DDHH
Bariloche: tiran gasoil en el Centro Cívico para impedir la repintada de pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo
Desconocidos derramaron gasoil en la Plaza Expedicionarios del Desierto de Bariloche para evitar que se repinten los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo en el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
El día de hoy se vivió un hecho lamentable en la Plaza Expedicionarios del Desierto del Centro Cívico de Bariloche, previo a las actividades conmemorativas del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. Se reportó que desconocidos derramaron gasoil en el piso de la plaza para evitar que los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo fueran repintados.
Se cree que los responsables usaron bidones para esparcir el combustible aceitoso en líneas «de punta a punta» en el área donde se iba a realizar la repintada de pañuelos por organizaciones locales. A pesar de que no hay información clara sobre quiénes son los responsables de este hecho, la comunidad se encuentra consternada por este acto de vandalismo que atenta contra la memoria y la lucha de los derechos humanos en nuestro país.
El intendente Gustavo Gennuso, quien lideró el acto protocolar de conmemoración en el Centro Cívico, intentó sortear las manchas en el piso, pero sufrió un resbalón en las escalinatas de la plaza. Fue necesario que quienes lo acompañaban le brindaran asistencia para evitar una posible lesión.
En su discurso, el jefe comunal hizo un llamado a mantener viva la memoria de lo sucedido durante la dictadura y a transmitir estas historias a las futuras generaciones para que la memoria, la verdad y la justicia nunca se pierdan. También hizo un llamado a seguir luchando por la democracia y la igualdad para todos los argentinos.
Este acto de vandalismo no solo afecta a la comunidad de Bariloche, sino que es un ataque a la memoria y la lucha de todos los argentinos que han sufrido las consecuencias de la dictadura genocida cívico militar liderada por ladrones de bebés. Es importante que se investigue este hecho y se tomen las medidas necesarias para que estos actos no se vuelvan a repetir.
Buenos Aires
A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta
El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.
Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.
El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».
El testigo que incomodaba al poder
La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.
Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.
La desaparición en democracia
El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.
Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.
Veinte años, cero respuestas
La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.
Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.
Lo que tenés que saber
- El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
- Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
- Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
- La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
- A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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