Buenos Aires
Reediciones y homenajes celebran a René Favaloro a 100 años de su nacimiento
A 100 años de su nacimiento, un 12 de julio de 1923, su nombre sigue inspirando no sólo a los profesionales de la salud sino también a la sociedad, que supo abrazar la ética del médico argentino.
En el centenario del nacimiento de René Favaloro, se reeditan dos libros en torno a su figura, «Recuerdos de un médico rural», un texto en primera persona que reúne sus memorias como médico en un pueblo pampeano, y la biografía «El gran operador», de Pablo Morosi, que recorre su infancia, su desarrollo profesional y su mirada sobre la salud, en tanto que desde este año, sobre la avenida Belgrano, se puede ver un mural hiperrealista que rinde homenaje a quien sigue siendo el médico más querido de la Argentina.
En el podio de los héroes, Favaloro conquistó un lugar con su nombre. Los giros que dieron impulso a esa narrativa van desde la creación del bypass aortocoronario -que significó un hito para la cardiología en todos los lugares del mundo y una de las técnicas más valoradas de la humanidad-, hasta su mirada social de lo médico, su compromiso público, sus valores de honestidad, su aspiración de la justicia social y su trágico final cuando decidió quitarse la vida durante la crisis del 2000.
A 100 años de su nacimiento, un 12 de julio de 1923, su nombre sigue inspirando no sólo a los profesionales de la salud sino también a la sociedad, que supo abrazar la ética del médico argentino. Dos libros reeditados para conmemorar la efeméride lo pintan de carne y hueso, uno a partir de su testimonio y otro que complejiza a fondo al personaje y a la persona. Además, este año, se inauguró un mural con su retrato sobre una de las paredes laterales de la Fundación Favaloro, en la intersección de las avenidas Belgrano y Entre Ríos, obra de Maxi Bagnasco.
Todos los Favaloro
Es la década del 50 y René Gerónimo Favaloro viaja La Pampa para instalarse en el pueblo rural de Jacinto Aráuz. Se supone que va por tres meses pero los planes muchas veces se bifurcan de su intención original y aquello que comenzó como algo breve se extiende por doce años. Favaloro vivirá allí hasta principios de 1962 ejerciendo la profesión que lo apasiona y defiende a capa y espada: la medicina. Una profesión que en ese pueblo castigado por el viento y la sequía, lo elevará a una suerte de líder comunitario. «Es el testigo y confesor de los hechos que suceden y se siente parte de ella, goza y sufre con los demás», describe el propio Favaloro las avenencias que definen al médico rural más allá de su saber profesional.
«Recuerdos de un médico rural», recién publicado por Sudamericana, es uno de los tres libros que el creador del bypass aortocoronario legó en clave de autobiografía. Los otros dos son «De La Pampa a los Estados Unidos» y «Don Pedro la educación». En ese primer volumen que dedica a la estadía en La Pampa, el cirujano recurre a su experiencia en primera persona como médico de un pueblo rural para narrar algo más que su propio quehacer y comprender la relación entre las condiciones socioeconómicas, la salud y la vida.
«El 25 de mayo de 1950, por pura coincidencia nomás, partí en un tren del Ferrocarril General Roca. ¡Quién iba a decir que el destino transformaría tres meses en casi doce años de tanta trascendencia para el resto de mi vida!», escribe sobre esa memoria que lo horadó y que evoca como un cuestionamiento para la transformación, como se pregunta en el prólogo de la segunda edición, en 1992: «¿Seremos testigos complacientes de que nuestro país también alcance los niveles de libertad desenfrenada de la sociedad de consumo donde la droga, la violencia, el abuso sexual, el crimen, el despilfarro, la destrucción de la naturaleza y la injusticia social son sus resultantes?».
Como un cronista que llega por primera vez a una realidad distante a la suya, Favaloro despliega sus tintes literarios en la descripción del paisaje pampeano. Ese relato pormenorizado del territorio tiene correlato en los valores y los lazos comunitarios y solidarios que encuentra entre las personas de aquel pueblo, pero también en las formas de producción, en la dinámica de los movimientos migratorios, en las oportunidades de quienes viven de lo que la tierra da y en la composición sociocultural, desde familias muy adineradas a «changarines» que sabían ganarse la vida.
Desde La Plata y gracias a un tío, Favaloro llegó a Aráuz para reemplazar al médico del pueblo. Sus labores abarcaban todas las áreas: clínica general, pediatría, pequeñas cirugías, urgencias y obstetricia, la especialidad que menos había practicado durante sus años de formación el Policlínico Bancario y que al cuarto día de instalado se vio obligado a ejercer de la noche a la mañana con bastante preocupación por su falta de práctica en atención de partos.
«En un pueblo tan chico, las pequeñas hazañas del médico recién llegado se comentaban por doquier y servían para balancear las derrotas que tanto preocupaban a mi tío. Con absoluta dedicación a mi tarea percibía que poco a poco iba entremezclándose con la población, la iba conociendo en profundidad a medida que me enteraba y participaba de sus problemas. (…) Había dejado de ser un extraño», escribe Favaloro sobre el pueblo que lo conquistó al punto de que «lentamente fui elaborando la idea de afincarme». Para Favaloro afincarse ahí fue más que decidir un presente individual sino la apuesta colectiva a través de la medicina para «contribuir al desarrollo social educacional de ese territorio con el que me había ido entremezclando». En Aráuz, Favaloro dio charlas a la comunidad para vincular salud con condiciones de higiene y creó una clínica, que dirigió junto a su hermano Juan José.
Aquello que Favaloro observa y registra en este texto no es indiferente a su profesión. La descripción del paisaje o las anécdotas cuando atiende a domicilio en parajes desolados operan como la plataforma de análisis que le permite tomar posicionamiento sobre lo que ve, y expone su mirada humanista sobre las condiciones de vida desfavorables del campo en relación a la ciudad. «La tarea diaria seguía desnudando las falencias sanitarias y la impotencia en la que se desarrollaba mi trabajo. Había que cambiarlo todo, pero si no quería fracasar debía planearlo con precisión y entender que debía hacerlo progresivamente, con paciencia», dice.
Este testimonio en primera persona conversa y se expande en otro libro, «El gran operador» (Marea), del periodista Pablo Morosi, una biografía escrita con el pulso de un documental que recupera la historia en detalle del médico argentino desde sus orígenes como descendiente de italianos que llegaron al país antes del fin del siglo XIX, su infancia en La Plata -pegadita al barrio conocido como El Mondongo-, los valores que definían a su familia (el trabajo y el esfuerzo), hasta su formación universitaria y su actividad política como representante estudiantil, además de sus recorridos profesionales de La Pampa a Estados Unidos, su consagración, su regreso a la Argentina y los desencadenantes de su muerte.
De médico rural ignoto a su gran hallazgo cuando operaba a una mujer a tórax abierto, en Estados Unidos, donde se había mudado para profundizar su formación, el derrotero de Favaloro es tan intenso como la potencia de su nombre. Fue en esa cirugía, recuerda Morosi, con la precisión de un cirujano, cuando «escribió una de las páginas más importantes en la historia de la cardiología mundial. Fue la primera cirugía programada de revascularización miocárdica que utilizó la técnica luego bautizada con el término bypass, vocablo en inglés que significa derivación o puenteo».
Como señala el autor en la introducción de «El gran operador» (Marea), esta panorámica de su vida también refleja el funcionamiento del sistema de salud argentino y sus claroscuros. «Un derrotero complejo, quijotesco y por momentos contradictorio, que acabó por determinar el sino trágico de su final», apunta el biógrafo. Favaloro se suicidó con un disparo al corazón un 29 de julio del año 2000, a sus 77 años, cuando la Fundación que llevaba su nombre atravesaba una compleja crisis financiera, tras el recorte fiscal a la entidad y la deuda de la obra social PAMI.
«Por las características que tuvieron su intensa y prolífica vida y su dramática muerte, o quizás a pesar de ello, es que René Gerónimo Favaloro ha trascendido la obra científica y médica para erigirse en un símbolo que evoca en la opinión pública argentina valores como la honestidad, la vocación de servicio y la excelencia profesional, aunque la raigambre de su figura no esté exenta de controversias y complejidades que, precisamente, hacen a la condición humana», resume Morosi.
Por eso mismo, el libro no escapa a las aristas políticas que envuelven su figura, porque aunque René se reivindicaba médico, lo cierto es que «para conseguir sus metas supo encumbrarse, con pragmatismo y astucia, en la trama del poder», escribe el biógrafo y así lo detalla: «Sin distinguir entre colores partidarios ni entre períodos democráticos o de regímenes dictatoriales, frecuentó incansable los despachos oficiales y se hizo habitúe los cócteles de empresarios, diplomáticos y sindicalistas, siempre en procura de ayudas y acuerdos imprescindibles para financiar su iniciativa».
Esa misma iniciativa que hoy sigue en pie con la Fundación Favaloro y que desde mayo de este año se ve cubierta con un homenaje visual y potente: un mural hiperrealista, de 22 metros de altura, que retrata al cirujano con su pelo tirante para atrás, vestido con delantal blanco. El mural, que asoma en la intersección de Belgrano y Entre Ríos, fue realizado por Maxi Bagnasco, el artista conocido por hacer murales de Maradona y de Messi, otros de los héroes del imaginario argentino. Cuando lo inauguraron, su familia lo definió como «el último gran prócer».
Buenos Aires
Milei les debe el almuerzo escolar a los chicos bonaerenses y los intendentes salen al cruce
Funcionarios e intendentes del PJ bonaerense encabezarán este martes una movilización al Ministerio de Capital Humano para reclamar 220.000 millones de pesos que el Gobierno nacional adeuda a la Provincia por el Servicio Alimentario Escolar.
El ajuste de Milei golpea a los más chicos: la Nación solo giró la mitad de lo prometido para el SAE
★ El Partido Justicialista bonaerense pasó de las palabras a la acción. Tras la reunión del viernes pasado en La Plata, intendentes y funcionarios provinciales decidieron movilizarse este martes hasta la sede del Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, para exigir que la Nación salde una deuda millonaria que afecta directamente el acceso a la alimentación de miles de estudiantes en la provincia de Buenos Aires.
La decisión de salir a la calle fue tomada en el último plenario del PJ bonaerense, donde también se acordó actualizar y ampliar el padrón de afiliados del partido.
Una deuda de 220.000 millones
El ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés «Cuervo» Larroque, puso los números sobre la mesa durante el cónclave partidario: la deuda del Estado nacional con la Provincia asciende a 220.000 millones de pesos correspondientes al Servicio Alimentario Escolar (SAE), el programa que garantiza el desayuno y el almuerzo en las escuelas públicas.
Según precisó el funcionario del gabinete de Axel Kicillof, el Gobierno de Javier Milei se había comprometido a financiar el 20% del SAE, pero hasta ahora solo giró poco más del 10%, es decir, apenas la mitad de lo prometido.
«Lo que estamos pidiendo es que se cumpla con una parte mínima de lo que históricamente aportaba el Estado nacional», reclamó Larroque, en declaraciones a la prensa.
El ajuste que llega al plato
La situación no es nueva, pero se agrava con cada mes que pasa sin que la Nación transfiera los fondos comprometidos. El SAE es uno de los programas más sensibles del sistema educativo bonaerense: alcanza a más de un millón y medio de alumnos en situación de vulnerabilidad social, para quienes el comedor escolar representa, en muchos casos, la única comida garantizada del día.
La negativa del Gobierno libertario a cumplir con los compromisos de cofinanciamiento reproduce un patrón ya documentado durante la gestión de Milei: el recorte sistemático de las transferencias a las provincias como parte de la estrategia de ajuste fiscal, que tiene como contrapartida el deterioro de los servicios públicos esenciales y el aumento de la pobreza infantil.
El peronismo bonaerense en pie de marcha
La movilización de este martes tendrá un carácter político y social a la vez. Los intendentes del conurbano y del interior provincial que se sumarán a la marcha llevan en sus municipios el impacto cotidiano del recorte: comedores con menos insumos, cooperadoras escolares que financian lo que el Estado no cubre, y familias que dependen de esos platos para llegar a fin de mes.
La medida de fuerza representa además una señal de articulación interna del peronismo bonaerense, que busca reactivar su presencia territorial y consolidar una agenda de oposición concreta frente al ajuste del Gobierno nacional.
Puntos clave
- Intendentes y funcionarios del PJ bonaerense marchan este martes al Ministerio de Capital Humano.
- El reclamo es por 220.000 millones de pesos adeudados por la Nación a la Provincia en concepto de Servicio Alimentario Escolar.
- El Gobierno de Milei comprometió financiar el 20% del SAE pero solo giró poco más del 10%.
- La decisión surgió en la reunión del PJ bonaerense del viernes pasado en La Plata.
- El ministro Andrés Larroque encabezó el planteo en el cónclave partidario.
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