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Libertad de prensa

Ya van siete días: el Gobierno sigue sin levantar el veto a la prensa en Casa Rosada

El Poder Ejecutivo mantiene sin modificaciones la prohibición de ingreso a los periodistas acreditados en Balcarce 50. El próximo jueves se cumple una semana de la medida, que el oficialismo continúa justificando como «preventiva» ante la causa penal por presunto espionaje ilegal.

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El Argentino Diario-Casa Rosada-Casa de Gobierno-Presidencia.

A una semana del veto, Milei sostiene la exclusión de toda la prensa acreditada en la Rosada

★ El gobierno del presidente Javier Milei mantuvo este lunes la prohibición del ingreso de los periodistas acreditados a la Casa de Gobierno, sin anunciar plazos para su levantamiento ni ofrecer explicaciones adicionales a las ya conocidas. El próximo jueves se cumplirá una semana de la decisión, que desde Balcarce 50 siguen encuadrando como una medida estrictamente «preventiva».

La restricción, que abarca a la totalidad de los cronistas acreditados en la sede del poder ejecutivo, se tomó luego de que la Casa Militar presentara una denuncia penal contra dos periodistas del canal Todo Noticias (TN) por presunto espionaje ilegal, tras la difusión de un informe televisivo que mostraba recorridos por pasillos e interiores del palacio de gobierno. Fuentes del Gobierno justificaron el veto general argumentando que el material podría derivar en una causa por espionaje y que la medida se mantendrá hasta que la situación judicial se esclarezca.

Sin plazos ni garantías para la prensa

A siete días de iniciada la restricción, el oficialismo no fijó una fecha de levantamiento ni habilitó canales para que los periodistas afectados pudieran impugnar la decisión. La postura oficial se limita a reiterar el carácter «preventivo» de la medida, sin precisar qué condiciones deberían cumplirse para restituir los accesos. La ausencia de un criterio objetivo y la falta de un procedimiento formal convierte la prohibición en un acto discrecional, sin plazos, sin tribunal y sin derecho a réplica para los trabajadores de prensa afectados.

Un escalonamiento progresivo

La medida de este jueves pasado no surgió de la nada. Como informó este medio el 6 de abril, el Gobierno ya había vedado el ingreso de periodistas de siete medios de comunicación, entre ellos El Destape, A24, Ámbito Financiero, FM La Patriada y Tiempo Argentino, bajo el pretexto de su presunta vinculación con la llamada «trama rusa», una supuesta campaña de espionaje del grupo «La Compañía» para desacreditar a la administración libertaria. Aquella medida, que también se extendió a la Cámara de Diputados bajo la presidencia de Martín Menem, fue resistida por el Senado de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que se negó a replicarla.

Lo que entonces fue una restricción selectiva por medio se convirtió, el jueves 23 de abril, en un veto universal: ningún periodista acreditado puede ingresar a la Casa Rosada, independientemente del medio que represente o de cualquier vínculo con las causas invocadas. La ampliación del alcance de la medida evidencia una lógica de escalada que ya no requiere pretextos individualizados.

El timing y los escándalos que el veto apaga

La consolidación del veto a la prensa se produce en una coyuntura de particular exposición para el Gobierno. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, enfrenta investigaciones judiciales paralelas por presunto enriquecimiento ilícito y por su rol en la causa $LIBRA, el fraude con criptomonedas que salpica directamente al presidente Milei, quien ya fue citado a indagatoria. A eso se suma la polémica por los créditos millonarios del Banco de la Nación Argentina a legisladores, funcionarios y militantes de La Libertad Avanza, un esquema que el propio oficialismo debió salir a defender públicamente ante el creciente escándalo.

En ese contexto, el cierre de las puertas de la Casa Rosada a la totalidad de la prensa acreditada no puede leerse solo como una respuesta al incidente de TN. La cronología sugiere otra cosa: una administración acorralada por causas judiciales y escándalos en cascada que encuentra en la restricción informativa una herramienta para administrar el daño.

Puntos clave

  • El Gobierno de Milei mantiene al lunes 28 de abril la prohibición total de ingreso a la prensa acreditada en Casa Rosada, sin fijar plazos ni condiciones para su levantamiento.
  • El próximo jueves se cumple una semana de la medida, que el oficialismo justifica como «preventiva» ante la causa penal por presunto espionaje ilegal contra periodistas de TN.
  • La restricción actual es la culminación de un proceso escalonado: el 6 de abril el Gobierno ya había vedado el acceso a cronistas de siete medios, invocando la supuesta «trama rusa».
  • La prohibición carece de plazo, procedimiento de impugnación formal y criterio objetivo para su levantamiento, lo que la convierte en una medida de facto discrecional.
  • El veto se sostiene mientras el Gobierno enfrenta investigaciones activas por la causa $LIBRA, el Banco Nación, el caso Adorni y la indagatoria al presidente.

Libertad de expresión

Milei usó un aula del ORT para arengar a adolescentes a abuchear periodistas

Lo que estaba pautado como una charla sobre Inteligencia Artificial en el colegio ORT de Almagro se convirtió en un acto político a puertas cerradas. Milei alentó los silbidos de los alumnos contra los periodistas y prometió festejar si los abucheos eran más fuertes, dejando en evidencia su sistemática campaña de hostigamiento a la prensa crítica.

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Milei alentó a alumnos del ORT a abuchear periodistas durante una charla escolar a puertas cerradas.

Javier Milei eligió el día después de sus victorias en la Cámara de Diputados para prolongar el festejo en un escenario inusual: el aula de un colegio secundario. Bajo la excusa de una conferencia sobre Inteligencia Artificial organizada por la DAIA en el marco del 90° aniversario de la institución, el mandatario se presentó el jueves 27 de agosto ante alumnos de cuarto y quinto año de la sede Yatay del colegio ORT, en el barrio porteño de Almagro, con su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, a su lado.

El dispositivo montado para el acto rozó el despropósito: el despliegue de seguridad fue tan desmedido que incluyó la clausura temporal de la estación de subte Río de Janeiro. Las condiciones impuestas por la Casa Rosada fueron igualmente reveladoras: acceso restringido a adultos y bloqueo de cámaras de medios. Solo los estudiantes podían presenciar la exposición, sin testigos incómodos.

El discurso del «paraíso en la Tierra» en lugar de IA

La agenda tecnológica duró lo que un parpadeo. Durante los 40 minutos que Milei tuvo el micrófono, la Inteligencia Artificial quedó archivada y el presidente repasó los ejes de su último libro, con citas al rebe de Lubavitch como hilo conductor. El mandatario aseguró ante los adolescentes que su misión desde la Casa Rosada es «traer el paraíso a la Tierra» y aplicar medidas que consideró «justas bajo la óptica del creador».

Lejos de suavizar el tono por estar frente a menores de edad, Milei arremetió contra la dirigencia opositora, cuestionó a quienes alertan sobre la crisis de los deudores y definió esas advertencias como parte de un «nuevo mercado repugnante de la morosidad». Sin eludir las comparaciones que lo caracterizan, el presidente equiparó esas críticas con los cuestionamientos que recibió en campaña sobre la supuesta libre venta de órganos o armas en las escuelas.

El momento que definió la jornada: arengar a adolescentes contra la prensa

El punto de quiebre llegó cuando Milei metió a los periodistas en la ecuación. Tras definir a la propiedad privada como un diseño divino, el presidente deslizó que a los periodistas les vendría bien aprender esa lección. La frase disparó una reacción inmediata: un grupo de adolescentes respondió con abucheos y silbidos. La respuesta del jefe de Estado no fue contener la situación sino todo lo contrario: prometió festejar si los silbidos eran todavía más fuertes, transformando el aula en un ring de hostilidad contra la prensa con menores de edad como protagonistas.

El episodio no es aislado. Milei acumula un historial documentado de ataques contra periodistas y medios críticos: insultos en redes sociales, descalificaciones públicas en cadena nacional, promoción de listas de «periodistas cómplices» desde su entorno y presiones a empresas anunciantes para desfinanciar medios opositores. Alentar abucheos en una escuela constituye la versión más cruda de esa misma lógica de hostigamiento, ahora inoculada en adolescentes en formación.

«O el bien o el mal»: sin grises ni moderados

Sobre el cierre de su alocución, el presidente fue explícito respecto de su cosmovisión política: «O eligen el bien o eligen el mal», sentenció ante los jóvenes, descartando de plano cualquier matiz o posición intermedia. Advirtió que prosperarán o se hundirán según esa decisión, dejando en claro que para su proyecto no existe lugar para quienes no se definan en su bando.

El acto fue gestionado por la DAIA en el marco de sus festejos institucionales. Las familias recibieron un correo electrónico con 24 horas de anticipación informando que la asistencia era voluntaria, pero el formato hermético generó malestar entre algunos padres y un llamativo silencio del equipo docente, que prefirió no hacer declaraciones públicas para evitar posibles represalias. La tensión que atravesó el fondo de la charla se disipó recién al final, cuando Milei dio por concluida su exposición y decenas de jóvenes lo rodearon para sacarse una foto, en el giro costumbrista que suele cerrar sus apariciones públicas.

Puntos clave

  • Milei convirtió una charla sobre IA en el colegio ORT en un acto político a puertas cerradas, con acceso bloqueado a adultos y cámaras.
  • El presidente alentó los abucheos de alumnos secundarios contra periodistas y prometió festejar si los silbidos eran más intensos.
  • La DAIA organizó el evento en el marco de sus 90 años; las familias fueron notificadas con solo 24 horas de anticipación.
  • El dispositivo de seguridad incluyó el cierre temporal de la estación de subte Río de Janeiro, en Almagro.
  • El episodio se inscribe en el patrón sistemático del gobierno de La Libertad Avanza de hostigamiento a la prensa crítica.
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