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Análisis

La verdad que es mentira

«Por delante tenemos el verdadero cambio, aquel que comienza con pensamiento y luego se traslada a los hechos».

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Por Emma Serna@emma.serna.1 de Espacio Arte-Trans @cooperativaartetrans

He oído críticas enormes, las cuales respeto, al sistema político que tenemos. Escuché exigirles a los gobiernos herramientas y programas que alienten a favorecer verdaderas transformaciones.

Pero, ¿Le exigimos de la misma manera al mercado? ¿A las redes, al sistema? ¿Cuánto aportamos a un sistema al que nada le importa el cambio social? ¿Es bueno y para resaltar que exista un empoderamiento ciudadano para con los gobiernos?

Pero, ¿Cuánto hemos cambiando de verdad individualmente en nuestro interior? ¿Cuánto hemos cambiado la relación a nuestro hogar? ¿Cuánto es lo que hemos evolucionado en la mirada con ese vecine que no queremos? ¿O cuantas veces le decimos que NO a tanto estereotipo impuesto?

Porque ese gobierno, ese mercado, ese sistema termina siendo un espejo de lo que somos individualmente y como sociedad. Deberíamos soñar con caminar hacia un lugar mejor, aunque esa persona que comunica ese deseo esté en un espacio contradictorio.

Creo sinceramente que para ver un nuevo rumbo aún faltan ganas. Ganas de reflexión más profunda, de rebeldía más grande, por supuesto me incluyo. Porque, ¿Quién puede escapar tan fácil a este modo de vida impuesto e inculcado desde temprana edad?

En fin, lo que se valora es que el deseo de cambio comenzó, pero por delante tenemos el verdadero cambio, aquel que comienza con pensamiento y luego se traslada a los hechos.

Te invitamos este viernes 5 de agosto a nuestro “FestiTrans” Performers, música en vivo y proyecciones. 21hs. Espacio “Feliza” Av. Cordoba 3271, CABA. Agradecemos cómo cada semana a: Lucrecia Nos (MaKe-Up & Bodypainting) contáctala al 11-41412296 Ig: @Lucrecianos Web: Lucrecianos.com.ar

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Análisis

La pelota manchada: avatares del juego sucio del Partido Judicial

La columna de Jorge Elbaum.

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El-Argentino-Jorge-Elbaum

Por Jorge Elbaum

Hay muchas maneras de jugar a la pelota. Existe el formato del potrero que se caracteriza por su noción de esquina. En ese deporte, los arcos se disponen con bolsos, con buzos o con zapatillas. Cualquier cosa sirve para imaginar postes verticales que sostendrán travesaños donde se discutirán goles al ángulo.

En ese fulbo de rodillas raspadas con costras y pequeñas hileras de sangre, los goles se suelen teñir de anocheceres y de barrios de luces exiguas. En ese jugo hay decenas de goles porque es un partido sin tiempo preciso de finalización. Quienes participan de los partidos no son jugadores: son hermanos, primos, compañeros o colados insignes.

En esa comarca del tiempo, muchos de nosotrxs aprendimos lo mejor de lo que somos: la amistad, los códigos de solidaridad, la defensa del más débil, el aguante estoico de la derrota, la rebeldía contra los poderosos, la lesión de herida perpetua  y –sobre todo– la admiración por la belleza estilizada e ingrávida de la habilidad psicomotriz.

El-Argentino-Fiscal Luciani-Juez Giménez Uriburu
El fiscal Luciani junto a su compañero de andanzas, el juez Giménez Uriburu.

Ese fue el origen. Pero después sobrevino otra cosa que hoy cotiza en bolsa. Uno que se juega en perimetrales cerrados con líneas de cal precisas, riego semanal y personal de maestranza. Uno que tiene camisetas estampadas que hacen juego con las medias y los pantalones y que rotulan dobles apellidos en la espalda. Una actividad de esparcimiento que se desarrolla con la  lógica de la racionalidad corporativa, en formato de tasas de interés y en vestuarios con sauna y baño turco.

En esos espacios se congregan –con una cuadrícula medida de espacio plano y parejo–, aquellos que vociferan sus grotescas proezas goleadoras, sus mesas de café con servidumbre, su alegato engolado de caza de brujas. Ahí, en la ruta que va desde la mansión a la entrada del country (siempre con aspiración residencial) se escucha el chillido individual, sin eco colectivo, de un grito ganador desfigurado por una dramatización impostada.

Un esmero por fuera del juego: la comprobación de una experiencia de socialización imbricada con el poder. Una mecánica matricial de ganadores y perdedores. Una búsqueda por someter, humillar y destruir al otro. En síntesis: prácticas extrañas a la pasión lúdica de la reciprocidad, la risa, el compañerismo, el festejo y el abrazo.

El-Argentino-La Liverpool-Los Abrojos-Fiscal Luciani-Rodrigo Giménez Uriburu
La Liverpool, el equipo del fiscal Luciani y el juez Giménez Uriburu, en Los Abrojos de Macri.

El fiscal Diego Luciani y el juez Rodrigo Giménez Uriburu ejercitan el rol tribunalicio y lúgubre que alguna vez describió Franz Kafka. La sinrazón convertida en lógica de persecución. La burocracia del hostigamiento dispuesto para anular cualquier desobediencia: la doctrina que permite dictaminar la condena escolástica de cualquier aluvión zoológico. La magistratura regulada para desanimar a los humildes, a los trabajadores, a los precarizados, y a la vez aislarlos y/o separarlos de sus posibles referencias políticas.

En Las Brujas de Salem, Arthur Miller escribe una frase que explica el léxico de un vestuario cómplice conformado por fiscales y jueces cambiemitas: “puede hacerse evidente la necesidad del Diablo como arma. Un arma ideada y utilizada una y otra vez, en toda época, para obligar a los hombres a someterse…” Demonizar para aterrorizar. Estigmatizar para incitar al odio. Mancillar para cosificar y proscribir.

Este es el objetivo de un Grupo de Tareas que toma la posta de los genocidas del último cuarto de siglo pasado. Antes era la tortura y la picana. Hoy los dictámenes en conjunción con titulares de propaganda mediáticos. Esa es la misión regada por dineros corporativos y sugerencias salidas de Embajadas extranjeras. Ese es el cometido de una derecha fascista, unida para impedir –otra vez– la democratización del poder, la riqueza y la renta.

El partido, sin embargo, tiene la duración que todas las revanchas autorizan. Y quienes jugamos alguna vez en los adoquines unidos por el barro prodigioso  –sustancia de la que nació la vida– nunca supimos arrugar en las difíciles. Cuando la busquen a ella tendrán que pasar por sobre nostroxs.

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