Salud 🩺
Confirmaron el segundo caso de viruela del mono en la Argentina
Se trata de un residente en España, quien se encuentra de visita en la provincia de Buenos Aires y no tiene ningún nexo con el primer caso.
El Ministerio de Salud de la Nación confirmó este viernes el segundo caso de viruela del mono en la Argentina y corresponde a un residente en España, quien se encuentra de visita en la provincia de Buenos Aires y no tiene ningún nexo con el primer caso.
Este segundo caso fue importado por una persona que reside en España y se encontraba de visita en la provincia de Buenos Aires y que no tiene ningún nexo con el primero, mientras el Ministerio de Salud aseguró que «no hay otros casos sospechosos en estudio» .
«El estado general del paciente es bueno, está aislado y recibiendo tratamiento sintomático. Sus contactos estrechos se encuentran en seguimiento clínico y epidemiológico estricto, siendo todos asintomáticos a la fecha», detallo el Ministerio de Salud
Sólo presenta «lesiones ulcerosas» sin otra sintomatología asociada. Arribó al país el 25 de mayo y tuvo sus primeros síntomas ayer, informó la cartera sanitaria.
«El resultado de la reacción de amplificación por PCR de la muestra tomada al segundo caso de alta probabilidad es positivo, lo cual confirma la infección con poxvirus pertenecientes al grupo eurasiático- africano del género Orthopox», destacó el Ministerio
Indicó además que este resultado «es consistente con la observación realizada mediante coloración negativa por microscopía electrónica de transmisión, donde se detectaron partículas virales de dicho género viral».
El domingo pasado las autoridades sanitarias confirmaron el primer caso sospechoso de viruela del mono en una persona que había estado en España entre el 28 de abril y el 16 de mayo y que, tras presentar los primeros síntomas, fue aislado inmediatamente para su tratamiento.
Esta mañana, el Ministerio confirmó que el «el resultado de la reacción de amplificación por PCR del (primer) caso es positivo» y dijo que «a su vez, la secuenciación arrojó alto porcentaje de homología con secuencias del clado de África Occidental”.
En biología, un clado es un grupo de seres vivos formado por las especies que comparten un rasgo genético específico que heredaron de algún antepasado en común, del cual evolucionaron.
«El paciente se encuentra en buen estado, realizando tratamiento sintomático y sus contactos estrechos bajo control clínico y epidemiológico sin presentar síntomas a la fecha», añadió el Ministerio.
De este modo, Argentina confirmó dos casos de viruela símica que se suma a los 379 que se registran en todo el mundo según los datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mientras otros 76 se encuentran a la espera de confirmación.
La viruela del mono es un ortopoxvirus que causa una enfermedad con síntomas similares a los de la viruela pero menos grave, y es una enfermedad endémica en varias regiones africanas que todos los años registra casos fuera de ese continente pero siempre con un nexo epidemiológico relacionado a países de África.
Los principales síntomas de esta enfermedad son fiebre, una erupción característica extensa y, por lo general, ganglios linfáticos inflamados. Su contagio se da por contacto muy cercano entre personas infectadas o con las úlceras que provoca en la piel.
Fuera de los 11 países africanos donde la enfermedad es endémica, tres países concentran actualmente la mayoría de casos confirmados: Reino Unido (101), el primer país donde se detectaron casos no habituales a principios de mayo, España (104) y Portugal (58).
En tanto, en Canadá registra 26 casos confirmados y 34 sospechosos; Estados Unidos (9), Australia (2), Israel (1) y Emiratos Árabes Unidos (1).
El lunes, en su primera evaluación de riesgos, el ECDC (Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades) consideró que la probabilidad de contagio en la población general era «muy débil» pero que era «elevada» en las personas con varios compañeros sexuales.
La misma jornada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó una situación «atípica» pero consideró posible detener la transmisión de la enfermedad entre humanos.
También emitió un comunicado en el que calificó de «inaceptable e «inadmisible» la estigmatización de personas por una enfermedad, a propósito de «mensajes que estigmatizan a ciertos grupos» ante el brote de la llamada viruela del mono.
Educación
Redes sociales y niños: “Que tengan libre acceso a pantallas es catastrófico”
Mientras el mundo avanza hacia restricciones legales para menores en plataformas digitales, en Argentina cuatro proyectos de ley aguardan tratamiento en el Congreso. La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso sin límites a pantallas tiene consecuencias devastadoras en la salud mental infantil y adolescente, con un incremento alarmante en las tasas de suicidio e intentos autolíticos.
El debate global sobre el impacto de las redes sociales en la infancia y la adolescencia escaló en los últimos años hasta convertirse en una agenda legislativa urgente en varios países. Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya establecieron prohibiciones de acceso para menores, y se espera que otros Estados se sumen en los próximos meses. En Argentina, la situación avanza a un ritmo más lento: cuatro proyectos de ley, dos en la Cámara de Diputados y otros dos en el Senado, esperan tratamiento sin que ninguno haya logrado dictamen.
En ese contexto, la psicoanalista Marina Begonja ofreció una lectura que no deja márgenes para la complacencia: «El daño que producen las redes sociales en la sociedad, especialmente en los más chicos, es enorme. La tecnología avanza más rápido que las reglamentaciones y aún el mundo no sabe cómo responder a esto, que de alguna manera debe ser regulado en lo inmediato, pero que no se debe agotar únicamente en la restricción».
Una crisis silenciosa en las guardias hospitalarias
En diálogo con NA, Begonja no habló en abstracto ni apeló a estadísticas frías. Describió una realidad que, según señaló, se vive a diario en los servicios de urgencias de los hospitales públicos: «La tasa de suicidio e intento autolítico adolescente se ha incrementado tanto que es desesperante, y los números no llegan a reflejar la realidad que se vive a diario en la guardia de los hospitales y en los casos que no llegan a consulta».
La profesional identificó los mecanismos concretos por los cuales las plataformas digitales afectan la construcción subjetiva de niños y adolescentes: «El efecto que tienen los likes sobre sus identidades, las notificaciones permanentes, el no-contacto social porque no hay encuentro real, el impacto en la sexualidad, la adoración de la imagen, la confusión que genera la Inteligencia Artificial que ya no sabemos qué es real o no, y la cultura del exceso y el consumo sin límites dañan el tejido social».

Esa dependencia, subrayó Begonja, no es accidental sino el resultado de un diseño deliberado: «No es sólo la dependencia que genera, que fueron diseñadas para eso, sino lo más grave es todo lo que no habilita. No permite el encuentro con el otro, daña rituales y la narrativa. No hay aburrimiento, es nuestro chupete digital, automáticamente recurrimos ahí donde siempre encontramos algo, una satisfacción inmediata».
El diagnóstico en las aulas: diagnósticos multiplicados, juego simbólico ausente
La psicoanalista fue especialmente contundente al describir lo que ocurre en los espacios educativos: «Que los niños tengan libre acceso a pantallas es catastrófico, el impacto social de eso será tremendo. Ya lo vemos en las aulas llenas de diagnósticos y acompañantes terapéuticos, en niños que no desarrollan juego simbólico, no saben de límites, no crean, consumen pasivamente».
Para los adolescentes, el cuadro no es menos grave: «No encuentran motivación en la vida, sino que buscan satisfacciones inmediatas y excesivas. Ese escenario lo presentan las redes sociales». La referencia al juego simbólico no es menor en términos clínicos: su ausencia en la infancia compromete el desarrollo del lenguaje, la capacidad de simbolización y la construcción de vínculos afectivos reales, pilares de la salud mental adulta.
Regulación necesaria pero no suficiente
Consultada sobre cuál debería ser la respuesta del Estado argentino, Begonja rechazó las soluciones simplistas. Para la profesional, la regulación por edades es una condición necesaria pero insuficiente si no va acompañada de políticas públicas integrales: «La problemática es muy compleja para reducirla en simplemente una restricción de redes a cierta edad. Creo que se deben diseñar políticas públicas para pensar en cómo responde el sistema educativo frente a esto, que el sistema de salud también pueda asistir a la demanda creciente en salud mental y en promover cuidados desde las casas».
La ausencia del Estado en ese diseño no es un dato menor en el contexto argentino. El gobierno de Javier Milei avanzó en 2025 con recortes reales en el presupuesto de salud y educación que, según distintos análisis, comprometieron la capacidad de respuesta de los sistemas públicos precisamente en el momento en que la demanda en salud mental juvenil alcanzaba niveles críticos. En ese escenario, trasladar la responsabilidad a las familias sin recursos institucionales de respaldo no es una política: es el abandono disfrazado de libertad.
El mundo legisla: Argentina, en pausa
La tendencia internacional es clara y se acelera. Australia prohibió el uso de redes sociales para menores de 16 años y exige verificación de edad a las plataformas bajo pena de multas millonarias. Francia aprobó legislación que restringe el acceso a menores de 15 años sin consentimiento parental verificado. En el ámbito europeo, un panel de expertos de la Unión Europea recomendó en julio pasado que los menores de 13 años solo accedan a redes bajo supervisión adulta o en contextos educativos, mientras la Comisión Europea prepara su propia propuesta legislativa.
En Argentina, los cuatro proyectos en danza no lograron aún el consenso necesario para avanzar. La demora tiene consecuencias concretas que se miden en guardias hospitalarias desbordadas, en aulas donde el juego cedió su lugar a la pantalla, y en adolescentes que, como señaló Begonja, buscan en la satisfacción inmediata digital lo que el entorno social ya no les ofrece. El costo de esa inacción lo pagan los chicos.
Puntos clave
- La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso libre de menores a pantallas y redes sociales tiene consecuencias «catastróficas» para la salud mental y el desarrollo infantil.
- Las tasas de suicidio e intento autolítico adolescente aumentaron a niveles que, según la profesional, superan lo que reflejan las estadísticas oficiales.
- Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya legislaron restricciones para menores en plataformas digitales.
- En Argentina, cuatro proyectos de ley sobre la materia aguardan tratamiento parlamentario sin haber alcanzado dictamen.
- Begonja reclamó políticas públicas integrales que involucren al sistema educativo y al de salud, en lugar de limitarse a restricciones por edad.
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