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Derrumbe en Caballito: hallan otro cuerpo y son dos los fallecidos

Las víctimas son una mujer de 75 años y un hombre de 82. Otro fue rescatado de entre los escombros y trasladado para su asistencia al Hospital Durand.

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Una mujer de 75 años y un hombre de 82 murieron a causa del derrumbe ocurrido en una vivienda en el barrio porteño de Caballito, mientras otro fue rescatado de entre los escombros y trasladado para su asistencia al Hospital Durand, informó la Policía de la Ciudad.

El segundo cuerpo fue hallado esta tarde por perros buscadores de la brigada K9 de la Policía de la Ciudad, en la misma vivienda y bajo los escombros del derrumbe.

Se trata de Nélida, de 75 años, y de Ramón, de 82, que habitaban en la misma casa del PH derrumbado.

La Policía no dio a conocer sus apellidos porque sus familiares aún no fueron notificados.

Respecto a la persona que fue trasladada al Hospital Durand, del Parque Centenario, se trata de un vecino de otro departamento del PH, de 80 años, identificado por la Policía de la Ciudad como Julio Ricardo.

El derrumbe, registrado en la avenida Pedro Goyena 557, llevó al Gobierno porteño a montar un operativo de emergencia que asistió a once personas, entre ellas dos menores.

Foto Camila Godoy
Foto: Camila Godoy

Una llamada al 911 alertó sobre el derrumbe en el primer y el segundo piso de una propiedad horizontal sobre la avenida Pedro Goyena, lindera a una obra en construcción, hasta donde se desplazó el SAME y personal de bomberos como parte del operativo de emergencia montado.

Perros rescatistas de la división K9 hallaron a los fallecidos entre los escombros del colapso, que se produjo antes del inicio de la tormenta que se abatió por sobre gran parte de la ciudad, indicaron fuentes del gobierno porteño.

Los rescatistas informaron que «ocho obreros que habían quedado atrapados en el derrumbe, fueron socorridos sin lesiones y quedaron a resguardo».

Minutos después de llegar al barrio, Alberto Crescenti, titular del SAME, confirmó a Télam que fueron rescatadas siete personas, dos de ellas menores.

Sin embargo, Crescenti aclaró que continuaban las tareas de remoción de escombros.

El titular del SAME detalló que el despliegue contempló «23 ambulancias del sistema, psicólogos, psiquiatras y montaje de triage».

Foto Camila Godoy
Foto: Camila Godoy

Voceros de la administración porteña señalaron que la obra lindera «estaba registrada con permiso del Gobierno de la Ciudad con inicio en agosto de 2023 y estaba en la etapa de excavación».

A su vez, las mismas fuentes detallan que «la Agencia Gubernamental de Control inspeccionó por última vez el 5 de diciembre» la construcción en el barrio de Caballito, cercana a la intersección de las avenidas Pedro Goyena y José María Moreno».

Por su parte Claudio, un vecino de los departamentos del PH que se derrumbó, sostuvo al canal de noticias C5N que «el resto de los vecinos fue evacuado por los techos», agregó que «el derrumbe pudo haberse producido por la obra en construcción» y recordó que «hay un juicio porque a tres o cuatro días de iniciarse la obra, el departamento 7 está en juicio y se hicieron denuncias permanentes en el Gobierno de la Ciudad».

Luego recordó a los medios que la última «fue realizada el viernes pasado porque se venían rajando los pisos y la medianera».

Foto Camila Godoy
Foto: Camila Godoy

Esta mañana, incluso, explicó que apareció «una nueva rajadura y una vecina lo puso en el grupo de WhatsApp que tenemos, y a los diez minutos se derrumbó».

«Esto se denunció muchas veces y nadie hizo nada. No hubo eco, y así terminamos», concluyó.

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Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes

El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.

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El Argentino Diario-Jorge Macri.

Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes

★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.

El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó

La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.

Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.

La subcultura detrás de las amenazas

La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.

El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.

Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias

La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.

La paradoja de la respuesta institucional

La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.

En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.

Puntos clave:

  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
  • El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
  • Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
  • La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
  • Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.

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