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Mapa de la Policía: 32 casos en dos meses

La iniciativa de Ofelia Fernández y organizaciones de DDHH desde el 11 de julio registraron 163 denuncias.

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El-Argentino-Policía de la Ciudad

Por Néstor Llidó

Desde su lanzamiento, el último 11 de julio, el denominado Mapa de la Policía, una herramienta digital que propone construir una red de cuidados ante la violencia institucional en la ciudad de Buenos Aires, se presentó un primer reporte, que da cuenta de la existencia de 32 hechos que vincula a personal de la fuerza de seguridad porteña con estos episodios.

Por lo tanto, en solo dos meses de funcionamiento, registró 163 denuncias, de las cuales 48 pudieron verificarse hasta con el contacto directo con las víctimas, aunque se decidió dar a conocer un total de 32 casos.

Mapa de la policía.

“Uno de los más graves ocurrió en el hospital neuropsiquiátrico José T. Borda, cuando el 14 de agosto, un policía disparó su arma reglamentaria, luego de un altercado con un paciente”, se detalló, agregando que “a pesar de la gravedad del hecho, nada se sabe acerca del agente implicado. La opacidad en el tratamiento de estos casos de violencia policial no es un comportamiento saludable».

En el Mapa de la Polícía también se verificaron 11 casos de hostigamiento a trabajadoras sexuales en el barrio de Constitución. “Si bien en nuestro país, la prostitución no es un delito, las policías insisten en hostigar a mujeres cis, trans y migrantes en ejercicio del trabajo sexual o por “sospechar” que podrían llegar a ejercerlo. Y la fuerza porteña no es la excepción”, manifestaron en el informe.

No obstante, en estas “prácticas” de la Policía de la Ciudad se observan “detenciones arbitrarias, requisas vejatorias y robo de pertenencias, contra ese colectivo, dentro del que las mujeres trans son las más perseguidas”.

Por ejemplo, el último 12 de julio de 2022, en la calle Salta al 1400 de Constitución, “una mujer trans fue detenida sin justificativos por efectivos de la Policía de la Ciudad, quienes la obligaron a desvestirse en la vía pública». Mientras que el pasado 14 de agosto, un vecino señaló a una trabajadora sexual por el robo de un teléfono celular que en realidad había perdido y de todas maneras, la mujer estuvo desde las 9 de la mañana hasta la medianoche en una celda de la Comisaría Vecinal 1C.

Además, dieron cuenta sobre la “reacción antidemocrática», en referencia a la “arremetida judicial” para intentar censurar al Mapa de la Policía, encabezada por la abogada Florencia Arietto junto a la fiscal Celsa Ramírez, en el marco “de una ofensiva mediática del gobierno de la Ciudad cuyo vocero fue el ministro de Seguridad Marcelo D’Alessandro”.

También se abordó en el reporte al operativo de vallado en la casa de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el barrio de Recoleta. «La torpe medida del ministerio de Seguridad porteño elevó los niveles de tensión política a una escala inédita», señalaron desde el Mapa. 

En ese marco se produjo un hecho ya denunciado por la legisladora Ofelia Fernández, cuando al menos un efectivo de la Policía de la Ciudad portaba municiones letales, algo expresamente prohibido por el artículo 99 de la Ley de Seguridad local.

«Cinco días después de este lamentable operativo, un militante de extrema derecha intentó disparar contra la vicepresidenta y estuvo a punto de cometer un magnicidio que hubiera abierto una ventana a lo desconocido en la historia argentina», concluye el reporte.

Cabe recordar que el Mapa de la Policía es una iniciativa impulsada por la legisladora Ofelia Fernández junto al CELS, el Movimiento de Trabajadores Excluidos, la Asociación contra la Violencia Institucional, el Equipo de Investigación Política y medios como la Revista Crisis y El Grito del Sur y su principal objetivo es “visibilizar hechos de abuso policial para evitar que se naturalicen”.

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Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes

El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.

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El Argentino Diario-Jorge Macri.

Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes

★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.

El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó

La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.

Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.

La subcultura detrás de las amenazas

La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.

El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.

Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias

La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.

La paradoja de la respuesta institucional

La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.

En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.

Puntos clave:

  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
  • El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
  • Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
  • La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
  • Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.

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