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Libertad de prensa

La Policía Federal admite la agresión al camarógrafo de A24 y abre sumario interno

La fuerza habló de «forcejeo» pero las imágenes muestran violencia policial. El caso pasó al Juzgado Federal 8. Facundo fue trasladado al Hospital Ramos Mejía con lesiones.

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★ La Policía Federal anunció este jueves 27 de febrero que inició actuaciones administrativas para «evaluar integralmente los hechos sucedidos y la actuación del personal interviniente» tras la agresión a un camarógrafo de A24 durante la sesión del Senado por la Ley de Glaciares. La fuerza admitió que hubo un «forcejeo» con el trabajador de prensa, aunque las imágenes difundidas por diversos medios muestran claramente una agresión policial que derivó en la detención arbitraria de Facundo, el camarógrafo de 50 años que cubría las protestas en las afueras del Congreso.

Así lo informó la PFA en un comunicado, en el que consignó que «en virtud de los hechos de público conocimiento ocurridos en el día de la fecha en el ámbito del Congreso, 12 activistas de Greenpeace que irrumpieron en el edificio resultaron detenidos y posteriormente trasladados a un estacionamiento ubicado sobre la calle Hipólito Yrigoyen».

La versión oficial del «forcejeo»

En esa circunstancia, según el comunicado policial, «se dispuso la conformación de un perímetro de seguridad a fin de impedir el ingreso o egreso de personas al sector donde se encontraban los detenidos. En ese marco, se acercó al lugar un grupo de trabajadores de prensa para cubrir el acontecimiento, por lo que el personal policial les solicitó mantener una distancia prudencial por razones operativas».

Durante ese intervalo, señaló la PFA, se produjo un «forcejeo con un camarógrafo cuando intentaba obtener imágenes dentro del perímetro de seguridad, en cuyo marco se generó una situación de tensión y se registraron lesiones en el intercambio». La caracterización del hecho como «forcejeo» contrasta con las imágenes que circularon en medios de comunicación, donde se observa claramente que efectivos policiales agreden físicamente al camarógrafo, lo someten y lo detienen mientras cumplía su tarea profesional.

Luego del hecho, Facundo fue asistido por personal del SAME y trasladado al Hospital Ramos Mejía para recibir la atención médica correspondiente. Según informó el servicio de emergencias, el trabajador presentaba «lesiones leves y efecto de gases». Su colega, Agustina Bilotti, fue asistida por efecto de gases sin traslado.

Intervención judicial

En razón de lo sucedido, se dio intervención al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 8, a cargo de Marcelo Pedro Martínez de Giorgi. La causa judicial permitirá determinar responsabilidades penales por la agresión a un trabajador de prensa en ejercicio de su profesión, un hecho que configura una clara violación a la libertad de prensa y al derecho a la información.

«Sin perjuicio de la prevención judicial labrada, se iniciaron actuaciones administrativas tendientes a evaluar integralmente los hechos sucedidos y la actuación del personal interviniente», completó la PFA en su comunicado. El sumario administrativo interno permitirá establecer si hubo incumplimiento de protocolos por parte de los efectivos policiales, aunque la experiencia indica que estos procesos suelen concluir sin sanciones efectivas o con medidas disciplinarias menores.

El patrón de la represión

Un camarógrafo del canal A24, que cubría los operativos en el Congreso por protestas contra la modificación de la Ley de Glaciares, fue agredido y detenido por personal de la Policía Federal, que luego lo liberó, y todo quedó registrado por las cámaras de diversos medios. Las imágenes documentan la violencia policial contra trabajadores de prensa y desmienten la narrativa oficial del «forcejeo» que sugiere una responsabilidad compartida en el incidente.

La agresión a Facundo se suma a un patrón sistemático de hostigamiento a la prensa que caracteriza la gestión de las fuerzas de seguridad bajo las directivas del oficialismo. Los trabajadores de prensa que cubren protestas sociales contra políticas del Gobierno enfrentan cada vez más restricciones, amenazas y agresiones físicas por parte de efectivos policiales que actúan con impunidad.

La senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) y ex ministra de Seguridad, fue consultada sobre la agresión y afirmó que «ella ya no es más Ministra de Seguridad Nacional». Sin embargo, confirmó que al policía implicado se le «inició un sumario» debido a que su conducta como efectivo «fue inadecuada». La respuesta de Bullrich evidencia un intento de desligarse de la responsabilidad política sobre políticas de seguridad que ella misma impulsó y que hoy se traducen en represión contra manifestantes y prensa.

Greenpeace y el derecho a la protesta

El contexto de la agresión al camarógrafo fueron las protestas contra la reforma de la Ley de Glaciares, que este jueves se debatió en el Senado. Los 12 activistas de Greenpeace detenidos saltaron la reja del Congreso y se sentaron en las escalinatas en una acción de desobediencia civil pacífica para visibilizar el rechazo a una norma que habilita la megaminería en zonas de ambiente periglacial actualmente protegidas como reservas estratégicas de agua dulce.

La respuesta del Estado a la protesta ambiental fue la represión policial, las detenciones masivas y la agresión a trabajadores de prensa. El derecho a la protesta y la libertad de prensa quedan subordinados a las prioridades de un Gobierno que impulsa una agenda extractivista sin consenso social ni consulta a las comunidades afectadas.

La apertura de actuaciones administrativas por parte de la Policía Federal es un reconocimiento tardío e insuficiente de que hubo violencia policial contra un trabajador de prensa. Sin embargo, la experiencia indica que estos sumarios internos rara vez derivan en sanciones efectivas. Mientras tanto, las imágenes de la agresión circulan en medios y redes sociales como testimonio de un hecho que no admite eufemismos: un camarógrafo fue agredido, detenido y herido por cumplir su trabajo.

Puntos clave:

• La Policía Federal inició actuaciones administrativas y sumario interno tras agredir al camarógrafo Facundo de A24 durante protestas por la Ley de Glaciares

• La fuerza habló de «forcejeo» pero las imágenes muestran clara agresión policial con detención arbitraria del trabajador de prensa

• El caso pasó al Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 8, a cargo de Marcelo Pedro Martínez de Giorgi

• Facundo fue trasladado al Hospital Ramos Mejía con lesiones leves y efecto de gases, su colega Agustina Bilotti fue asistida sin traslado

• La agresión se produjo mientras la PFA trasladaba a 12 activistas de Greenpeace detenidos tras ocupar las escalinatas del Congreso ★

Libertad de expresión

Milei usó un aula del ORT para arengar a adolescentes a abuchear periodistas

Lo que estaba pautado como una charla sobre Inteligencia Artificial en el colegio ORT de Almagro se convirtió en un acto político a puertas cerradas. Milei alentó los silbidos de los alumnos contra los periodistas y prometió festejar si los abucheos eran más fuertes, dejando en evidencia su sistemática campaña de hostigamiento a la prensa crítica.

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Milei alentó a alumnos del ORT a abuchear periodistas durante una charla escolar a puertas cerradas.

Javier Milei eligió el día después de sus victorias en la Cámara de Diputados para prolongar el festejo en un escenario inusual: el aula de un colegio secundario. Bajo la excusa de una conferencia sobre Inteligencia Artificial organizada por la DAIA en el marco del 90° aniversario de la institución, el mandatario se presentó el jueves 27 de agosto ante alumnos de cuarto y quinto año de la sede Yatay del colegio ORT, en el barrio porteño de Almagro, con su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a su lado.

El dispositivo montado para el acto rozó el despropósito: el despliegue de seguridad fue tan desmedido que incluyó la clausura temporal de la estación de subte Río de Janeiro. Las condiciones impuestas por la Casa Rosada fueron igualmente reveladoras: acceso restringido a adultos y bloqueo de cámaras de medios. Solo los estudiantes podían presenciar la exposición, sin testigos incómodos.

El discurso del «paraíso en la Tierra» en lugar de IA

La agenda tecnológica duró lo que un parpadeo. Durante los 40 minutos que Milei tuvo el micrófono, la Inteligencia Artificial quedó archivada y el presidente repasó los ejes de su último libro, con citas al rebe de Lubavitch como hilo conductor. El mandatario aseguró ante los adolescentes que su misión desde la Casa Rosada es «traer el paraíso a la Tierra» y aplicar medidas que consideró «justas bajo la óptica del creador».

Lejos de suavizar el tono por estar frente a menores de edad, Milei arremetió contra la dirigencia opositora, cuestionó a quienes alertan sobre la crisis de los deudores y definió esas advertencias como parte de un «nuevo mercado repugnante de la morosidad». Sin eludir las comparaciones que lo caracterizan, el presidente equiparó esas críticas con los cuestionamientos que recibió en campaña sobre la supuesta libre venta de órganos o armas en las escuelas.

El momento que definió la jornada: arengar a adolescentes contra la prensa

El punto de quiebre llegó cuando Milei metió a los periodistas en la ecuación. Tras definir a la propiedad privada como un diseño divino, el presidente deslizó que a los periodistas les vendría bien aprender esa lección. La frase disparó una reacción inmediata: un grupo de adolescentes respondió con abucheos y silbidos. La respuesta del jefe de Estado no fue contener la situación sino todo lo contrario: prometió festejar si los silbidos eran todavía más fuertes, transformando el aula en un ring de hostilidad contra la prensa con menores de edad como protagonistas.

El episodio no es aislado. Milei acumula un historial documentado de ataques contra periodistas y medios críticos: insultos en redes sociales, descalificaciones públicas en cadena nacional, promoción de listas de «periodistas cómplices» desde su entorno y presiones a empresas anunciantes para desfinanciar medios opositores. Alentar abucheos en una escuela constituye la versión más cruda de esa misma lógica de hostigamiento, ahora inoculada en adolescentes en formación.

«O el bien o el mal»: sin grises ni moderados

Sobre el cierre de su alocución, el presidente fue explícito respecto de su cosmovisión política: «O eligen el bien o eligen el mal», sentenció ante los jóvenes, descartando de plano cualquier matiz o posición intermedia. Advirtió que prosperarán o se hundirán según esa decisión, dejando en claro que para su proyecto no existe lugar para quienes no se definan en su bando.

El acto fue gestionado por la DAIA en el marco de sus festejos institucionales. Las familias recibieron un correo electrónico con 24 horas de anticipación informando que la asistencia era voluntaria, pero el formato hermético generó malestar entre algunos padres y un llamativo silencio del equipo docente, que prefirió no hacer declaraciones públicas para evitar posibles represalias. La tensión que atravesó el fondo de la charla se disipó recién al final, cuando Milei dio por concluida su exposición y decenas de jóvenes lo rodearon para sacarse una foto, en el giro costumbrista que suele cerrar sus apariciones públicas.

Puntos clave

  • Milei convirtió una charla sobre IA en el colegio ORT en un acto político a puertas cerradas, con acceso bloqueado a adultos y cámaras.
  • El presidente alentó los abucheos de alumnos secundarios contra periodistas y prometió festejar si los silbidos eran más intensos.
  • La DAIA organizó el evento en el marco de sus 90 años; las familias fueron notificadas con solo 24 horas de anticipación.
  • El dispositivo de seguridad incluyó el cierre temporal de la estación de subte Río de Janeiro, en Almagro.
  • El episodio se inscribe en el patrón sistemático del gobierno de La Libertad Avanza de hostigamiento a la prensa crítica.
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