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Más motosierra: Nissan confirmó que se va de la Argentina
La automotriz japonesa confirmó un cambio en su estrategia en el país y avanza en un memorando con dos grupos locales para transferir su operación comercial. La decisión llega tras el cierre de producción local y forma parte de su reestructuración global.
Lo que tenés que saber
- Nissan anunció un cambio en su modelo de negocios en el mercado argentino
- La empresa firmó un acuerdo preliminar con dos grupos empresarios locales
- La producción en el país ya había sido cerrada previamente
- La marca pasará de filial directa a esquema de distribución
- El proceso aún está en etapa de análisis y no es un acuerdo definitivo
Nissan redefine su presencia en Argentina
La automotriz Nissan confirmó un cambio estructural en su operación en Argentina y avanza en negociaciones para transferir su negocio comercial local a grupos empresarios nacionales.
La decisión se enmarca en su estrategia global de reestructuración, orientada a optimizar costos y reorganizar mercados.
Acuerdo preliminar con grupos locales
La compañía informó la firma de un memorando de entendimiento con Grupo SIMPA y Grupo Tagle, que establece las bases para una eventual transición de su operación comercial.
El esquema implicaría que Nissan deje de operar como filial directa en el país y pase a funcionar mediante un distribuidor local.
Proceso en etapa de evaluación
Desde la empresa aclararon que el acuerdo no es definitivo y que el proceso se encuentra en fase de análisis.
Ese período incluye la revisión de aspectos legales, comerciales y operativos antes de una posible firma final entre las partes.
Fin de la producción local y cambio de estrategia
La producción de vehículos en Argentina ya había sido cerrada en octubre del año anterior, lo que anticipaba una reducción progresiva de la estructura industrial local.
Este nuevo paso consolida ese proceso y redefine el rol de la marca en el mercado argentino.
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El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.
Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos
★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.
El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.
El petróleo como motor de la aceleración
El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.
La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.
El relato oficial y la cadena de costos
El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.
Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.
Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada
El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.
La vulnerabilidad energética del modelo
La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.
Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.
Puntos clave
- El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
- La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
- El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
- El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
- Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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