Buenos Aires
Buenos Aires: más de 650 escuelas sumarán una hora de clases
El gobernador Axel Kicillof firmó un convenio con el ministro de Educación, por el que también 261 establecimientos pasarán de jornada simple a completa.
Más de 650 escuelas primarias bonaerenses sumarán una hora de clases diaria y otras 261 pasarán de jornada simple a completa, en el marco de un convenio firmado hoy entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, se informó oficialmente.
«Buenos Aires suma 110 mil horas semanales, equivalentes a más de 450 mil horas mensuales en sus escuelas», explicó el ministro Perczyk, quien destacó que eso «significa además un enorme esfuerzo presupuestario del Gobierno nacional».
Remarcó que «más del 60% de las escuelas del país han incorporado más horas de clase. Son más de 5 millones de horas de enseñanza incorporadas este año para mejorar la lectura, la escritura y matemática».
«Esto es un camino que tenemos que recorrer: más días, más horas, más años de clase con materiales, con libros, con capacitación docente, con computadoras y con infraestructura», aseguró el ministro.
Kicillof encabezó esta tarde en la Casa de Gobierno bonaerense de La Plata una reunión con Perczyk y el director general de Cultura y Educación, Alberto Sileoni, en la que se suscribió el convenio para ampliar la jornada educativa en escuelas primarias de gestión estatal de la provincia de Buenos Aires.
En esta primera etapa la medida incluye a 914 instituciones, alcanzando al 25,1% de las escuelas estatales que hasta el momento contaban con jornada simple y al 23% de la matrícula.
De esta forma, impacta en escuelas urbanas y rurales de 120 municipios bonaerenses, tanto del área metropolitana como del interior.
Sileoni explicó que «el incremento de las horas significa un paso muy positivo para la educación bonaerense, ya que servirá para reforzar aprendizajes de lengua y matemáticas y avanzar también con una currícula ambiciosa de arte y deporte».
«Estas horas que se suman tienen un propósito preciso y comenzarán a implementarse ya en el mes de octubre, alcanzando a más de 255 mil alumnos y alumnas», señaló.
En esta primera etapa la medida incluye en provincia de Buenos Aires a 914 instituciones, alcanzando al 25,1% de las escuelas estatales que hasta el momento contaban con jornada simple y al 23% de la matrícula.
De esta forma, impacta en escuelas urbanas y rurales de 120 municipios bonaerenses, tanto del área metropolitana como del interior, se informó oficialmente.
Mientras que en 653 escuelas se adicionará una hora de clases diaria, pasando a una jornada de 25 horas semanales, similar a sumar un día más de clases por semana, en 261 establecimientos se pasará de jornada simple a completa.
En base a esto, a finales de 2023 se habrán incorporado 40 días más de clases a los 190 previstos en el calendario anual.Con la firma de Buenos Aires, ya son 17 las provincias que adhirieron a la medida impulsada por el Ministerio de Educación de garantizar un piso mínimo de 25 horas semanales en las escuelas primarias lo que implica 38 días más de clase por año.
Las otras 16 jurisdicciones que comenzaron a implementar una hora más de clase por día en las escuelas primarias son Tucumán, Santa Cruz, Chaco, Catamarca, Entre Ríos, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Salta, Santa Fe, Corrientes, Río Negro, Formosa, Jujuy, Santiago del Estero, San Juan, Mendoza, y Córdoba.
Estuvieron también la secretaria de Educación de la Nación, Silvina Gvirtz; el asesor ejecutivo del Ministerio de Educación, Mario Caputo; el jefe de Gabinete de la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE), Pablo Urquiza; la subsecretaria bonaerense de Educación, Claudia Bracchi; el director provincial de Legal y Técnica de la DGCyE, Alberto García, y la directora de Coordinación Administrativa, Mónica Fazio.
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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