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Artistas LGBTIQ+ diseñaron etiquetas de vinos: parte de lo recaudado irá al bachillerato Mocha Celis

Se trata de Melo (24), estudiante de Diseño Gráfico, y Tomi Mantis (25), ilustrador, quienes fueron contratados por Corbeau Wines para diseñar las etiquetas de «Mad Bird Art», una edición limitada de dos vinos que lanzaron en el Mes del Orgullo.

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Una bodega de Mendoza sumó a dos artistas LGBTIQ+ para el desarrollo y diseño de etiquetas de una línea de vinos, de la que donarán el 50 por ciento de sus ventas a la Mocha Celis, el primer bachillerato popular orientado a personas travestis, transexuales y transgéneros del mundo, cuya sede está en la ciudad de Buenos Aires.

Se trata de Melo (24), estudiante de Diseño Gráfico, y Tomi Mantis (25), ilustrador, quienes fueron contratados por Corbeau Wines para diseñar las etiquetas de «Mad Bird Art», una edición limitada de dos vinos que lanzaron en el Mes del Orgullo.

Melo, en diálogo, comentó: «Me hablaron desde la bodega, y me contaron acerca de la propuesta, lo que habían hecho el año pasado (con «Wine is Love» a beneficio de la ONG Ciclo Positivo), y me pareció que este año iban más allá, y me copó mucho más porque está con lo que yo hago, más allá de mi género y mi sexualidad, que es importante por esta campaña específica y por este mes, pero como una cuestión de no ver solo eso».

«Soy estudiante de Diseño Gráfico, trabajo en La Mocha (Celis) en el área de Comunicación, aunque lo que más me gusta es la ilustración», relató.

«La Mocha es lo más, me siento súper cómodo ahí trabajando, somos todas personas trans en el equipo en el que estoy, entonces se generan otros vínculos de más entendimiento y empatía», resaltó.

«Desde la bodega querían hacer algo estilo Pop-Art, con influencias de (Jean-Michel) Basquiat, y de (Andy) Warhol, entonces me puse a buscar referencias y en los retratos que hacía Warhol pensé que yo soy de hacer retratos auto referenciales y se me ocurrió darle un giro para llevarlo a un lado que a mí me represente y que pueda llegar a transmitir un mensaje como el que me plantearon de la inclusión», apuntó Melo.

«Y así surgió el diseño de la etiqueta -agregó- donde me veo representado, porque soy yo en tres etapas de mi vida».

Sobre su identidad, Melo explicó: «Desde bastante ‘peque’ supe que era lesbiana, pero de saberlo a hacer algo al respecto, como ir a una marcha, activar, o juntarte con otras personas que estén pasando lo mismo, pasan varios años. A los 19 me empecé a definir como una persona trans, a ir a marchas del Orgullo, a juntarme más con personas LGTB y a habitar otros tipos de espacios. Y a los 21 dije ‘soy no binarie’ y con esa me quedé».

Tomi Mantis, por su parte, dijo: «Yo soy ilustrador. No trabajo con La Mocha, pero fueron ellos los que me recomendaron para este trabajo ya que en su momento les había dejado mis trabajos, pero mi trato siempre fue con la bodega. Corbeau Wines se puso en contacto con La Mocha, me contactaron y yo les mostré mi portfolio, les gustó y así fue como empezamos con este proyecto».

Sobre su identidad, compartió: «Siempre -desde mis 11 o 12 años- supe que no había una barrera ni una etiqueta hacia las personas que me podían llegar a atraer, y unos años antes de la pandemia, entre 2017 y 2018, me puse a cuestionar todo esto de las etiquetas de género, y la identidad de uno, y fue como un proceso, y en 2019 me reconocí como una identidad ‘agénero'».

«Es importante -añadió- que estas cosas se discutan, siempre desde el respeto, y de tener la cabeza abierta. Tenemos que hacer un laburo de construcción, que es difícil, pero todo lo complicado tiene su regalito y su premio al final», añadió.

«Desde lo personal, que me hayan elegido, me puso muy contento, porque estoy representando una parte de la comunidad, porque con Melo es lo que estamos haciendo. Estoy feliz con el trato, porque nos eligieron por nuestro trabajo y compromiso, y lo que siempre se pide: laburo y educación para esta parte de la comunidad que ha sido tan golpeada a lo largo de los años», aseguró.

«Tomi Mantis es el nombre artístico con el que firmo mis ilustraciones y cada cosa que hago. Está el ‘ídoloMantis’, o ‘Mantís Flor del Diablo’ (un insecto), me gusta este ser en apariencia peligrosa pero al mismo tiempo se camufla y es una flor, por lo que me parece que hay un mensaje poderoso sobre la transformación, que a mí me interesa un montón», explicó.

«Me asignaron al sexo femenino y descubrí mi identidad como agénero, que significa la persona que no tiene género, digamos con identidades no binarias», remarcó.

Tomi tiene varias actividades: «No solo me dedico a la ilustración como laburo, sino que estudio Letras, y además trabajo en una cooperativa de soluciones informáticas trans (ALT Cooperativa) donde hacemos páginas web, y también trabajo en otra empresa que se dedica a contenidos web».

Trabajo

Cabot cierra su planta en Campana y deja a 150 familias a la deriva

**El ajuste económico suma otra víctima: la multinacional química anunció el cierre definitivo de su planta bonaerense, donde producía negro de humo para la industria del neumático. Los trabajadores marcharon este lunes para exigir garantías sobre sus indemnizaciones.**

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150 trabajadores sin empleo: Cabot cierra y el modelo Milei destruye otro eslabón industrial

La empresa multinacional Cabot Corporation resolvió el cierre definitivo de su planta ubicada en la localidad bonaerense de Campana, dejando sin trabajo a 150 personas entre empleados directos y tercerizados. La firma, especializada en la producción de negro de humo y materiales químicos de alto rendimiento, comunicó la decisión el martes pasado a través de directivos llegados desde Brasil, quienes reunieron al personal en el comedor de la planta para anunciar el cese total de las operaciones en Argentina.

La noticia que nadie esperaba

La modalidad del anuncio encendió las alarmas entre los trabajadores: sin previo aviso colectivo, sin instancias de negociación previas y con la sola mención de que «un estudio jurídico se encargaría del tema». La incertidumbre sobre el cobro de las indemnizaciones se instaló de inmediato. Agustín, operario de la planta y padre de dos hijos, describió la situación con crudeza en declaraciones televisivas : «Vino uno de los gerentes de Brasil, juntó a todos los trabajadores en el comedor y anunció que la firma iba a cerrar su operación en Argentina y que un estudio jurídico se iba a encargar del tema. No sabemos si nos van a pagar o no. Están queriendo meter el preventivo de crisis para pagarnos un 50% menos. A nosotros no nos han pagado, no nos han echado, estamos a la deriva.»

El recurso del preventivo de crisis, un mecanismo legal que habilita a las empresas a reducir las indemnizaciones a la mitad, fue señalado por los propios trabajadores como la estrategia que la compañía planea utilizar para minimizar sus obligaciones laborales. Si se aplica, implicaría una pérdida económica directa y significativa para cada uno de los afectados.

Una lucha con décadas de historia en juego

Este lunes, los trabajadores de Cabot se movilizaron desde la planta hasta la plaza principal de Campana para presentar un petitorio ante el municipio y exigir garantías concretas. La imagen de obreros con años y décadas de trabajo al hombro reclamando en la calle resume, en términos humanos, lo que los índices macroeconómicos no siempre logran mostrar.

Mario Di Paolo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Negro de Humo, ratificó los hechos y marcó la dimensión del golpe: «El martes vinieron dos directivos de Brasil, juntaron a toda la gente en el comedor y notificaron el cese total de las tareas y el cierre definitivo de Cabot Argentina. Yo hace 15 años que estoy en Cabot y estamos con la lucha con los compañeros.» Di Paolo advirtió además sobre la situación concreta que enfrentan los operarios en el mercado laboral actual: «Con este modelo económico está muy difícil conseguir trabajo. Los compañeros son todos mayores de 40 años, se les va a complicar mucho empezar a trabajar de vuelta.»

El drama individual de cada trabajador ilumina la magnitud del daño. Gustavo, de 52 años y con 16 años de antigüedad en la planta, expresó: «Es una sorpresa grande para todos. Ya no voy a conseguir laburo en ningún lado. Hay que remarla. Sin trabajo no hay dignidad y no hay nada. Es una vergüenza lo que hicieron.» Agustín, por su parte, señaló el impacto sobre sus compañeros de mayor trayectoria: «Tenemos compañeros con más de 30 años en la fábrica que saben que no consiguen más trabajo, porque uno con esa edad para el sistema ya queda obsoleto.»

Una decisión «netamente comercial» en un contexto de desguace

Uno de los testimonios más contundentes fue el de un trabajador con 26 años de antigüedad en la empresa, quien rechazó los argumentos de la firma: «Siempre pusimos el pecho en todas las crisis, pasamos por muchas, por eso es inentendible la situación que nos plantean hoy. No es un problema de productividad, es una decisión netamente comercial. Es una pena que tomen esta decisión y dejen a 150 familias sin trabajo.»

En el sector señalan que la crisis en la industria del neumático, agravada por las dificultades atravesadas por FATE, uno de los principales clientes históricos de la producción de negro de humo de la planta, contribuyó a deteriorar la ecuación comercial de Cabot en Argentina. Sin embargo, los propios trabajadores insisten en que la decisión responde a una estrategia corporativa global, no a un problema de desempeño local.

El costo humano del modelo

El cierre de Cabot no es un episodio aislado. Se inscribe en un proceso de desindustrialización acelerada que distintos relevamientos privados y sindicales estiman en más de 320.000 puestos de trabajo perdidos y alrededor de 15.000 industrias cerradas en todo el país desde diciembre de 2023. Ese proceso tiene coordenadas precisas: apertura importadora, contracción del mercado interno, retracción del consumo y deterioro sostenido del poder adquisitivo, factores que la gestión de Javier Milei asume como costos necesarios del «saneamiento macroeconómico.»

El propio contexto inflacionario agrava la situación de quienes pierden el empleo. Según datos del INDEC de marzo de 2026, la Canasta Básica Total (CBT) registró una variación interanual del 30,4%, lo que significa que los trabajadores desplazados enfrentan simultáneamente la pérdida de ingresos y un costo de vida que se mantiene en niveles críticos. A eso se suma que el gasto primario del Estado cayó un 5,1% interanual adicional en el primer trimestre de 2026, según datos del Foro Economía y Trabajo, reduciendo aún más la red de contención disponible para quienes quedan fuera del mercado laboral.

En ese marco, la promesa oficial de que el ajuste tiene un horizonte de alivio choca con la realidad cotidiana de trabajadores que, a los 40, 50 o 52 años, saben que el sistema productivo argentino actual no tiene lugar para ellos.

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