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CABA: «Das positivo de alcoholemia y se te inhabilita la licencia»

La medida comenzará a regir este martes. Los conductores que pasen el límite máximo tolerado de alcohol en sangre de 0,5 gr/l quedarán inhabilitados a manejar un vehículo por un período que se extenderá por un mínimo de dos meses y un máximo que podrá llegar a los dos años.

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La ley que prevé el retiro de la licencia de manejo a los conductores que den un resultado positivo durante un control de alcoholemia comenzará a regir mañana en la Ciudad de Buenos Aires en un intento para evitar los incidentes viales por el consumo de alcohol, los que están vinculados con uno de cada cinco siniestros fatales que se registran en el distrito.

La norma estará a cargo de la Secretaría de Transporte porteña tras la sanción de la ley en la Legislatura local a finales del 2021 para reemplazar a la actual reglamentación, la que permite que los infractores puedan regularizar su situación en un período breve de tiempo y volver a circular.

Para ello, desde mañana, los conductores que pasen el límite máximo tolerado de alcohol en sangre de 0,5 gr/l quedarán inhabilitados a manejar un vehículo por un período que se extenderá por un mínimo de dos meses y un máximo que podrá llegar a los dos años.

La penalización dependerá del dosaje que arroje el control vial, según informaron fuentes del Gobierno porteño, que detallaron que entre 0,5 gr/l y 1 gr/l la sanción será la inhabilitación de la licencia de dos a cuatro meses y el pago de una multa que irá de $7.950 a $53.000.

Luego, si el resultado da de 1 gr/l en adelante se aplicará la inhabilitación de la licencia por un período de cuatro meses a dos años y una infracción de $15.900 a 106.000, así como también se podrá aplicar de uno a 10 días de arresto.

En CABA, das positivo de alcoholemia y se te inhabilita la licencia», dijo Felipe Miguel, jefe de Gabinete porteño, quien agregó que «tenemos que ser firmes: si tomás no podés manejar. Es una gran irresponsabilidad, no solamente es un riesgo para el que maneja, sino también para todos los demás”.

Por su parte, Lucila Capelli, subsecretaria de Planificación de la Movilidad, sostuvo que “el alcohol al volante es una falta lo suficientemente grave por sus consecuencias: una de cada cinco personas que pierden la vida en un siniestro vial en la Ciudad es por causa del alcohol. Esta medida es para cuidarnos y mejorar la convivencia”.

LOS NÚMEROS

En CABA el límite máximo tolerado de alcohol en sangre es de 0,5 gr/l para vehículos particulares, 0,2 gr/l para motociclistas y 0,0 gr/l para principiantes y conductores profesionales.

De acuerdo a datos oficiales, en el 2021 se realizaron 338.311 controles de alcoholemia, de los cuales el 1.7% dio positivo con un dosaje promedio de 0.87 g/l de alcohol.

Las positivos de alcoholemia son liderados por los hombres en un 84.3%, mientras que las mujeres representan el 15.7%.

Desde el gobierno porteño también aclararon que aún si el conductor tiene su licencia registrada en un distrito que no sea la ciudad de Buenos Aires, la inhabilitación se producirá igual.

En abril de 2021, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), organismo del Ministerio de Transporte, presentó ante el Congreso de la Nación un proyecto de Ley de Alcohol Cero al volante para todo el territorio nacional, en un texto elaborado junto al Ministerio de Salud, la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Ssdronar) y asociaciones de familiares de víctimas de tránsito, que también fue firmado por el diputado Ramiro Gutiérrez y el exdiputado Facundo Moyano.

En los últimos meses, instituciones como la Organización Panamericana de Salud (OPS), la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y 53 entidades nucleadas en el Foro de Sociedades Científicas, Organizaciones de la Sociedad Civil y Universidades se manifestaron a favor de que exista una ley de alcohol cero al volante en nuestro país.

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Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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