Conectate con El Argentino

Ciencia 🧬

Eclipse lunar en Argentina: a qué hora será la Luna de Sangre y dónde verla

El espectáculo celeste podrá observarse desde el país durante la noche del jueves y la madrugada del viernes. La fase de mayor intensidad será a la 1.12, mientras que habrá propuestas gratuitas con telescopios en La Plata y Buenos Aires.

Publicado hace

#

Este jueves 27 de agosto podrá observarse desde Argentina un eclipse lunar parcial, durante el cual la Luna adquirirá progresivamente una tonalidad rojiza.

El fenómeno comenzará a hacerse visible de manera tenue a partir de las 22.23. A las 23.33 comenzará la fase parcial, cuando la sombra de la Tierra avance sobre la superficie lunar.

El momento de mayor intensidad llegará a la 1.12 de la madrugada del viernes 28 de agosto. En ese instante, aproximadamente el 93% de la superficie lunar estará cubierta por la sombra terrestre.

La fase parcial finalizará a las 2.51, mientras que la etapa penumbral concluirá alrededor de las 4.01.

El eclipse podrá verse a simple vista

El eclipse lunar podrá observarse sin necesidad de utilizar protección visual ni equipamiento especial.

La experiencia, sin embargo, puede mejorar mediante instrumentos astronómicos, especialmente telescopios que permitan seguir con mayor detalle el avance de la sombra terrestre sobre la Luna.

Qué actividad habrá en el Planetario de La Plata

El Planetario de la Universidad Nacional de La Plata abrirá sus puertas al público desde las 23 para ofrecer una propuesta especial vinculada con el fenómeno.

La actividad incluirá una charla en el Domo, donde se explicarán las características del eclipse y se mostrará mediante una simulación cómo la Luna atraviesa la sombra proyectada por la Tierra.

Además, en la terraza del edificio se instalarán telescopios para realizar observaciones directas.

También habrá un telescopio conectado a un sistema de proyección, que permitirá al público seguir el fenómeno desde el exterior del Domo.

La actividad será libre y gratuita, con cupo limitado y por orden de llegada.

Qué habrá en el Planetario Galileo Galilei

El Planetario Galileo Galilei, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, también abrirá sus puertas este jueves a las 23 para ofrecer una actividad gratuita de observación.

La propuesta contará con 10 telescopios, además de una “estación accesible” equipada con telescopios especiales para personas con discapacidad.

La jornada también incluirá música en vivo para acompañar la observación del eclipse.

Las actividades dependen del clima

Tanto la propuesta del Planetario de La Plata como la del Planetario Galileo Galilei estarán sujetas a las condiciones meteorológicas.

Si el cielo permanece nublado o se registra lluvia que impida observar el fenómeno, las actividades serán suspendidas.

Por eso, la posibilidad de realizar las observaciones presenciales dependerá de las condiciones del cielo durante la noche.

Por qué la Luna se vuelve rojiza durante un eclipse

Un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se ubica entre el Sol y la Luna y proyecta su sombra sobre el satélite natural.

A medida que la Luna ingresa en esa zona, deja de recibir directamente la luz solar. Sin embargo, una parte de la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre y alcanza la superficie lunar.

La atmósfera dispersa y filtra las distintas longitudes de onda de la luz. Las tonalidades rojizas atraviesan con mayor facilidad ese proceso y llegan hasta la Luna, lo que explica el característico color que puede adquirir durante el eclipse.

Un fenómeno para observar y aprender sobre astronomía

El eclipse lunar ofrece una oportunidad para observar directamente la relación entre el Sol, la Tierra y la Luna.

Las actividades organizadas en los planetarios de La Plata y Buenos Aires combinan la observación del fenómeno con explicaciones y herramientas destinadas a comprender cómo se produce el tránsito de la Luna por la sombra terrestre.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

Publicado hace

#

Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo