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Un estudio reveló que el 59% de los argentinos siente que su economía familiar empeoró

El relevamiento de Equipo Mide, realizado sobre 1.946 casos, mostró que el 53% utilizó préstamos, tarjetas o dinero prestado durante el último trimestre. Los alimentos fueron el principal destino de esos recursos.

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Una nueva encuesta nacional expuso el nivel de presión que atraviesa a los hogares argentinos. El estudio de Equipo Mide correspondiente a agosto de 2026 mostró que más de la mitad de los consultados tuvo que recurrir a alguna forma de financiamiento durante los últimos tres meses para poder afrontar sus gastos.

El relevamiento fue realizado entre el 11 y el 20 de agosto sobre 1.946 casos efectivos en todo el país, con un margen de error estimado de ±2,1 puntos.

El dato central es que el 53% recurrió a préstamos, tarjetas de crédito o dinero prestado. El financiamiento, según las respuestas, no estuvo destinado principalmente a gastos extraordinarios, sino a necesidades habituales de los hogares.

Los alimentos fueron el principal destino del dinero prestado

Entre las personas que recurrieron al endeudamiento, el 39% destinó esos recursos a la compra de alimentos.

Los servicios básicos aparecen en segundo lugar: el 18% utilizó el financiamiento para pagar luz, gas, teléfono u otras obligaciones similares. En tanto, el 16% recurrió al crédito para cancelar otras deudas.

El alquiler y las expensas representaron otro de los destinos mencionados, con el 7%.

Los resultados muestran así que el crédito y el dinero prestado forman parte de las estrategias utilizadas por una parte importante de los hogares para cubrir gastos corrientes.

Casi la mitad dice que no llega a fin de mes

La encuesta también consultó directamente sobre la capacidad de los argentinos para afrontar sus gastos mensuales.

El 28% afirmó que no llega a fin de mes, mientras que otro 23% aseguró conseguirlo con muchas dificultades.

A su vez, el 10% señaló que atraviesa algunas dificultades y el 21% sostuvo que llega justo, sin dinero sobrante.

En el otro extremo, el 17% manifestó que llega a fin de mes con cierto margen: un 12% dijo hacerlo con algo de dinero disponible y un 5% con bastante margen.

El 59% siente que su situación familiar empeoró

La percepción sobre la evolución de la economía del hogar también resulta negativa.

Al comparar la situación actual con la de seis meses atrás, el 59% afirmó que su economía familiar empeoró. Dentro de ese grupo, el 38% respondió que está “mucho peor” y el 21% que está “algo peor”.

Por otra parte, el 22% percibió una mejora, mientras que el 18% consideró que su situación se mantiene sin cambios.

Las expectativas para los próximos meses tampoco son favorables

El escenario hacia adelante aparece marcado por la incertidumbre. Al ser consultados sobre la posibilidad de pagar normalmente gastos, cuotas y deudas durante los próximos tres meses, el 73% anticipó dificultades.

El 46% consideró que probablemente no podrá cumplir con normalidad, mientras que el 27% respondió que seguramente tendrá problemas.

Las respuestas negativas atraviesan distintos sectores sociales: alcanzan al 76% entre quienes se ubican en la clase media, al 71% en los sectores bajos y al 70% en los sectores altos.

Salarios y empleo ganan protagonismo entre las preocupaciones

El relevamiento también mostró un cambio en la agenda económica de los encuestados.

Los bajos salarios y el desempleo fueron mencionados por el 24% cada uno como los principales problemas. La corrupción reunió el 10% de las respuestas y la inflación quedó en el 5%.

El clima emocional registrado por la encuesta estuvo encabezado por la incertidumbre, con 21%, seguida por la angustia o tristeza, con 20%, y el enojo, con 19%.

La mayoría pide ayuda estatal para las familias endeudadas

Frente al aumento de las dificultades para cumplir con las obligaciones, el 67% consideró que el Gobierno debería implementar medidas destinadas a ayudar a las familias que no pueden pagar sus deudas.

El 21%, en cambio, sostuvo que las deudas deberían resolverse entre privados y que el Estado no debería intervenir.

Incluso entre quienes habían votado por Javier Milei en la primera vuelta de 2023, el 53% se manifestó a favor de algún tipo de asistencia.

El escenario económico se cruza con la evaluación política

Los datos económicos forman parte de un relevamiento que también midió percepciones sobre la gestión nacional.

El 63% consideró que la Argentina está tomando una dirección equivocada, mientras que el 58% manifestó desaprobación de la gestión presidencial.

En cuanto a la intención de voto por espacio, La Libertad Avanza registró 30%, el kirchnerismo 20% y el peronismo no kirchnerista 13%. El PRO alcanzó el 3% y el 17% se declaró indeciso.

Los principales datos del relevamiento

La encuesta de Equipo Mide muestra un escenario en el que el endeudamiento aparece vinculado a gastos cotidianos y en el que una parte significativa de los hogares manifiesta dificultades para llegar a fin de mes.

El 53% recurrió a préstamos, tarjetas o dinero prestado, el 59% considera que su economía familiar empeoró durante los últimos seis meses y el 73% anticipa dificultades para afrontar gastos y deudas durante el próximo trimestre.

Impuestos

Las PyMEs argentinas enfrentan 62 obligaciones tributarias y administrativas por año

Un relevamiento del IARAF y la CAC contabilizó 34 gravámenes y 28 regímenes de percepción, retención e información para una empresa representativa. Aunque hubo una reducción respecto del año anterior, persisten los costos administrativos y los fondos inmovilizados.

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Las pequeñas y medianas empresas argentinas deben afrontar una estructura de obligaciones que comprende impuestos nacionales, provinciales y municipales, además de distintos procedimientos administrativos. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el relevamiento de 2026 identificó 34 tributos y 28 regímenes de percepción, retención e información.

El documento, denominado Vademécum tributario argentino de PyMES 2026, citado por NA, contabiliza un total de 62 obligaciones entre gravámenes y trámites formales. Aunque las cifras muestran una reducción respecto del año anterior, el estudio advierte sobre los costos de cumplimiento y la acumulación de saldos a favor que pueden afectar los recursos de las empresas.

El informe identificó 34 tributos para las PyMEs argentinas

De acuerdo con el relevamiento del IARAF y la CAC, los tributos identificados se distribuyen entre los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal.

En el ámbito nacional se contabilizaron 16 tributos. Entre ellos figuran el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a las Ganancias para sociedades, el Impuesto al Cheque, los derechos de importación y exportación, y las contribuciones patronales.

En el nivel provincial, el estudio identificó ocho tributos. Los principales ejemplos son el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB), el Impuesto Inmobiliario provincial, el Impuesto del Automotor y el Impuesto de Sellos.

Por su parte, el ámbito municipal reúne diez tributos, entre los que se encuentran la Tasa por Inspección, Seguridad e Higiene (TISH), el Derecho de Publicidad y Propaganda y distintas tasas inmobiliarias y automotrices.

La cantidad de tributos disminuyó respecto del relevamiento anterior

El informe registró una reducción en la cantidad de tributos contemplados en comparación con el año previo: pasaron de 37 a 34.

Según el documento, la variación responde a la eliminación de los impuestos internos que gravaban los seguros y la telefonía celular, además de un cambio metodológico que excluyó la Tasa de Ocupación de Espacios Públicos por corresponder a actividades específicas.

También se redujo la cantidad de regímenes de percepción, retención e información, que pasó de 30 a 28.

Sin embargo, el estudio precisó que solo una de esas bajas representó una reducción efectiva de alcance generalizado: la eliminación del régimen vinculado al Impuesto PAIS. La otra correspondió a la supresión de un mecanismo exclusivo del sector de escribanías.

Qué empresa se tomó como referencia para calcular las obligaciones

Para elaborar el vademécum, la investigación definió un modelo de PyME constituida como sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.), con características operativas que permiten contemplar distintas obligaciones fiscales.

La empresa representativa cuenta con establecimiento propio, empleados en relación de dependencia, flota de vehículos y equipamiento tecnológico. Además, opera con cuentas bancarias, importa insumos y exporta parte de su producción.

El cálculo también considera los impuestos directos e indirectos incorporados en las facturas de servicios básicos, como electricidad, gas natural, agua, telefonía celular e internet.

De esta manera, el relevamiento contempla tanto los tributos vinculados directamente con la actividad empresarial como aquellos que inciden en los costos de funcionamiento.

Retenciones y percepciones: los costos administrativos que señala el estudio

El informe identifica dos obstáculos principales asociados a los 28 regímenes de percepción, retención e información.

El primero es la carga administrativa que deben afrontar las empresas para cumplir con presentaciones periódicas y otros procedimientos formales. Estas tareas requieren recursos operativos y exponen a las PyMEs al riesgo de sanciones o multas ante eventuales incumplimientos.

El segundo problema es la acumulación de saldos a favor, generada por la proliferación de retenciones y percepciones. Según el documento, la lentitud y la burocracia de los procedimientos de devolución dificultan la recuperación de esos fondos.

La situación puede provocar que parte de los recursos de las empresas quede inmovilizada mientras se tramitan las devoluciones correspondientes.

Los saldos a favor pueden representar fondos inmovilizados para las empresas

El vademécum advierte que los importes retenidos o percibidos en exceso pueden convertirse en un problema financiero cuando las empresas no consiguen recuperarlos con rapidez.

El informe sostiene que, ante las demoras administrativas, esos fondos inmovilizados se transforman en la práctica en un incremento encubierto de las alícuotas tributarias.

El relevamiento del IARAF y la CAC plantea así dos dimensiones de la carga que enfrentan las PyMEs argentinas: el cumplimiento de las obligaciones fiscales y administrativas, por un lado, y las dificultades para disponer de recursos propios que quedan acumulados como saldos a favor, por el otro.

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