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La CGT recusó a los jueces que reactivaron la reforma laboral y pidió nulidad del fallo

El escrito presentado este lunes los recusó «por haber prejuzgado» sobre los derechos que constituyen la materia de fondo del litigio, al anticipar en su fallo que la nueva ley no afectaba a «sectores socialmente vulnerables» y que no encontraban «comprometida la vida digna»de los trabajadores.

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La CGT acusó a los jueces de cobrar favores del Gobierno y pidió anular el fallo que rescató la reforma laboral

La Confederación General del Trabajo (CGT) recusó con causa este lunes a los dos magistrados de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que el miércoles 23 de abril revocaron la medida cautelar que suspendía 82 artículos de la reforma laboral, y solicitó la «nulidad absoluta» de ese fallo. La central obrera denunció que uno de los jueces habría actuado con un conflicto de interés flagrante: el Estado nacional, parte demandada en la causa, habría promovido simultáneamente su continuidad en el cargo más allá de los 75 años.

Los jueces recusados y los motivos

Los magistrados cuestionados por la CGT son Víctor Arturo Pesino y María Dora González, los dos integrantes de la Sala que el 23 de abril dejó sin efecto la cautelar favorable a la central sindical. El escrito presentado este lunes los recusó «por haber prejuzgado» sobre los derechos que constituyen la materia de fondo del litigio, al anticipar en su fallo que la reforma laboral no afectaba a «sectores socialmente vulnerables» y que no encontraban «comprometida la vida digna conforme la Convención Americana de Derechos Humanos».

Para la CGT, esas afirmaciones no eran parte de lo que debía resolver la Cámara en esta instancia, restringida al análisis cautelar, sino que anticiparon opinión sobre la cuestión sustancial del juicio, lo que configura la causal de prejuzgamiento prevista en la ley procesal.

El conflicto de interés de Pesino

El argumento más contundente del escrito legal apunta al juez Pesino en particular. Según la presentación, a la que tuvo acceso la Agencia NA, el Estado nacional, en su carácter de parte demandada en la causa, solicitó al Consejo de la Magistratura que Pesino continúe en funciones más allá del límite de los 75 años que establece la Constitución Nacional reformada en 1994. Esa solicitud fue publicada en el Boletín Oficial.

El texto de la CGT es categórico: obtener «un beneficio a todas luces mayúsculo como lo es continuar en el ejercicio de la función judicial por 5 años, constituye no solo una conducta contraria a la ética, sino también una causa objetiva de apartamiento de acuerdo a las reglas de la ley».

El escrito calificó la conducta del Estado como «descalificable» al promover la permanencia en el cargo «de un magistrado que acaba de fallar a favor de la posición oficial». Y agregó: «Esta inconsecuencia no es un desvarío de la autoridad, ni una razón sin fundamento; es la razón desprovista de moral, es asociar beneficios mutuos, mientras la sociedad, que abrigaba expectativas de imparcialidad, asiste, sin mediaciones, a la demolición de la división de poderes y la credibilidad en el Estado de Derecho».

Para la central obrera, esa contraprestación entre un juez y el Estado «constituye un cuadro que avergüenza la tradición de la Justicia Nacional del Trabajo».

El fondo de la disputa: ¿son vulnerables los trabajadores en relación de dependencia?

Más allá del conflicto de interés, la CGT también impugnó el razonamiento jurídico del fallo. Los jueces Pesino y González sostuvieron, al restablecer la vigencia de la reforma, que no se afectaba a «sectores socialmente vulnerables». Esa afirmación disparó la recusación por prejuzgamiento.

La central obrera expresó su «desazón» ante el hecho de que «jueces con especial versación laboral» consideraran, siquiera en forma preliminar, que los trabajadores en relación de dependencia no son socialmente vulnerables, que sus derechos no son de naturaleza alimentaria y que no se encontraba comprometida la vida digna. Para la CGT, esas conclusiones no solo son jurídicamente erradas; también revelan un sesgo ideológico incompatible con la imparcialidad que exige la función judicial.

Antecedentes: una saga judicial que se intensifica

Como informó este medio el 23 de abril, la Cámara del Trabajo revocó esa jornada la cautelar que el juez de primera instancia Raúl Ojeda había dictado el 30 de marzo, que suspendía los artículos más sensibles de la Ley de Modernización Laboral (N° 27.802), aprobada por el Congreso a principios de año. La reforma incluye cambios profundos en el sistema indemnizatorio, los convenios colectivos, el derecho de huelga y el teletrabajo.

El Gobierno había apelado por dos vías simultáneas: ante la propia Cámara del Trabajo y mediante un per saltum ante la Corte Suprema, presentado el 16 de abril. Tras el fallo de la Cámara, la vía del per saltum quedó en suspenso, pero la discusión de fondo sobre la constitucionalidad de la norma continúa abierta.

La presentación de este lunes añade un nuevo escalón a esa disputa: si la recusación prospera, los magistrados deberán apartarse de la causa y será otro tribunal el que retome el expediente.

Puntos clave

  • La CGT recusó «con causa» a los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González y pidió la «nulidad absoluta» del fallo del 23 de abril que reactivó 82 artículos de la reforma laboral.
  • El argumento central es que el juez Pesino actuó con un conflicto de interés: el Estado, parte en la causa, promovió simultáneamente su permanencia en el cargo más allá de los 75 años ante el Consejo de la Magistratura, lo que fue publicado en el Boletín Oficial.
  • Ambos jueces fueron recusados además por prejuzgamiento, al sostener en el fallo cautelar que la reforma no afectaba a «sectores socialmente vulnerables», anticipando opinión sobre la cuestión de fondo.
  • La CGT consideró que afirmar que los trabajadores en relación de dependencia no son socialmente vulnerables constituye un «cuadro que avergüenza la tradición de la Justicia Nacional del Trabajo».
  • El juicio de fondo sobre la constitucionalidad de la Ley de Modernización Laboral (N° 27.802) continúa abierto; si la recusación prospera, deberá intervenir un tribunal diferente.

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Bancarios ganaron un 12,3% en cuatro meses pero la inflación sigue devorando el salario real

El sindicato que conduce Sergio Palazzo homologó la actualización salarial para el mes de abril, llevando el básico inicial a $2.319.195,20. Sin embargo, la inflación acumulada del período duplica holgadamente la suba obtenida, en un contexto de ajuste estructural que erosiona el poder adquisitivo de los trabajadores.

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Paritaria bancaria: la actualización salarial no logra compensar una inflación que no da tregua

★ Los trabajadores bancarios obtuvieron un aumento del 2,6% correspondiente al mes de abril de 2026 en el marco de la paritaria encabezada por el secretario general de La Bancaria, Sergio Palazzo. Con esta actualización, el salario inicial del sector quedó fijado en $2.319.195,20, mientras que el monto mínimo del bono por el Día del Bancario ascendió a $2.067.482,29, sujeto a corrección por futuras actualizaciones salariales.

La actualización rige para todas las remuneraciones mensuales brutas, normales, habituales y totales, tanto remunerativas como no remunerativas, e incluye los adicionales convencionales y no convencionales del sector.

Un 12,3% en cuatro meses que no alcanza

En su comunicado oficial, La Bancaria precisó que «esta actualización acumula en los cuatro primeros meses del año un 12,3% sobre los salarios de diciembre de 2025″. La misma organización confirmó que la actualización del mes de mayo seguirá «el mismo mecanismo y el alcance estipulado en los acuerdos salariales» previos, y que la negociación paritaria se retomará en la segunda quincena de junio de 2026.

El dato tiene una lectura crítica ineludible: la inflación acumulada en igual período supera con creces ese guarismo. Según datos del INDEC correspondientes a marzo de 2026, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró una variación interanual del 32,8%, y la Canasta Básica Total (CBT) del 30,4%. En ese escenario, cualquier aumento que no iguale o supere la inflación real implica, en términos concretos, una caída del poder adquisitivo.

El ajuste como telón de fondo

El acuerdo salarial de La Bancaria se inscribe en un contexto de deterioro generalizado de los ingresos laborales en la Argentina bajo la gestión de Javier Milei. Desde diciembre de 2023, la canasta de servicios y transporte acumuló una suba superior al 525%, con el transporte público liderando los incrementos con casi un 912% de aumento, según relevamientos del IIEP (UBA-CONICET). El gas acumuló un 748% y la electricidad un 339% de suba en el mismo período.

Estos datos revelan que incluso los gremios con mayor capacidad de negociación colectiva, como el bancario, enfrentan una carrera que no llegan a ganar: las actualizaciones salariales corren detrás de una estructura de precios que avanza por delante. El ajuste fiscal impuesto en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), formalizado en abril de 2025 por un monto de USD 20.000 millones, condiciona la política de ingresos y traslada el costo del saneamiento de las cuentas públicas a los trabajadores y los sectores populares.

Paritaria inconclusa en un año electoral

El anuncio de La Bancaria de retomar la negociación en junio deja abierta la discusión sobre la recomposición salarial real en un año donde las presiones inflacionarias, aunque desaceleradas respecto de los picos de 2024, continúan erosionando los ingresos de manera sostenida. La morosidad de las familias argentinas trepó al 11,2%, según datos difundidos en paralelo por la Agencia NA, una señal de que el estrés financiero de los hogares sigue en niveles críticos pese a la relativa calma cambiaria de los últimos meses.

La discusión paritaria bancaria, por su envergadura y visibilidad, oficia además como termómetro del humor sindical en un contexto donde los gremios más organizados pugnan por no resignar posiciones frente a un esquema económico que, según el diagnóstico de economistas y organizaciones sindicales, diseña el ajuste con los bolsillos de los que menos tienen.

Puntos clave

  • La Bancaria homologó un aumento del 2,6% para abril 2026; el salario inicial quedó en $2.319.195,20.
  • El acumulado de los primeros cuatro meses del año es del 12,3% sobre diciembre de 2025.
  • La inflación interanual de la Canasta Básica Alimentaria al cierre de marzo de 2026 fue del 32,8% (INDEC).
  • Los servicios acumulan una suba superior al 525% desde diciembre de 2023 (IIEP UBA-CONICET).
  • La paritaria bancaria se retomará en la segunda quincena de junio de 2026.
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