DDHH
A 50 años del golpe, Cristina salió al balcón con una multitud pidiendo por la Memoria y su libertad
En un nuevo aniversario del Golpe de Estado de 1976, la escena se repitió con una carga simbólica reforzada por el contexto: Cristina Fernández de Kirchner salió al balcón de su departamento en Constitución y saludó a la militancia que copó la calle. No fue un gesto aislado. Fue una intervención política en el corazón de una jornada que volvió a unir memoria histórica y disputa presente.
Desde San José 1111, un pañuelo gigante con la consigna “Memoria, Verdad y Justicia” colgó como telón de fondo. Abajo, cientos de militantes respondieron con cánticos, banderas y una consigna que crece en las calles y en redes: “Cristina Libre”.
Una parada cargada de sentido
La movilización de este año tuvo un recorrido que no pasó desapercibido. Como en otras ocasiones, la columna de La Cámpora partió desde la ex ESMA (uno de los sitios emblemáticos del terrorismo de Estado) rumbo a Plaza de Mayo. Pero en el marco de los 50 años del golpe, se sumó una escala clave: el domicilio donde la expresidenta cumple prisión domiciliaria tras la condena en la Causa Vialidad.

La decisión de pasar por allí no fue logística. Fue política. En ese punto, la memoria de los crímenes de la dictadura se cruzó con la denuncia de proscripción. La militancia lo expresó sin matices: no solo homenajeó a los 30 mil desaparecidos, también exigió la liberación de Cristina.
Salidas, cánticos y espera
La escena se desplegó en secuencias. Primero, la expresidenta se asomó cuando comenzaron a llegar las primeras columnas. Los cánticos fueron inmediatos: “vamos a volver”. Después, volvió al interior. Minutos más tarde, salió otra vez, ya con la expectativa del arribo del grueso de la movilización que avanzaba por Avenida del Libertador.
Cada aparición fue celebrada. No hubo distancia entre balcón y calle: hubo diálogo político. La figura de Cristina funcionó como punto de condensación de una jornada que mezcló conmemoración, identidad y reclamo.

Memoria, pero también presente
El acto no se limitó a la evocación del pasado. Desde la organización destacaron la necesidad de sostener y reivindicar las políticas de derechos humanos impulsadas durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner. En esa línea, la consigna histórica se proyectó hacia el presente.
“A 50 años del golpe, seguimos caminando”, escribió Máximo Kirchner, uno de los referentes de la jornada y parte del armado de la movilización en todo el país. La frase condensó el espíritu del día: continuidad, organización y calle.
Plaza de Mayo como destino
Pasadas las 16, la columna retomó su rumbo hacia Plaza de Mayo, donde los organismos de derechos humanos encabezaron el acto central. Allí, como cada 24 de marzo, la palabra volvió a ser herramienta de memoria y denuncia.
Pero este año sumó un elemento más: la presencia (aunque mediada por un balcón) de la figura central de la política argentina, convertida también en símbolo de una disputa abierta.
En la calle quedó flotando una certeza que no se resigna: la memoria no es pasado. Es presente en movimiento. Cristina libre.
DDHH
La defensa de Maduro apuesta a desmantelar la acusación antes del juicio: la inmunidad soberana, el primer frente de batalla
La tercera audiencia preliminar ante el juez federal Alvin Hellerstein duró apenas 18 minutos y concluyó con la aprobación del cronograma conjunto propuesto por la Fiscalía y la defensa. Nicolás Maduro y Cilia Flores, detenidos en Brooklyn desde el 3 de enero, reiteraron su declaración de inocencia. La inmunidad soberana será el primer gran frente de batalla legal.
El Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York celebró este miércoles 22 de julio la tercera audiencia preliminar del proceso penal contra el ex presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La vista, que no superó los 18 minutos, tuvo un carácter estrictamente procesal: la Fiscalía y la defensa presentaron conjuntamente un cronograma que el juez Alvin Hellerstein aprobó, fijando el 1° de junio de 2027 como fecha tentativa de inicio del juicio oral. Ambos procesados, que permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn desde su captura el 3 de enero, volvieron a declararse no culpables.
Un cronograma acordado entre partes
Antes de la audiencia, la Fiscalía y la defensa presentaron ante el tribunal un escrito conjunto con el calendario detallado del proceso. El documento establece dos rondas de mociones previas al juicio. La primera ronda deberá completarse el 2 de septiembre de 2026, e incluirá, entre otras presentaciones, el argumento de inmunidad soberana que el equipo defensor planea invocar a favor de Maduro. Según expuso el abogado principal de la defensa, Barry Pollack, si el juez acepta ese argumento, Maduro no tendría que someterse a la segunda ronda de mociones, en la que la Fiscalía incorporará el conjunto de las pruebas reunidas durante la investigación.
En cuanto al material probatorio, la Fiscalía prevé completar la entrega de pruebas no clasificadas el 22 de septiembre y las clasificadas el 15 de noviembre de 2026, aunque advirtió que esos plazos podrían variar en función de la disponibilidad de otras agencias del gobierno de Estados Unidos. La segunda ronda de mociones se extendería hasta el 11 de enero de 2027, y el juicio con jurado arrancaría en junio de 2027, siempre que el tribunal no haga lugar a ninguno de los planteos de la defensa antes de esa fecha.
La apuesta de la defensa: la inmunidad como escudo
El eje central de la estrategia defensiva, revelado por Barry Pollack durante la audiencia, es la moción de inmunidad soberana: el argumento de que Maduro ejercía como jefe de Estado en funciones al momento de su detención y que, por lo tanto, la justicia estadounidense carecería de jurisdicción para juzgarlo. Pollack también anticipó que la defensa impugnará la legalidad de la captura y del traslado a territorio estadounidense, obligando al juez a examinar cuestiones sobre soberanía, actuación militar en territorio extranjero y admisibilidad de las pruebas obtenidas durante la Operación Resolución Absoluta del 3 de enero.
La estrategia apunta a desmantelar la acusación antes de llegar al jurado, mediante una disputa jurídica de fondo que podría consumir gran parte del período de preparación. Si el juez desestimara las mociones de inmunidad, el caso avanzaría hacia el debate sobre los cargos sustantivos: conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, en el caso de Maduro; delitos relacionados con importación de drogas y posesión de armas, para Flores. Una condena en ambos cargos podría derivar en cadena perpetua.
El estado físico de los procesados y el contexto político
Presentes en la sala con uniforme de prisionero color caqui, tanto Maduro como Flores fueron descriptos por periodistas presentes en la audiencia como visiblemente más delgados que en comparecencias anteriores, aunque con un aspecto recuperado. Maduro llegó caminando con normalidad, sin el rastro de la cojera que había mostrado en sesiones previas, y siguió los procedimientos junto a sus abogados con auriculares de traducción. Flores llegó detrás de él, con el cabello recogido y gafas.
Desde Venezuela, el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del procesado, calificó el proceso de «injusto» y reclamó públicamente la liberación de su padre y de Cilia Flores. La audiencia estuvo enmarcada en un amplio dispositivo de seguridad del NYPD para el traslado de los detenidos desde Brooklyn hasta la sede del tribunal en Manhattan. Cabe recordar que la audiencia estaba originalmente prevista para el 30 de junio, pero fue postergada por cuestiones logísticas vinculadas, según trascendidos, a la realización del Mundial de Fútbol en suelo estadounidense.
Un caso sin precedentes en la historia judicial de Estados Unidos
El proceso contra Maduro y Flores no tiene antecedentes directos en la historia judicial estadounidense en cuanto a la condición de los procesados: ambos eran, al momento de su captura, el presidente en ejercicio y la primera dama de Venezuela, respectivamente. La Operación Resolución Absoluta, que los detuvo el 3 de enero de 2026 en Caracas mediante una intervención de fuerzas estadounidenses, abrió un debate jurídico internacional que la defensa ahora intenta trasladar al propio tribunal. El juez Hellerstein, de 91 años, presidirá un proceso que se proyecta como uno de los más complejos y políticamente sensibles que haya enfrentado la justicia federal norteamericana en décadas.
Puntos clave
- El juez Alvin Hellerstein fijó el 1° de junio de 2027 como fecha de inicio del juicio oral.
- La audiencia del 22 de julio duró apenas 18 minutos y tuvo carácter exclusivamente procesal.
- La defensa apelará a la inmunidad soberana como primera línea de ataque jurídico, con mociones a presentar el 2 de septiembre.
- Maduro enfrenta cargos de narcoterrorismo e importación de cocaína; Flores, de importación de drogas y posesión de armas.
- Ambos permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn desde el 3 de enero de 2026.
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