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Sociedad

Respaldo y resiliencia: Julieta Rossi confirmó su nuevo noviazgo con el apoyo de la familia Báez Sosa

La joven confirmó públicamente su relación con Agustín Monzón durante un evento de boxeo en Buenos Aires. Según información de Agencia Noticias Argentinas y un programa televisivo, los padres de Fernando Báez Sosa acompañaron y alentaron esta nueva etapa de su vida.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ La confirmación pública del noviazgo entre Julieta Rossi y Agustín Monzón generó una fuerte repercusión en redes sociales durante el fin de semana y sumó un dato relevante: el respaldo de la familia de Fernando Báez Sosa. Según informaron fuentes del entorno de la joven.

Julieta Rossi, quien fue pareja de Fernando Báez Sosa al momento de su asesinato en Villa Gesell en enero de 2020, mantuvo durante años un perfil bajo y alejado de la exposición mediática. Su presente afectivo se conoció en un contexto deportivo, durante el evento de boxeo Párense de Manos 3, realizado en el estadio de Huracán.

El anuncio en un evento deportivo

La relación se hizo pública cuando Agustín Monzón, nieto del exboxeador Carlos Monzón, le pidió formalmente a Julieta que fuera su novia arriba del ring, micrófono en mano, luego de su pelea en el evento. El gesto confirmó un vínculo que, de acuerdo con la misma fuente, la pareja venía construyendo en privado.

La situación fue tendencia en redes sociales y generó múltiples reacciones, tanto por la historia personal de Julieta como por el lugar elegido para hacer público el anuncio.

El acompañamiento de Graciela Sosa y Silvino Báez

Lejos de versiones de conflicto, el entorno de la joven aseguró que el vínculo con los padres de Fernando Báez Sosa se mantiene cercano. Según trascendió en el programa Arriba Argentinos, Graciela Sosa y Silvino Báez acompañaron el proceso personal de Julieta y respaldaron su decisión de iniciar una nueva relación.

De acuerdo con el programa televisivo citado, los padres de Fernando, quienes siempre consideraron a Julieta como una hija, la alentaron a permitirse avanzar y ser feliz en esta nueva etapa de su vida. Esa información fue presentada como una versión periodística basada en testimonios del entorno, sin declaraciones directas en cámara de la familia.

Puntos clave

Julieta Rossi confirmó públicamente su relación con Agustín Monzón en Párense de Manos 3.

La información fue difundida por Agencia Noticias Argentinas.

El anuncio se realizó durante un evento de boxeo en el estadio de Huracán.

Según el programa Arriba Argentinos, los padres de Fernando Báez Sosa respaldaron a Julieta.

El vínculo entre la joven y la familia Báez Sosa continúa siendo cercano.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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