CABA
Fraude en CABA: vecinos denunciaron que Larreta hace participar empleados de audiencias públicas
«No son vecinos ni ciudadanos desinteresados, son un puñado de empleados del Gobierno porteño, todos con el mismo discurso inconcluso», afirmaron desde la asociación Amigos del Parque Saavedra tras la finalización de la tercera jornada de la audiencia convocada por la gestión local para analizar el proyecto para la creación del reservorio.
Vecinas y vecinos del Parque Saavedra reiteraron este miércoles, durante la tercera jornada de la audiencia pública, la negativa a la creación de un reservorio pluvial a cielo abierto al considerar que representará un «foco de contaminación» y aseguraron que las personas que se manifestaron a favor de la obra fueron de «empleados del Gobierno porteño» que no residen en el barrio.
«No son vecinos ni ciudadanos desinteresados, son un puñado de empleados del Gobierno porteño, todos con el mismo discurso inconcluso», afirmaron desde la asociación Amigos del Parque Saavedra tras la finalización de la tercera jornada de la audiencia convocada por la gestión local para analizar el proyecto para la creación del reservorio.
La audiencia pública arrancó el lunes y se extenderá hasta el viernes para dar lugar a la participación ciudadana a partir de la intervención de 285 oradores, que aludirán al proyecto hidráulico que prevé una extensión de 400 metros dentro del Parque Saavedra como un intento de mitigar las inundaciones a partir del escurrimiento de las aguas pluviales en el cuenco.
La intención es evitar anegamientos en una zona vulnerable ante esta problemática dado que allí fue donde, en abril del 2013, se registró una inundación histórica que provocó la muerte de seis personas del barrio y afectó a cientos de residentes debido al alto caudal de agua que ingresó en sus casas que alcanzó, en algunos casos, más de dos metros de altura.
Según explicaron desde el Ejecutivo, el proyecto contempla un reservorio temporal que almacenará los excedentes hídricos que superen la capacidad de conducción del Arroyo Medrano, que está entubado y corre por debajo del parque; mientras que «en períodos de tiempo seco, por el cauce circularía agua limpia proveniente de la napa freática».
En la jornada de hoy participó el presidente del bloque de legisladores porteños del Frente de Todos, Claudio Ferreño, quien sostuvo que la obra proyectada «no tiene razón de ser»; en tanto que Karina Murúa, integrante de la Junta Comunal 12 coincidió en que es «totalmente innecesaria y afectará a casi cuatro hectáreas del parque».
Carlos Salvatierra, vecino de Saavedra, dijo que «es una obra faraónica con fines inmobiliarios» y señaló que «como es un arroyo que no va a tener pendiente, entonces cuando venga el agua de la lluvia, va a quedar estancada y va a transformarse en un foco de infecciones y contaminación».
«Un zanjón no es una solución», manifestó Leandro Almirón, quien además sostuvo que «los que están a favor no son vecinos del barrio y solo piensan en pasar un fin de semana frente a un arroyo, pero va a estar contaminado».
En tanto, desde la asociación barrial «Amigos del Parque Saavedra», que se oponen al proyecto, denunciaron que las personas que respaldaron el proyecto «son empleados del Gobierno porteño que no son del barrio».
Así, aludieron a participantes que, de acuerdo a sus perfiles en redes sociales y laborales, son trabajadores de distintas direcciones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires vinculadas a los sectores de infraestructura e hidráulica.
En ese marco, uno de los oradores que apoyó el proyecto fue Bautista Aramburu, quien indicó que la obra «es un gran avance la obra para mitigar las inundaciones» y pidió «dejar de ser egoístas y pensar en las generaciones que vienen».
Leticia Caidino, en tanto, consideró que el reservorio «va a reducir riesgo de inundación y la cuenca recuperará las características naturales ya que se va a volver a tener ese acercamiento con el agua que nos va a reconciliar con nuestra historia».
CABA
Ciudades inteligentes sin política laboral: el vacío que dejó el congreso de intendentes en CABA
Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes de distintas provincias se reunieron en la Usina del Arte para debatir inteligencia artificial, transformación digital y su impacto en el trabajo. Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores y reclamó que los gobiernos garanticen que la mayoría de la sociedad quede del lado de los beneficiados.
La primera edición de URBAN CITIES Buenos Aires 2026, el Congreso Federal de Ciudades Inteligentes, reunió este miércoles en la Usina del Arte, en el barrio de La Boca, a representantes de casi 300 municipios y a 82 intendentes de todo el país para discutir uno de los desafíos más urgentes de la gestión pública contemporánea: cómo incorporar la inteligencia artificial a los servicios del Estado sin que esa transformación profundice las desigualdades existentes en el mercado laboral y en el acceso a la educación.
El evento fue organizado por la Unidad de Relaciones Federales y Vinculación Interjurisdiccional del Gobierno de la Ciudad, encabezada por César Torres. La apertura estuvo a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien planteó el eje político del encuentro con una frase que sintetiza la tensión de fondo: «Estamos frente a una revolución tecnológica y nuestro desafío es que la mayoría de la sociedad esté del lado de los ganadores».
La IA ya modificó el mercado laboral; la pregunta es quién paga el costo
Macri puso sobre la mesa una preocupación que los datos ya respaldan con crudeza. Un relevamiento publicado meses atrás por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), con asesoría de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estableció que el 67% del empleo porteño tiene algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, con un índice de 0,353 que supera al de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Las ocupaciones más afectadas son precisamente las más numerosas del distrito: empleados administrativos, contables, de atención al público y profesionales de TIC.
En ese contexto, el jefe de Gobierno reconoció que una parte importante de quienes integran hoy el mercado laboral se formó en un mundo analógico y debe adaptarse a herramientas que cambian a una velocidad que los sistemas educativos no pueden seguir. «La IA va a plantear ganadores y perdedores», admitió, y llamó a que los gobiernos asuman ese desafío sin naturalizarlo. El planteo, sin embargo, no vino acompañado de ninguna medida concreta de protección para los sectores laborales más vulnerables a la automatización.
La tensión entre el discurso de la oportunidad tecnológica y la ausencia de políticas activas de reconversión laboral fue la que atravesó, de manera implícita, toda la jornada. Hablar de ciudades inteligentes sin debatir quién financia la transición y quién carga con sus costos es, en el mejor de los casos, una omisión; en el peor, una decisión política.
La educación, entre el discurso y la contradicción
Macri también colocó el problema educativo en el centro del debate. «En las escuelas hay chicos estudiando para trabajos que hoy no existen», afirmó, y señaló que la formación no puede concebirse como una etapa que cierra con el egreso escolar o universitario: «Necesitamos que los ciudadanos sigamos aprendiendo a lo largo de la vida».
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, también expuso en el congreso. Su presencia tiene una lectura política específica: el gobierno de Macri incorporó el uso de inteligencia artificial como contenido obligatorio en la escuela primaria porteña, con un anexo curricular elaborado, según trascendió, con herramientas de IA generativa. La apuesta plantea preguntas abiertas sobre cómo se garantiza la equidad en el acceso a esas herramientas en un sistema educativo con brechas tecnológicas notorias entre escuelas.
Un mapa federal con lecturas cruzadas
La convocatoria tuvo un componente político que no pasó desapercibido: reunió a intendentes de distintos partidos y provincias bajo la conducción del gobierno porteño. Entre los presentes se contaron Julio Alak, intendente de La Plata; Daniel Passerini, de Córdoba; Soledad Martínez, de Vicente López; Rodrigo Aybar, de Tres de Febrero; Santiago Passaglia, de San Nicolás; Leonel Chiarella, de Venado Tuerto; y varios jefes comunales de la Patagonia y Cuyo, como Carlos Koopmann (Zapala), Bruno Pogliano (El Bolsón), Lino Yonar (Campo Quijano) y Susana Laciar (San Juan).
La presencia de Alak, intendente del principal municipio bonaerense y figura del kirchnerismo, en un evento organizado por la administración macrista no es un dato menor. Sugiere que la agenda de las ciudades inteligentes, con todo lo que implica en términos de infraestructura digital, datos ciudadanos y relación con el sector privado tecnológico, empieza a configurar un espacio de disputa política que cruza las fronteras partidarias tradicionales.
Entre los expositores también estuvieron el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el presidente de la Fundación País Abierto y Digital, Andrés Ibarra, ex funcionario macrista con vínculos en el ecosistema tecnológico, y el emprendedor Mateo Salvatto. La participación de empresas tecnológicas y startups completó un cuadro en el que el sector privado tuvo un lugar central en la definición de la agenda pública.
Qué significa ciudad inteligente y para quién
Durante el encuentro también se discutió qué significa en la práctica aplicar tecnología a la gestión municipal. Macri planteó que «una ciudad inteligente no es algo que se compra» y señaló que requiere también una ciudadanía y equipos preparados. La frase es razonable, pero evade la pregunta más incómoda: qué pasa con los municipios que no tienen los recursos, la conectividad ni el capital humano técnico para implementar esas transformaciones sin asistencia del Estado nacional o provincial.
La jornada había comenzado el martes 1 de septiembre con una sesión técnica destinada a los equipos de gobiernos locales y provinciales, donde se trabajó sobre herramientas concretas de gestión de datos, seguridad, salud y movilidad. La intención declarada es que las experiencias exitosas puedan replicarse en otros distritos. El desafío real es que esa replicación no reproduzca también las asimetrías de partida.
Puntos clave
- Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes participaron del primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes en la Usina del Arte.
- Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores, sin anunciar medidas concretas de protección laboral.
- El CESBA y la OIT establecieron que el 67% del empleo porteño tiene exposición a la IA generativa, con un índice superior al de EE.UU. y Europa.
- El intendente kirchnerista de La Plata, Julio Alak, participó del evento organizado por la administración macrista.
- El congreso no incluyó propuestas concretas de reconversión laboral para los sectores más vulnerables a la automatización.
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