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Más desempleo: YPF y Shell inician pruebas de autoservicio en estaciones de CABA

El sistema de autoservicio permite a los usuarios cargar combustible de manera autónoma mediante un tótem de autoservicio.

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Lo que tenés que saber:

  • YPF y Shell comenzaron pruebas piloto del sistema de autocarga en estaciones de servicio en la Ciudad de Buenos Aires.
  • Esta metodología ya se había implementado en Mendoza y se espera que pronto se publique la resolución para su implementación total.
  • Los gremios alertan sobre la posible pérdida de 65 mil empleos en todo el país debido a esta medida.
  • El sistema de autoservicio permite a los usuarios cargar combustible de manera autónoma mediante un tótem de autoservicio.
  • El principal desafío identificado para su implementación es la adaptación del sistema de pagos, debido a restricciones en el uso de teléfonos cerca de los surtidores.

Pruebas piloto en la Ciudad de Buenos Aires

Las empresas YPF y Shell comenzaron con las pruebas piloto de un nuevo sistema de autocarga para nafta y gasoil en estaciones de servicio de la Ciudad de Buenos Aires. Este sistema ya se había ensayado con éxito en Mendoza, y se espera que próximamente una resolución oficial regule la extensión de esta modalidad a nivel nacional. Si bien el ministerio de Desregulación, encabezado por Federico Sturzenegger, mencionó que la normativa está “próxima a salir”, las estaciones de servicio ya solicitan excepciones para implementar la medida.

¿Cómo funciona el autocargador?

El sistema de autocarga permite a los usuarios cargar combustible sin la intervención directa de un operario. Para hacerlo, el cliente debe ingresar a la isla señalizada de autoservicio, descender de su vehículo y dirigirse a un tótem donde podrá seleccionar diferentes opciones, tales como el monto a cargar, el tipo de combustible (nafta o gasoil) y la variedad (súper o premium). Una vez hecha la elección, el surtidor se habilita para su uso.

Desafíos en la implementación y preocupaciones gremiales

El principal obstáculo para la implementación del autocargador, según explicaron desde el ente regulador, es el sistema de pagos, ya que está prohibido el uso de teléfonos cerca de la isla donde se realiza la carga. Las estaciones de servicio todavía trabajan en adaptar sus sistemas para poder permitir el pago de manera segura y eficiente.

Mientras tanto, los gremios vinculados a la actividad de estaciones de servicio se muestran preocupados por las implicancias laborales de este cambio. Aseguran que la medida podría poner en riesgo unos 65 mil empleos en todo el país, cifra estimada en 2022, y advierten sobre los riesgos ambientales y de seguridad derivados de un mal uso del sistema de autoservicio.

Nuevas estaciones de servicio móviles

La resolución que está próxima a salir también incluiría la posibilidad de instalar estaciones de servicio móviles en lugares con alta demanda. Esto permitiría un ahorro de costos y mayor flexibilidad, lo que, según el ministerio, contribuiría a una mayor eficiencia y a una mejora en el poder adquisitivo de los consumidores. “Esto va a generar más actividad y un ahorro en costos, lo cual hará que a la gente le quede más plata en el bolsillo, que después va a poder gastar en otro lado. La Argentina está en un proceso de eficientización de sus procesos productivos, que va a generar más empleo y más bienestar en el nivel de vida”, indicaron desde la cartera de Desregulación.

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Pagaste el impuesto al combustible para que arreglen las rutas y ahora también vas a pagar el peaje

El ministro de Economía acumula fondos del impuesto a los combustibles con asignación legal específica para el sistema vial y no los ejecuta. Mientras los caminos nacionales se degradan y los siniestros se multiplican, el Gobierno avanza en la privatización de 15.000 kilómetros de rutas estratégicas para que las empresas concesionarias los reparen con nuevos peajes. La denuncia penal ya tramita en el Juzgado Federal 2 de La Plata.

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Caputo te cobra dos veces para arreglar rutas: retiene el Impuesto al Combustible, privatiza y mete peajes.

El ministro de Economía, Luis Caputo, acumula $ 1,4 billones recaudados a través del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) que, por ley, tienen asignación específica para el mantenimiento y la mejora del sistema vial nacional. No los ejecutó. En su lugar, el Gobierno avanza en la privatización de los principales corredores del país para que las empresas concesionarias los reparen con nuevos peajes: los mismos ciudadanos que ya pagaron a través del impuesto al combustible volverán a pagar cuando pasen por las barreras. Un doble cobro que viola la ley, deteriora la infraestructura y entrega el control de la red vial nacional al sector privado.

La ley que Caputo ignora

El ICL tiene una afectación específica establecida por normativa: un porcentaje de lo recaudado debe destinarse al mantenimiento de las rutas nacionales a través de Vialidad Nacional. Desde diciembre de 2023, el Ministerio de Economía retiene esos fondos sin ejecutarlos en obra pública vial. Ya acumula $ 1,4 billones inmovilizados. El desvío no es una omisión administrativa: es una política deliberada que consolida el superávit fiscal con dinero que legalmente no le pertenece al Tesoro.

Cuando se lo consultó por esta situación, el vocero presidencial Adrián Ravier no cuestionó la retención sino que la justificó: sostuvo que «el ministro Caputo lleva a cabo un proceso de transformación que ha tenido éxito en otros países, donde las rutas nacionales se hacen con inversiones privadas». La declaración equivale a reconocer que el Gobierno optó por reemplazar la inversión pública garantizada por ley con concesiones privadas que los propios usuarios solventarán a través de peajes.

15.000 kilómetros privatizados, o en proceso

El esquema ya está en marcha. Fueron licitados 9.000 kilómetros de corredores considerados estratégicos por donde circula el 80% del tránsito del país. Otros 6.000 kilómetros están en proceso de licitación. La infraestructura deteriorada por tres años de desinversión pública se entregará al sector privado para que la restaure y cobre por ese servicio a los mismos ciudadanos que financiaron su mantenimiento con el impuesto al combustible.

El costo económico de la decisión es contundente. De acuerdo con cálculos privados, mantener un kilómetro de ruta anualmente cuesta entre 15.000 y 40.000 dólares. Reconstruirlo, en cambio, puede llegar a 3,5 millones de dólares. El deterioro acumulado en estos tres años de abandono multiplica exponencialmente la factura final, que ahora trasladará al sector privado concesionario y, en última instancia, a los usuarios.

La denuncia penal y las voces legislativas

La diputada nacional Victoria Tolosa Paz denunció penalmente a Caputo, junto al director de Vialidad Nacional y al titular del Banco Nación, ante el Juzgado Federal 2 de La Plata. Los cargos son malversación de fondos, incumplimiento de deberes de funcionario público y abuso de autoridad. La causa se suma a la acumulación de antecedentes judiciales que rodean la gestión del ministro de Economía.

La diputada Marcela Pagano, del bloque Coherencia, fue más lejos en su caracterización. Afirmó públicamente que el Gobierno utilizó los fondos del impuesto al combustible para distribuir entre gobernadores aliados a cambio de votos en el Congreso, canalizando esos pagos a través del Banco Nación. «Por ley esos fondos solo pueden usarse para hacer rutas. Los repartió a los que les votaban las leyes usando como cajero al Banco Nación», acusó Pagano en sus redes sociales.

En la Comisión de Obras Públicas de la Cámara de Diputados, la legisladora nacional Marina Salzmann recordó que presentó un pedido de informe sobre la utilización del ICL que aún no tuvo tratamiento, y que junto a otros diputados impulsó una petición de interpelación pública al ministro Caputo para que explique el destino de los recursos ante el conjunto de los argentinos, no solo ante el bloque.

Camiones volcados, rutas abandonadas, intendentes desesperados

El impacto territorial es concreto y cotidiano. El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos bonaerense, Gabriel Katopodis, advirtió que la desinversión afecta directamente a la actividad económica del país: «Acabamos de tener no menos de 4 mil camiones frenados en las altas cumbres en Mendoza por problemas de falta de mantenimiento. Condena a la Argentina a no tener un sistema de conectividad que necesitamos. Está poniendo en riesgo cosas que funcionan bien como Vaca Muerta», señaló. Katopodis estimó que entre 800 y mil camiones diarios trasladan arena desde Entre Ríos para abastecer las operaciones de Vaca Muerta por rutas en «absoluto abandono».

La situación no es exclusiva de las rutas patagónicas o de acceso a los yacimientos. El intendente de Tres Arroyos, Pablo Garate, declaró que en sus 55 años jamás vio la ruta 228 «en el estado lamentable en el que se encuentra hoy». Señaló además que la Ruta 3 «se va deteriorando año tras año» y que los puntos donde más accidentes se registran en su municipio son precisamente los cruces de rutas nacionales. El municipio llegó a ofrecerse para hacer tareas de bacheo por cuenta propia, pero Vialidad Nacional aún no le dio la autorización para avanzar.

La legisladora bonaerense Ayelén Rasquetti sintetizó el absurdo del esquema con datos precisos: según su estimación a partir de la recaudación del ICL, en la provincia de Buenos Aires se podrían haber construido 6.720 kilómetros de rutas nuevas, cuando el territorio bonaerense tiene 4.672 kilómetros de rutas nacionales. «Milei y Caputo ponen en riesgo la vida de la gente para mantener el espejismo fiscal del Gobierno», sostuvo. El dinero estaba disponible. La decisión de no usarlo fue política.

Un esquema que penaliza el desarrollo productivo

Las consecuencias de la desinversión trascienden los siniestros viales. Si se considera que hoy circulan por la red nacional 128 millones de toneladas de carga y que las proyecciones para 2035 estiman un volumen de 194 millones de toneladas, el deterioro de la infraestructura vial implica un costo creciente sobre toda la cadena productiva: encarece el transporte, frena la competitividad y compromete el abastecimiento de insumos críticos para sectores que el propio Gobierno exhibe como motor del crecimiento. La retención del ICL no es solo una irregularidad legal: es un ajuste que recae sobre la infraestructura común para sostener un superávit que la propia deuda externa hace insostenible.

Puntos clave

  • Caputo acumula $ 1,4 billones del impuesto a los combustibles con asignación legal específica para rutas y no los ejecuta en obra pública.
  • El Gobierno licitó 9.000 km de corredores estratégicos y tiene otros 6.000 km en proceso: los usuarios pagarán peajes por rutas que ya financiaron con impuestos.
  • Victoria Tolosa Paz presentó una denuncia penal por malversación de fondos ante el Juzgado Federal 2 de La Plata contra Caputo, el director de Vialidad Nacional y el titular del Banco Nación.
  • Reconstruir un kilómetro de ruta puede costar hasta 3,5 millones de dólares; mantenerlo cuesta entre 15.000 y 40.000 dólares anuales.
  • El deterioro vial afecta directamente a Vaca Muerta, a la logística nacional y a la seguridad vial en todo el país.
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