CABA
Dos trabajadores heridos en derrumbe de una obra en el barrio porteño de Almagro
La causa del derrumbe fue un «encadenado», maderas y concreto. Como resultado del siniestro, dos trabajadores fueron trasladados al hospital Durand tras resultar heridos.
Dos trabajadores de una obra en construcción, en el barrio porteño de Almagro, resultaron heridos este mediodía y fueron trasladados al hospital Durand luego de que se derrumbara material de la planta baja hacia el segundo subsuelo, informaron hoy fuentes policiales de la Ciudad de Buenos Aires.
Personal de Bomberos local, la Guardia de Auxilio y del SAME acudieron esta mañana ante una obra en construcción, ubicada en la calle Río de Janeiro al 100, entre Lezica y la traza del tren Sarmiento, en el barrio porteño de Almagro, a causa del derrumbe de un «encadenado», maderas y concreto, según detalló personal policial porteño.
Como resultado del siniestro, dos trabajadores fueron trasladados al hospital Durand tras resultar heridos, uno con fracturas de pierna izquierda y cráneo y otro también con fractura de pierna izquierda y politraumatismo.
El derrumbe de maderas y concreto, se produjo desde la planta baja hacia el segundo subsuelo.
CABA
Amenazas en escuelas: la Ciudad responde con mano dura y esquiva el debate de fondo
La ministra Mercedes Miguel reconoció que los chicos “no tienen dimensión”, pero el Gobierno refuerza medidas punitivas en lugar de invertir en prevención y acompañamiento.
Entre el pánico y la respuesta punitiva: la Ciudad endurece el discurso ante amenazas escolares
La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, buscó instalar una definición tajante frente a la ola de amenazas de tiroteos en escuelas: “no es una broma, es un delito”. La frase, repetida como mantra, marca el tono de un Gobierno que, ante un fenómeno complejo y multicausal, parece inclinarse más por la lógica punitiva que por una lectura integral del problema.
En paralelo, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció el refuerzo de protocolos que activan la intervención policial, judicial y de organismos de niñez ante cada episodio. El despliegue incluye incluso la incautación de celulares y el rastreo de conversaciones privadas de menores. La escena: chicos de 11 o 12 años bajo la lupa del sistema penal.
Criminalizar la infancia, una respuesta ligera
Miguel insistió en que los niños “no tienen dimensión” de lo que hacen. Sin embargo, esa misma afirmación entra en tensión con la decisión oficial de encuadrar sus conductas como delito. La contradicción no es menor: si no hay comprensión plena, ¿qué sentido tiene la amenaza penal como eje de la política pública?
- Se instala la idea de “límite” desde la sanción antes que desde la pedagogía.
- Se desplaza la responsabilidad hacia las familias y las redes sociales.
- Se invisibiliza el rol del Estado en la prevención y el acompañamiento.
El resultado es una respuesta que corre el eje: del cuidado al castigo.
El fantasma de las redes y la coartada perfecta
La ministra apuntó contra TikTok y la viralización de desafíos como motor del fenómeno. La explicación, aunque atendible, aparece incompleta y funcional: pone el foco en plataformas globales mientras evita discutir el deterioro local del sistema educativo.
En la Ciudad, docentes vienen denunciando:
- Falta de equipos interdisciplinarios suficientes (psicólogos, trabajadores sociales).
- Escasa capacitación para abordar conflictos digitales y violencias emergentes.
- Recortes presupuestarios que impactan en programas socioeducativos.
Sin esas herramientas, la escuela queda sola frente a problemáticas cada vez más complejas.
Protocolos sin comunidad
El Gobierno porteño difundió un instructivo para familias que incluye revisar mochilas, controlar celulares y denunciar al 911. La prevención queda así reducida a la vigilancia doméstica y al reflejo policial.
Pero en esa lógica se diluye algo central: la construcción de comunidad educativa. No hay mención concreta a espacios de escucha, trabajo con estudiantes, ni estrategias sostenidas de educación digital crítica.
Lo que no se dice
Mientras se multiplican las amenazas, también crece el miedo. Familias que dudan en enviar a sus hijos a la escuela y docentes que enfrentan situaciones para las que no fueron preparados. Sin embargo, el discurso oficial evita una autocrítica de fondo:
- ¿Qué pasa con el presupuesto educativo en la Ciudad?
- ¿Dónde están los equipos de acompañamiento permanentes?
- ¿Qué políticas integrales se implementan más allá del protocolo reactivo?
La apelación al delito ordena el relato, pero no resuelve el problema.
Entre el control y el abandono
El mensaje final del Gobierno parece oscilar entre dos extremos: más control y menos Estado presente en lo cotidiano. Se endurecen las respuestas cuando el conflicto estalla, pero se debilitan las políticas que podrían prevenirlo.
En ese terreno, la escuela queda atrapada: exigida para contener, pero sin recursos; señalada como espacio de riesgo, pero sin respaldo suficiente.
La pregunta de fondo sigue abierta: si los chicos no dimensionan, como admite la propia ministra, ¿no debería el Estado dimensionar mejor su respuesta?
-
CABA6 díasEl show del “cura DJ” en Plaza de Mayo: horarios y el centro porteño blindado
-
Automovilismo5 díasMurió un espectador en el Rally Sudamericano de Mina Clavero y suspendieron la competencia
-
Espectáculos 🎭5 díasDolor en la cultura: murió María Nieves, leyenda que marcó la historia del tango
-
CABA6 díasEl cura DJ hizo vibrar una Plaza de Mayo estallada: emotivo homenaje multitudinario al Papa Francisco
-
Entrevista5 díasEXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
-
Denuncia3 díasHackean el celular de Tomás Méndez en vivo: desde Crónica TV acusan a la SIDE y a la Federal
-
Buenos Aires6 díasDesalojo en Chapadmalal: orden judicial y tensión por la posible privatización
-
Política 📢6 díasLosada quiso defender a Adorni y un periodista de chimentos la dejó muda en la mesa de Juana Viale
