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Esperan buenas lluvias para noviembre y diciembre, claves para la campaña de soja y maíz

Los especialistas del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar confirmaron que «se comenzó a transitar el fenómeno climático El Niño».

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Durante los próximos dos meses podrían darse lluvias entre normales a superiores a los registros históricos sobre el norte y centro del área agrícola, lo que impactará de manera positiva en la campaña gruesa de granos, como consecuencia del fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño en la región.

Tras las precipitaciones que se registraron entre el fin de semana pasado y el miércoles, los especialistas del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar confirmaron que «se comenzó a transitar el fenómeno climático El Niño», por lo que se espera «un trimestre con lluvias entre normales a superiores a las normales y temperaturas medias más cálidas para el NEA y la Región Pampeana».

El director del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) del INTA, Pablo Mercuri, dijo que «las lluvias ocurridas los últimos días y las que se esperan para las próximas semanas son una señal de cambio de la situación de escasez hídrica con la que convivió el sector las últimas casi 4 campañas agrícolas».

En la misma línea, la investigadora del INTA, Natalia Gattinoni, planteó que para el NEA y el centro, norte y este de la región Pampeana «se espera una mayor probabilidad de transitar un trimestre con lluvias entre normales a superiores a las normales acompañadas de temperaturas medias más cálidas».

«Noviembre y diciembre podrían ser meses clave para la ocurrencia de precipitaciones, si bien para algunas decisiones agrícolas ya estarían demoradas, puede ser un aporte para otras», completó Gattinoni.

En este sentido, Mercuri acotó que «la ocurrencia de eventos con más frecuencia y la cobertura regional de las mismas durante la primavera son el inicio de una trayectoria más optimista en el comportamiento de las lluvias» y que, ante ello, «se esperaría que durante la campaña continúe el abastecimiento de agua para los cultivos de fina y para la continuidad de la siembra de cultivos de soja y maíz de ciclo largo».

De hecho, las precipitaciones que se dieron al principio de la semana en la región central, con acumulados promedios de entre 30 y 40 milímetros (mm), con picos que superaron los 100 mm, fueron claves no solo para detener el deterioro del trigo, sino también para impulsar la siembra de maíz y de soja, que comenzará la próxima semana en la zona núcleo.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), «con este aguacero, durante la semana comenzará el desfile de sembradoras de soja» en la región que comprende el norte bonaerense y el centro-sur de Santa Fe y Córdoba.

En su informe semanal, la entidad bursátil remarcó que «este año hay intenciones de recuperar unas 300.000 hectáreas (para la soja), que el año pasado quedaron afuera de los planes de siembra por la falta de humedad».

Además, se sumarían 200.000 hectáreas que no pudieron sembrarse con maíz temprano en este año por la falta de lluvias, cuestión por la cual se espera que en total se implanten unas 5,1 millones de hectáreas, que de concretarse elevaría el área destinada a la oleaginosa un 11% respecto al año pasado.

Cabe mencionar que a nivel nacional, la entidad bursátil rosarina proyectó un área de 17,4 millones de hectáreas y una producción de 50 millones de toneladas, cifras que podrían ser revisadas en su próxima estimación mensual.

La analista de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, Florencia Poeta, alertó que más allá de las lluvias que se registraron, «todavía persisten las condiciones de sequía» en áreas de la zona núcleo.

Tras lo cual enfatizó que «la humedad en la capa superficial de los suelos da el puntapié para destrabar la siembra de soja», por lo que «la semana que viene, mientras que el piso permita el avance, se va a largar la siembra».

Para Poeta, «las perspectivas para la campaña gruesa son buenas, con El Niño por delante y lluvias para el ciclo».

La buena nueva no deja de contar también con alertas: «que esto no se transforme en un temporal, más allá de que las lluvias son totalmente bienvenidas», dijo la especialista respecto a la posibilidad de que la caída de agua pase a ser abundante en demasía.

En cuanto al maíz, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) indicó que tras las lluvias se espera que la semana próxima se dé un fuerte avance de los últimos planteos tempranos a nivel nacional, aunque «en varios casos, la ventana de siembra se ha dado por finalizada, migrando una superficie importante de la intención de siembra temprana a fechas tardías».

Hasta el momento, se han incorporado 1,6 millones de hectáreas, que significan el 22 % del total de maíz de las 7,3 millones de hectáreas estimadas a nivel nacional.

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Coopershoes fabricaba zapatillas para Converse, Grimoldi, DC y Pony en Argentina y pasará a importar desde Brasil

La empresa brasileña que fabricaba zapatillas Converse, Grimoldi y Pony en el Parque Industrial de Las Flores despidió a todos sus operarios y frenó la producción. Es el segundo cierre en un mes en esa localidad bonaerense y ocurre en un sector que, según UTICRA, perdió el 80% de sus trabajadores en todo el país.

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Coopershoes despidió a todos sus operarios y frenó la producción de calzado en su planta de Las Flores, Buenos Aires.

Lo que durante años fue el motor industrial de Las Flores hoy es silencio. La empresa brasileña Coopershoes despidió a todos los trabajadores de producción de su planta en el Parque Industrial de esta ciudad bonaerense de 27.000 habitantes y anunció que ya no fabricará calzado en Argentina. En su mejor momento, llegó a emplear a 380 operarios; hoy quedan apenas nueve empleados administrativos encargados de gestionar el cierre.

Coopershoes, cuyo nombre completo es Cooperativa de Calçados e Componentes Joanetense Ltda., fue fundada en 1998 en la ciudad de Picada Café, Rio Grande do Sul, Brasil. En 2008 abrió su primera planta fuera del país en Las Flores, provincia de Buenos Aires, donde fabricó durante casi dos décadas zapatillas para marcas reconocidas como Converse, Grimoldi, DC y Pony. El representante de la firma en Argentina, Markus Heydn, confirmó el cese de la producción y señaló que la compañía pasará a abastecer el mercado local mediante importaciones directas desde Brasil.

Un derrumbe progresivo desde fines de 2023

El cierre no fue un hecho repentino sino el desenlace de un proceso de deterioro que se aceleró con el cambio de gobierno. Desde UTICRA, la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado, el dirigente Darío Coronel señaló que el derrumbe comenzó a profundizarse a fines de 2023. Los pedidos de las marcas para las que producía la fábrica cayeron de manera sostenida: solo en el caso de Converse, los encargos se redujeron desde unos 38.000 pares mensuales hasta 18.000, antes de interrumpirse por completo.

La caída de los pedidos provocó una sucesión de suspensiones y despidos que fue vaciando la planta en cámara lenta. En diciembre de 2023, Coopershoes contaba con 280 trabajadores; en agosto de 2026, la empresa concretó una nueva tanda de despidos que dejó el plantel en alrededor de 30 operarios. Semanas después, también ese grupo fue desvinculado. El secretario de Producción, Turismo y Ambiente de la Municipalidad de Las Flores, Cristian Chiodini, admitió la gravedad del contexto: «Estamos en una crisis industrial, económica y productiva. El mercado interno está retraído, los costos no cierran y los empresarios no tienen margen».

La apertura importadora como factor determinante

Desde UTICRA atribuyeron el cierre a la combinación de tres factores: la apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, la caída del consumo interno y la ausencia de políticas de apoyo a la industria nacional. El esquema resulta tan simple como devastador para los trabajadores: importar desde Brasil se volvió más rentable que producir en Argentina. Las zapatillas que antes salían de Las Flores ahora ingresarán directamente del exterior, sin que ningún operario bonaerense intervenga en el proceso.

El caso de Coopershoes no es aislado. En julio de 2026, el Grupo Dass, la empresa de capitales argentinos y brasileños que fabricaba zapatillas Nike y Adidas, cerró su última planta en Eldorado, Misiones, y despidió a los 150 trabajadores que aún quedaban. También John Foos, la marca argentina fundada en los años ’80, cerró su planta de Beccar, en el partido de San Isidro, y redujo su plantilla de casi 400 trabajadores en 2023 a unos 50 antes de cesar por completo la fabricación local. Y en Córdoba, la empresa Gomas Gaspar, dedicada a la producción de suelas con más de 30 años de actividad en el barrio San Vicente, cerró en abril de 2026 y dejó a cerca de 40 trabajadores sin empleo.

Las Flores, golpeada por partida doble

Para Las Flores, el impacto tiene una dimensión particular. En una ciudad donde la actividad industrial representa una parte significativa del empleo, el cierre de Coopershoes se produjo apenas semanas después de que la empresa textil Will Der S.A. también cerrara su planta en el mismo Parque Industrial, dejando a otros 20 trabajadores sin ingresos. Dos cierres en un mes en el mismo espacio industrial de una localidad de 27.000 habitantes: el dato habla por sí solo.

La empresa decidió, sin embargo, conservar las instalaciones físicas durante al menos 2027, afrontando los costos de mantenimiento, impuestos y patentes. La expectativa, según informó el municipio, es que un eventual cambio en las condiciones económicas permita retomar la producción. Heydn había declarado públicamente meses atrás: «No nos vamos a ningún lado». La realidad terminó desmintiéndolo.

El 80% de los empleos del sector, perdidos

Desde UTICRA describieron un escenario que excede ampliamente las fronteras de Las Flores: la industria del calzado perdió el 80% de sus trabajadores en todo el país. El número es brutal y habla de una destrucción sistemática del tejido productivo que no tiene precedentes recientes en el sector. Para el sindicato, la crisis no se mide únicamente en estadísticas sino en las familias que cada mañana despiertan sin certeza sobre el futuro.

Lo que está en juego no es solo el empleo de un grupo de operarios en una ciudad del interior bonaerense. Es la decisión política de qué país producir y qué país importar. Mientras la apertura importadora premia a quienes traen calzado terminado desde el exterior, las fábricas que sostuvieron durante décadas el empleo industrial argentino van cerrando, una a una, sus puertas.

Puntos clave

  • Coopershoes despidió a todos sus operarios y frenó la producción de calzado en su planta de Las Flores, Buenos Aires.
  • La empresa fabricaba zapatillas para Converse, Grimoldi, DC y Pony; pasará a importar desde Brasil.
  • El plantel cayó de 380 trabajadores a principios de 2023 a nueve empleados administrativos actuales.
  • Es el segundo cierre en un mes en el Parque Industrial de Las Flores, tras el de la textil Will Der S.A.
  • UTICRA advierte que la industria del calzado perdió el 80% de sus trabajadores en todo el país desde que comenzó la apertura importadora.
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