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El BCRA confirmó que los bancos podrán ofrecer desde el lunes beneficios cambiarios a los sojeros

La iniciativa destinada exclusivamente a los productores agropecuarios les da la posibilidad de obtener dólares a bajo costo y altas tasas preferenciales en sus depósitos en pesos.

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Por Alejandro Tejero Vacas

El nuevo instrumento para incentivar a que los productores agropecuarios vendan su cosecha de soja antes del 31 de agosto próximo, que fue aprobado este martes por el Banco Central (BCRA), ya quedó operativo y los bancos estarán en condiciones de ofrecerlo a sus clientes desde el próximo lunes.

Así lo confirmaron fuentes del BCRA, en referencia a la posibilidad de depositar el 70% de los pesos obtenidos con la exportación de soja en una cuenta que ajusta diariamente por variación del tipo de cambio, y el 30% restante a comprar divisas al «dólar ahorro» (oficial + 65%), que el viernes cerró a $226,50 en el Banco Nación.

El objetivo del Banco Central es que las liquidaciones de soja sean, al menos, unos US$ 2.500 millones por arriba de las esperadas hasta el 31 de agosto próximo, y que ayuden así a reforzar las reservas internacionales.

Puntualmente, la norma establece que los productores podrán depositar el 70% de los ingresos producidos por la venta de soja en una cuenta a la vista (es decir, con acceso en cualquier momento a esos fondos) que se ajusta de forma diaria en función de la evolución del tipo de cambio A3500.

Además, por el 30% restante se permitirá la formación de activos externos al valor del dólar oficial más el impuesto PAÍS y las retenciones a cuenta que percibe la AFIP.

«De ninguna manera se trata de un dólar agro, ni un tipo de cambio diferencial. Sólo habilitamos dos instrumentos de inversión para los productores de soja», aseguró días atrás el presidente del Banco Central, Miguel Pesce.

Aún así, para que los bancos puedan ofrecerlo deberán readaptar sus sistemas informáticos que, si bien tienen la obligación de ofrecerlo a sus clientes, no están forzados a hacerlo a través de la web, por lo que la adopción dependerá del volumen de clientes en el rubro agrícola.

Consultados por Télam, los principales bancos con clientes del sector agro, tanto en la zona núcleo como en otros puntos del país, confirmaron estar trabajando en su implementación, aunque no creen llegar a ofrecerlo efectivamente el lunes próximo ya que están en una «fase técnica y de entendimiento de la norma» hasta su lanzamiento efectivo.

Desde el BCRA aseguraron que «no hay ninguna norma pendiente» para que se haga efectiva, aunque sí una medida «inesperada e innovadora» y que, por ello, es probable que demore «entre una semana y 10 días» para su cumplimiento efectivo.

De todas formas, están confiados en que tendrá una buena recepción una vez que esté disponible.

«Seguramente podamos obtener 2.500 millones de dólares, muy posiblemente más. Creemos que esa es una cifra posible. Vamos a ver si el incentivo lleva a una venta mayor», puntualizó Pesce en una entrevista radial, en la que enfatizó que la medida es «conveniente» ya que se trata de «una solución a un problema que nos plantea una cadena productiva, como lo hemos hecho con las pymes en su momento».

Según cálculos del Ministerio de Agricultura, actualmente hay cerca de US$ 10.000 millones en granos que aún no fueron liquidados, de los cuales una porción más pequeña -cercana a los US$ 3.000 millones- está en centros de acopio pero aún sin precio fijado, por lo que aún no se concretó su venta.

El atractivo que le da la norma al productor para vender sus granos es múltiple.

Por un lado, pueden acceder casi sin límite -por el 30% de la venta que hagan- a la compra de dólares a un tipo de cambio que es un 25% más barato que el Dólar MEP (cerró a $280 el viernes), un mercado al que pueden acceder legalmente para vender los dólares que obtengan de esta operatoria.

Además, no sólo pueden depositar el 70% de los pesos en una cuenta que les paga un interés igual a la variación del tipo de cambio en forma diaria, sino que pueden acceder a los fondos depositados en esa cuenta en cualquier momento, sin tener que esperar los 30 días -como mínimo- que tiene un plazo fijo.

Actualmente no existe en el sistema financiero argentino un producto de este tipo y su novedad es, justamente, uno de los motivos que demora su puesta en marcha.

Para poner un ejemplo del funcionamiento: en una venta de granos de soja por $1 millón, el productor podrá hacer un depósito por $700.000 y, con los $ 300.000 restantes, adquirir US$ 1.324,5 al precio del denominado «dólar ahorro».

La otra ventaja para el productor es que esos dólares son de libre disponibilidad por lo que puede dejarlos en el banco, retirarlos o usarlos para comprar insumos o hacer cualquier operación financiera habilitada.

Si, por ejemplo, decidiera vender esos dólares vía MEP obtendría unos $370.000, lo que implica una ganancia inmediata de unos $ 70.000.

«El productor tiene la ventaja de no asumir los riesgos de mantener la cosecha en los campos y poder aprovechar cualquier oportunidad de negocios por la disponibilidad inmediata y automática de los fondos. La estructura de este régimen considera prácticas comerciales y de ahorro tradicionales de la actividad», aseguraron desde el BCRA.

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El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.

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Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos

★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.

El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.

El petróleo como motor de la aceleración

El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.

La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.

El relato oficial y la cadena de costos

El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.

Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.

Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada

El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.

La vulnerabilidad energética del modelo

La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.

Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.

Puntos clave

  • El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
  • La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
  • El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
  • El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
  • Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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