Conectate con El Argentino

Legislativa

Audiencias públicas, pero no tanto: Diputados trata la Ley de Glaciares

¿Puede considerarse “participación” un mecanismo que deja afuera al 99,7% de quienes quisieron intervenir?. Se les otorgo solo 4 minutos a escasos oradores.

Publicado hace

#

El vallado no es solo físico. También es político. Este miércoles, mientras comenzaban las audiencias por la reforma de la Ley de Glaciares en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, el cerco de hierro que rodeó el Palacio Legislativo pareció funcionar como una metáfora demasiado evidente: adentro, un debate comprimido; afuera, una participación encapsulada.

La escena no fue novedosa, pero sí elocuente. Fuerzas federales en cada esquina, accesos restringidos, calles cortadas y una circulación ciudadana reducida al mínimo. El Congreso, ese espacio que la Constitución define como caja de resonancia de la voluntad popular, amaneció blindado frente a la misma sociedad que dice representar.

Audiencias públicas, pero no tanto

Más de 100.000 personas se habían inscripto para participar. El número, en cualquier democracia que se precie de tal, debería haber encendido alertas sobre la necesidad de ampliar canales de intervención. Ocurrió lo contrario.

Intervenciones limitadas a cuatro minutos.

Selección discrecional de oradores.

Participación efectiva reducida a una fracción ínfima.

El resultado fue una audiencia que, lejos de abrir el debate, lo administró. O, como denunciaron algunos legisladores, lo domesticó.

El diputado Maximiliano Ferraro fue directo: habló de “farsa”. No por el tema (la protección de los glaciares) sino por el procedimiento. La diputada Sabrina Selva apuntó en la misma dirección: participación “cercenada” y reglas cambiantes.

Escazú, en pausa

Entre las objeciones aparece una referencia incómoda para el oficialismo: el Acuerdo de Escazú. Ese tratado, celebrado en su momento como un avance regional en materia de democracia ambiental, establece el derecho a la participación efectiva en decisiones que afecten el ambiente.

La pregunta, entonces, no es jurídica sino política: ¿puede considerarse “participación” un mecanismo que deja afuera al 99,7% de quienes quisieron intervenir?

El método también es el mensaje

El apuro por avanzar hacia el dictamen (con una ley que ya tiene media sanción del Senado) contrasta con la densidad del tema en discusión. No se trata de cualquier norma: la Ley de Glaciares regula actividades extractivas en zonas sensibles y define límites a intereses económicos de peso.

En ese contexto, el formato elegido no aparece como un detalle técnico, sino como una señal. Cuando el tiempo se recorta, cuando la palabra se filtra y cuando el Congreso se rodea de vallas, el mensaje deja de ser neutro.

El riesgo no es solo ambiental. Es institucional.

Porque cuando la participación se convierte en trámite, y el debate en formalidad, lo que se erosiona no es una ley. Es algo bastante más profundo: la idea misma de que la democracia puede, y debe, ser algo más que una puesta en escena.

Legislativa

Ley de Glaciares: la diputada Zaracho denunció la entrega del recurso estratégico del agua

Con 137 votos afirmativos, la Cámara de Diputados dio luz verde a las modificaciones de la Ley 26.639; una medida que reduce áreas protegidas y facilita la explotación minera en zonas periglaciares.

Publicado hace

#

La Cámara de Diputados de la Nación aprobó, en votación general y particular, el proyecto de reforma del Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. La iniciativa, que obtuvo 137 votos a favor, 111 en contra y 3 abstenciones, introduce cambios críticos en la definición de las áreas protegidas, limitando la salvaguarda ambiental únicamente a aquellos glaciares que cumplan con dimensiones específicas y funciones hídricas actualmente verificadas.

Durante la sesión, la diputada Natalia Zaracho (Unión por la Patria) manifestó un rechazo tajante a la medida, denunciando que la reforma responde a intereses corporativos por sobre la seguridad hídrica de las provincias. La legisladora enfatizó que esta votación pone en riesgo el recurso estratégico del agua para favorecer proyectos de inversión minera, señalando una contradicción entre el discurso de soberanía y la entrega de recursos naturales no renovables.

Entre la inversión y el riesgo hídrico

El punto de mayor conflicto radica en la modificación de la zona periglacial. Según denunciaron organizaciones socioambientales y organismos de derechos humanos, el nuevo texto permite actividades industriales en suelos congelados que antes estaban estrictamente resguardados. Fuentes parlamentarias consultadas por este medio indicaron que la presión de los gobernadores de provincias cordilleranas fue determinante para inclinar la balanza a favor del sector extractivo.

Zaracho, de origen cartonero y referente de los movimientos populares, vinculó la reforma con un modelo de país que sacrifica el futuro ambiental por beneficios económicos inmediatos. En su intervención, advirtió que las consecuencias de la degradación de los glaciares afectarán principalmente a las comunidades más vulnerables, que dependen de las cuencas hídricas para su subsistencia básica.

Antecedentes de una ley amenazada

La Ley 26.639, sancionada originalmente en 2010, fue producto de una larga lucha de asambleas ciudadanas. Esta reforma representa el intento más severo de desmantelar sus principios rectores. Se investiga si la implementación de estos cambios entrará en colisión directa con tratados internacionales de protección climática firmados por la Argentina, lo que podría derivar en futuras presentaciones ante la Justicia Federal por inconstitucionalidad.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo