa

Por Leandro Selén

Un canje de deuda pública en pesos, un bono de refuerzo para los jubilados, aumentos de tarifas de luz y gas y un encuentro con la Mesa de Enlace, serán los primeros movimientos que realizará la próxima semana Sergio Massa al frente del Ministerio de Economía.

Luego de una primera semana de designaciones, asunción, anuncios y primeros contactos con su equipo y con organismos multilaterales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Massa comenzará a transitar la agenda que trazó el miércoles último en la conferencia que dio en el Microcine del Palacio de Hacienda.

Este lunes, el Ministerio de Economía le reintegrará $ 10.000 millones al Banco Central (BCRA) para ir reduciendo la deuda que mantiene con la autoridad monetaria.

Un «camino de cancelación que procuraremos continuar», afirmó sobre ese punto Massa, quien aseguró: «Básicamente, lo que vamos a hacer es no pedir más plata de emisión, para financiar al Tesoro, al Banco Central. Nos vamos a arreglar con los recursos que recaudamos y con financiamiento que podamos conseguir del sector privado».

En lo que va del año el BCRA le transfirió al Tesoro unos $ 950.000 millones en concepto de adelantos transitorios, aunque el Tesoro le devolvió $ 322.449 millones con parte de los Derechos Especiales de Giro (DEG) que le otorgó el FMI.

El acuerdo firmado con el Fondo establecía un máximo de adelantos transitorios del BCRA al Tesoro equivalentes al 1% del PBI para 2022, una meta que hasta ahora se venía cumpliendo pero que, con la medida anunciada, se sobrecumplirá.

El martes próximo concluye el canje de títulos de deuda en pesos que vencen en los próximos 90 días, que el ministro lanzó la semana pasada, y sobre el cual destacó una fuerte adhesión en los primeros diálogos con tenedores de deuda del sector privado.

«Ya tenemos compromisos de adhesión de más del 60%», adelantó Massa el miércoles último, al tiempo que subrayó: «Transmito esta consideración para que aquellos que especularon con un reperfilamiento de la deuda entiendan que no hay que llevar zozobra a la población y a inversores».

El mismo martes, el ministro anunciará los niveles de aumentos en las tarifas de gas, energía eléctrica y agua que regirán en las distintas regiones del país, «ya que se buscará respetar las particularidades de cada región».

Según fuentes del Palacio de Hacienda, «no es lo mismo utilizar 400 kilovatios en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, que en el noreste del país, donde se cocina con electricidad».

Massa anticipó que «entre los más de nueve millones que sí pidieron mantener el subsidio se va a promover el ahorro por consumo», y detalló que «en luz se subsidiará hasta 400 kilovatios, en materia de gas la quita seguirá la misma lógica y en agua la aplicación de la quita por segmentación se iniciará en septiembre».

Para el miércoles, se espera el anuncio de un nuevo bono para reforzar el ingreso de los jubilados, que se dará a conocer en ocasión de presentarse el Índice de Movilidad Jubilatoria.

El bono que pagará la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) a jubilados se aplicará junto con el aumento de las jubilaciones previsto para setiembre.

El 10 de agosto, junto con la titular de la Anses, Fernanda Raverta, «se va a anunciar el índice de movilidad jubilatoria con un refuerzo que ayude a los jubilados para superar el daño que les produce la inflación», explicó Massa.

A mediados de mayo pasado, el organismo anunció el incremento del 15% para junio-agosto que llevó el haber mínimo jubilatorio a $37.524,96, y la Asignación Universal por Hijo (AUH) y por Embarazo a $7.332.

El jueves, el ministro se reunirá con entidades empresarias y de trabajadores «a los efectos de asegurar un mecanismo que permita recuperar ingresos en trabajadores del sector privado, que incluye la mejora de las asignaciones familiares».

Será el paso previo a la reunión del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil, fijada para el próximo 18 de agosto, donde se definirá un nuevo piso salarial y actualizar el monto referido al desempleo.

Asimismo, la próxima semana, aunque todavía sin fecha, se llevará a cabo una reunión con la Mesa de Enlace, confirmada por el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo, y de la cual podría participar también Massa.

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«Hemos tomado contacto con la Mesa de Enlace pero también con otros sectores productivos. La semana que viene vamos a ir fijando una agenda de trabajo y seguramente nos reuniremos con todos los sectores productivos», precisó Bahillo en declaraciones radiales.

Además, se espera que comience a funcionar el «esquema de adelanto de divisas por exportaciones con las cadenas de la pesca, el agro, la minería y otros sectores, que ingresarán en los próximos días US$ 5.000 millones de dólares», como anunció Massa el miércoles.

Más adelante, el 15 de agosto comenzará una auditoría de los planes sociales que realizarán las universidades, en el marco del reordenamiento definido por el Gobierno.

A partir de esa información a relevar, Massa aseguró que «quien no cumpla» con los requisitos y compromisos que impone cada programa «recibirá la suspensión del plan y en paralelo, la liquidación se cruzará con las bases de datos de la Anses».

«Nuestra idea de país es que el plan sea la emergencia, y el trabajo lo permanente», afirmó el ministro.

Para la última semana de agosto y la primera semana de setiembre se viene una gira por los Estados Unidos, Francia y Qatar, donde el titular del Palacio de Hacienda dialogará con los organismos internacionales de crédito y bancos de inversión.

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Análisis

La condena del peón

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Por Agustín Sosa

El 23 de enero de 2013 miró el cielo mientras estaba en el piso, tirado sobre bosta de vaca. Marcos Pizarro Costa Paz había recibido un escopetazo en el cuello y pronto moriría camino al hospital.

Descendiente de Julio Argentino Roca, el joven estanciero alquilaba alrededor de setecientas hectáreas en el partido de Adolfo Gonzales Chaves, donde tenía unas quinientas cabezas de ganado.

A sus órdenes estaba Alberto Bonifacio Martínez, un peón al que le debía varios meses de sueldo y aguinaldo, lo obligaba a trabajar de sol a sol y a vivir en condiciones infrahumanas. El maltrato ya había despertado la indignación de varios testigos ocasionales que veían cómo el terrateniente humillaba al empleado, que entonces tenía 72 años.

La identidad nacional fue construida, entre otras cosas, por la relación entre patrón y obrero, o dueño de la tierra y peón, y sobre cómo los pobres se manifiestan frente a la opresión de los ricos. Una vez afianzados los límites que fijó la Campaña al Desierto, los terratenientes se sirvieron de la coacción instrumentada con el Estado como aliado para explotar a cuanta persona le quedara a la mano.

Martín Fierro y Juan Moreira dan cuenta de eso que también se observa en hechos reales que prolongan ese argumento narrativo de nuestra historia que sigue recreando los mismos sistemas de relaciones entre los dueños de todas las cosas y los desposeídos de la Patria.
Masacres, asesinatos y cruentas represiones a obreros no hubiesen sido posibles sin la promiscua relación de los empresarios con los resortes judiciales y políticos. Solo la intervención del peronismo ha revertido, por momentos, las condiciones nefastas del trabajo rural, pero de todos modos es el sector con mayor nivel de trabajo no registrado y son repetidas las noticias que dan cuenta de operativos para liberar trabajadores explotados en cualquier punto del país.

Ese 23 de enero el sol no daba respiro, el trabajo desde el amanecer, había sido muy intenso y todavía quedaba bastante por hacer en la manga para terminar de cargar los cinco camiones que había llevado Costa Paz. Tenía que dejar el campo que arrendaba y debía llevarse su hacienda.

Una vez más, el patrón maltrató a Martínez. Otra vez le faltó el respeto, esta vez frente a transportistas y veterinarios. Fue la última.

El único que me ha gritado ha sido mi padre y se murió hace 50 años. Yo soy una persona mayor y a mí no me grita nadie. Le voy a pegar un tiro”, dijo el peón. Después se dirigió hasta la tapera que habitaba, tomó la escopeta y volvió a la manga para ultimar al terrateniente con un tiro en la garganta que lo dejó tan mal herido que murió desangrado, camino a la salita del pueblo más cercano.

Alberto Bonifacio Martínez esperó la partida en el rancho y, a su llegada, se entregó sin resistencia. Al año siguiente fue condenado a once años de prisión efectiva, sin habérsele otorgado el beneficio de la prisión domiciliaria, al menos hasta donde la crónica policial se ocupó de él.

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