América Latina
Brasil vota hoy: Lula defiende el último gran bastión de la izquierda regional
Con 12 de 20 países latinoamericanos ya en manos de gobiernos conservadores, la elección de este domingo entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro es mucho más que una disputa interna: es la pelea por el equilibrio político de toda la región, con la sombra de Trump y el alineamiento con Washington como telón de fondo.
Doce de los veinte países de América Latina y el Caribe ya son conducidos por gobiernos de derecha o centroderecha. Este domingo, Brasil decide si ese número sube a trece, o si Luiz Inácio Lula da Silva logra conservar el último gran bastión progresista del continente al frente de la mayor economía de la región.
El duelo entre Lula y Flávio Bolsonaro no es solo una elección presidencial: es el termómetro más preciso del estado de situación política en América Latina.
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien está procesado por un intento de golpe de Estado y tiene sus derechos políticos suspendidos, encarna la continuidad del bolsonarismo sin la excentricidad de su padre. Las encuestas lo ubican cabeza a cabeza con Lula, quien busca su cuarto mandato presidencial a días de cumplir 81 años. La paridad refleja tanto el vigor de la nueva derecha regional como el desgaste propio de toda gestión de gobierno.
El mapa que incomoda a la democracia
El mapa actual es contundente: de los veinte países que integran el constructo latinoamericano y caribeño, doce ya están en manos de opciones conservadoras, alineadas en su mayoría con Washington. No todos son iguales en tono ni en profundidad ideológica; el pragmatismo de Luis Abinader en República Dominicana dista mucho del ultraliberalismo de Milei, pero la tendencia regional es inequívoca.
El drama del oficialismo y las reelecciones que no fueron
Uno de los datos más reveladores del ciclo político regional es la dificultad estructural para la continuidad en el poder. Solo en cinco de los veinte países latinoamericanos los ciudadanos apostaron por la reelección o la continuidad de la fuerza gobernante. Y esos casos están lejos de ser ejemplos de normalidad democrática: Bukele fue reelecto en 2024 tras una polémica reforma constitucional que habilitó su candidatura en contra de la prohibición vigente; Daniel Ortega fue ratificado en Nicaragua en unos comicios que la Unión Europea, la OEA y Estados Unidos calificaron de farsa; en Cuba, Raúl Castro fue ratificado por la Asamblea Nacional; y Abinader ganó en República Dominicana en el caso más institucional del grupo.
Sí hubo continuidad de fuerza gobernante sin el mismo candidato en México, donde Claudia Sheinbaum sucedió a Andrés Manuel López Obrador al frente del movimiento MORENA; en Paraguay, donde el candidato de Abdo Benítez sostuvo al Partido Colorado; y en Costa Rica, donde Laura Fernández, ministra de su antecesor Rodrigo Chaves, se impuso en las urnas. En ese contexto, la apuesta de Lula por un cuarto mandato es al mismo tiempo un desafío electoral y un símbolo de resistencia política frente al avance conservador.
La mano de Trump y la Doctrina Monroe recargada
El ascenso de la derecha regional no ocurre en un vacío: tiene una influencia directa del movimiento MAGA y los triunfos de Donald Trump en 2016 y 2024. Bajo la actualización de la Doctrina Monroe, el líder republicano conduce desde el norte una guerra comercial con China que derrama en América Latina a través de su política arancelaria, y un enfrentamiento cultural sostenido contra todo lo que identifica con la agenda progresista, que en la región se mezcla con el campo de la izquierda y el centroizquierda.
Las subas de aranceles afectaron principalmente a Sheinbaum y a Lula, aunque tanto México como Brasil lograron arribar a acuerdos con Washington. Como contrapartida, el Gobierno de Milei recibió el beneplácito de la administración Trump, materializado en un préstamo clave del Tesoro estadounidense en 2025, previo a las elecciones de medio término en Argentina. La geopolítica regional tiene, así, un factor externo que opera con claridad sobre los resultados internos.
Lo que está en juego más allá del Planalto
Un eventual triunfo de Flávio Bolsonaro implicaría la consolidación de un bloque regional de derecha que incluiría a las dos mayores economías de América del Sur, Argentina y Brasil, ambas alineadas con el eje Washington-FMI y en abierta tensión con los gobiernos de Venezuela, Nicaragua, Cuba y Bolivia. Para la izquierda y el progresismo regional, significaría perder el ancla más pesada con la que contó desde la llegada de Lula al poder en 2003.
Una victoria de Lula, en cambio, sostendría el contrapeso más significativo frente al avance conservador y reforzaría los vínculos con los gobiernos de Colombia, Honduras y México, donde el progresismo aún gobierna con márgenes distintos. Lo que se define este domingo en las urnas brasileñas excede ampliamente las fronteras del gigante sudamericano: es una disputa por el sentido político de toda una región.
Lo que tenés que saber
- Brasil vota este domingo en una elección que enfrenta a Lula da Silva, presidente en ejercicio, con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente inhabilitado judicialmente.
- Las encuestas ubican a ambos candidatos cabeza a cabeza, lo que refleja el vigor de la nueva derecha regional y el desgaste del oficialismo.
- Doce de los veinte países de América Latina y el Caribe ya están conducidos por gobiernos de derecha o centroderecha alineados con Washington.
- El respaldo de la administración Trump al Gobierno de Milei mediante un préstamo del Tesoro en 2025 ilustra la dimensión geopolítica del ciclo conservador regional.
- Un triunfo de Bolsonaro consolidaría un bloque de derecha en las dos mayores economías de América del Sur; una victoria de Lula sostendría el principal contrapeso progresista del continente.
Elecciones
Otra vez: Milei llamó “zurdo comunista” a Lula tras el triunfo de Bolsonaro en Brasil
El presidente argentino celebró en su cuenta de X que los mercados reaccionaran con fuertes subas tras el inesperado resultado de la primera vuelta brasileña, en la que Flávio Bolsonaro superó a Lula da Silva con el 47,03% de los votos. La segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre.
“DE MANUAL…!!! Pierde un zurdo comunista a manos de alguien de derecha y los mercados lo festejan con grandes subas”, escribió Javier Milei en su cuenta de X apenas conocidos los resultados de la primera vuelta presidencial de Brasil. Con ese posteo, el presidente argentino renovó sus ataques públicos contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y celebró que Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, terminara por delante en los comicios del domingo 5 de octubre con el 47,03% de los votos, contra el 45,16% del actual mandatario.
El posteo de Milei se produjo horas después de que los activos brasileños negociados en el exterior registraran fuertes avances en los mercados internacionales. El ETF iShares MSCI Brazil (EWZ), que replica en Nueva York el comportamiento de las principales acciones de Brasil, llegó a subir alrededor del 12%, mientras que el real brasileño mostraba una fuerte apreciación frente al dólar en los mercados de futuros. Petrobras, Itaú Unibanco, Bradesco, Nubank, Vale y Embraer también registraban avances significativos en las operaciones previas a la apertura de Wall Street.
El tono de siempre: del insulto a la identidad política
La expresión «zurdo comunista» no fue una novedad en el vocabulario del mandatario argentino. Milei utiliza ese término de manera recurrente para descalificar a líderes de centroizquierda o izquierda de la región, en una retórica que mezcla el discurso económico libertario con una confrontación permanente hacia los gobiernos progresistas de América Latina. La publicación del domingo cerró además con el acrónimo «MAGA», la consigna de la ultraderecha estadounidense vinculada a Donald Trump, que el presidente argentino adopta como bandera política propia.
La noche del domingo, al conocerse los primeros resultados, Milei ya había escrito: «Felicitaciones querido amigo Flávio Bolsonaro por esta histórica elección ante el comunista de Lula», y añadió que «la libertad avanza en Brasil». El lunes renovó esos conceptos con el posteo más agresivo y la referencia explícita a la reacción de los mercados, convirtiendo un resultado electoral extranjero en material de campaña y propaganda para su propio proyecto político.
Un resultado que sorprendió al mercado y a las encuestas
El dato de fondo es que el desempeño de Bolsonaro fue superior al anticipado por los sondeos previos, que ubicaban a Lula en una posición más favorable de cara a la primera vuelta. El resultado dejó a ambos candidatos sin la mayoría necesaria para consagrarse presidente, por lo que habrá segunda vuelta el 25 de octubre. Analistas financieros atribuyeron la reacción positiva de los mercados a la expectativa de que una eventual administración de Bolsonaro hijo impulse una política de mayor disciplina fiscal y medidas más favorables a la inversión privada.
El propio Lula reconoció que el resultado fue «inesperado» para su campaña, lo que abre un escenario de segunda vuelta más competitiva de lo proyectado. En ese contexto, la intervención de Milei, lejos de ser una voz aislada en el panorama regional, se inscribe en una red de solidaridades políticas de la ultraderecha latinoamericana que tiene en Bolsonaro uno de sus referentes históricos y en Milei su expresión más reciente.
La diplomacia en pausa
Los vínculos entre Argentina y Brasil atraviesan desde hace meses una etapa de frialdad diplomática. La intervención pública y reiterada de Milei en la interna política brasileña, con insultos directos hacia el presidente en ejercicio, representa una anomalía en los estándares de las relaciones bilaterales entre dos de los países más importantes del Mercosur. La segunda vuelta del 25 de octubre determinará si la apuesta del presidente argentino tendrá correlato político en Brasilia o si, en cambio, Lula renueva su mandato con una derrota que Milei ya celebró de antemano.
Lo que tenés que saber:
- Milei llamó «zurdo comunista» a Lula da Silva por segunda vez en menos de 24 horas, a través de su cuenta de X.
- Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% y superó a Lula (45,16%) en la primera vuelta presidencial de Brasil del 5 de octubre.
- La segunda vuelta está prevista para el 25 de octubre; ninguno de los dos candidatos alcanzó la mayoría necesaria.
- Los mercados reaccionaron con fuertes subas: el ETF de Brasil en Nueva York trepó hasta un 12% y el real se apreció frente al dólar.
- La intervención pública de Milei en la interna política de un país vecino profundiza el distanciamiento diplomático entre Argentina y Brasil.
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